Gestación en perras: cuánto dura, señales, cuidados y parto
Dura unos 63 días y casi no se nota hasta la segunda mitad. Cómo confirmarla, qué darle de comer, cómo preparar el parto y cuándo llamar al veterinario.

La gestación de una perra dura unos dos meses. Son 63 días contados desde la ovulación, explica el Centro de Salud Canina Riney de la Universidad de Cornell. Como la ovulación no se ve, contar desde la monta deja un margen amplio. Y en las primeras semanas casi no se nota nada: el vientre, las mamas y el apetito cambian sobre todo en la segunda mitad.
Aquí te explicamos cómo saber si tu perra está preñada, cómo alimentarla y cuidarla, cómo preparar el parto, cómo reconocer una urgencia y qué necesita después.
Llama al veterinario de inmediato si tu perra puja con fuerza durante 20 o 30 minutos y no nace ningún cachorro. También si suelta un flujo verde espeso sin que salga un cachorro, si pasan más de 2 horas entre uno y otro o si sangra más que unas gotas. Y si, después del parto, tiembla, se pone rígida o convulsiona. Un parto difícil es siempre una urgencia, advierte Cornell.
¿Cuánto dura la gestación de una perra?
En promedio, 63 días, unas 9 semanas. Lo normal va de 56 a 72 días, según la PDSA, la mayor organización veterinaria benéfica del Reino Unido.
¿Por qué tanto margen? Porque la monta no coincide con la fecundación. La perra puede aceptar al macho varios días antes o después de ovular. Los espermatozoides sobreviven varios días dentro de ella. Y el óvulo necesita madurar 2 o 3 días antes de poder ser fecundado, explica Cornell. Por eso, si cuentas desde la primera monta, el parto puede llegar una semana antes o una semana después del día 63. Si el veterinario midió la ovulación con un análisis de sangre, el cálculo se afina a uno o dos días.
El tamaño de la camada también influye: con uno o dos cachorros, la gestación dura un poco más. Son unos 65 días de media, frente a unos 63 en las camadas de 3 a 9, según una revisión de la Universidad de Padua.
Cómo saber si tu perra está preñada
Al principio casi no hay señales. Así cambian las cosas con las semanas, según la PDSA:
- En las primeras semanas, como mucho, los pezones un poco más grandes y rosados y la vulva hinchada.
- Desde la quinta semana, se le desarrollan las mamas y puede aparecer leche.
- En la segunda mitad, sube de peso, la barriga se pone firme y redonda y empieza a caer, y tiene más hambre.
- En la conducta, puede estar más tranquila o con menos energía, preparar un nido y, cerca del parto, mostrarse a veces agresiva.
Si la gestación se pierde en las primeras semanas, puede no haber ningún signo, porque el cuerpo de la perra la reabsorbe. Por eso, si sospechas que está preñada, lo más seguro es confirmarlo con el veterinario. Estas son las pruebas:
- Ecografía. Es la prueba más fiable al principio. Se puede hacer desde unos 25 días después de la monta y, además, muestra si los cachorros están vivos. No sirve tanto para contarlos.
- Análisis de sangre. Mide una hormona que produce la placenta, la relaxina. Conviene hacerlo entre los días 22 y 28, recomienda la Facultad de Medicina Veterinaria de la UNAM. Y no se deja engañar por una falsa preñez: no dio positivo en ninguna de las 16 perras que la tenían, en un estudio francés.
- Palpación. El veterinario puede sentir los cachorros en el vientre hacia la tercera o la cuarta semana. Pero es difícil y poco exacta.
- Radiografía. Sirve para contar los cachorros cuando ya tienen el esqueleto formado, en la última semana. Saber cuántos son te dice cuándo terminó el parto. A esa altura, una radiografía no les hace daño, según el hospital veterinario de la Universidad Estatal de Colorado.

La falsa preñez
A veces una perra se comporta como si estuviera preñada sin estarlo, y hasta lo parece. Es la falsa preñez o pseudogestación. Suele aparecer entre 6 y 8 semanas después del celo y dura unas semanas, explica la PDSA.
Se le hinchan las mamas, que pueden dar leche o un líquido claro o pardo. Prepara un nido y cuida juguetes o ropa como si fueran cachorros. Puede estar nerviosa o agresiva, con menos energía y menos apetito. La mayoría de los casos son leves y se pasan solos en pocas semanas. Mientras tanto, conviene:
- Distraerla con juegos y paseos.
- Evitar que se lama los pezones, porque así produce más leche y las mamas se le pueden infectar, lo que se llama mastitis. Para eso sirven un body protector o un collar isabelino.
- Retirar con calma los juguetes que cuida, sin castigarla nunca.
Llévala al veterinario si tiene dolor o alguna mama enrojecida o dolorida. También si los signos son muy intensos o duran más de 4 semanas, el límite que da un estudio de la Universidad de Glasgow. Antes de tratarla, el veterinario tiene que descartar que esté preñada de verdad.
Las perras que tuvieron una falsa preñez suelen repetirla toda su vida, salvo que se las esterilice. Eso sí: no se las opera durante la falsa preñez ni en pleno celo. Lo mejor es esterilizarlas 2 o 3 meses después del celo, aconseja la PDSA.
Cómo alimentar a una perra preñada
Durante los dos primeros tercios de la gestación, la perra no necesita más energía que de costumbre, según una revisión de la Universidad de Nápoles. Lo importante en esa etapa es que no engorde. Las perras con sobrepeso y las muy delgadas tienen más complicaciones en el parto, advierte Cornell.
Los cachorros crecen sobre todo a partir del día 42. En las últimas tres semanas, la perra necesita cada vez más energía: hasta un 25 % o un 50 % más que de costumbre. Así puedes ayudarla:
- Cambia poco a poco a un alimento para cachorros o a uno específico para gestación y lactancia, como aconseja la PDSA.
- Sube la ración de a poco desde unas 2 o 3 semanas antes de la fecha prevista del parto.
- Repártela en varias comidas pequeñas. Al final de la gestación, los cachorros le ocupan espacio y no le cabe mucho de una vez, sobre todo si la camada es grande.
- Déjale siempre agua fresca a su alcance.
Nunca le des suplementos de calcio durante la gestación. Parece lógico, pero es contraproducente. Su cuerpo se acostumbra a recibirlo y, cuando empieza a producir leche, no logra sacar el calcio de sus propias reservas. Entonces el calcio le puede bajar de golpe y poner en peligro su vida: es lo que se llama eclampsia. Lo advierten la PDSA y la Universidad Estatal de Colorado. Tampoco le des vitaminas ni otros suplementos sin indicación del veterinario: el exceso de algunas, como la A o la D, puede causar malformaciones en los cachorros.
Vacunas, parásitos y medicamentos
- Vacunas. Lo ideal es tenerla al día antes de la monta. Durante la gestación, mejor no vacunarla si se puede evitar, recomienda la WSAVA, la asociación mundial de veterinarios de pequeños animales. Hay pocas pruebas de que vacunarla cause daño, y algunas vacunas ya están aprobadas para perras gestantes. El veterinario decide si conviene.
- Parásitos intestinales. Los cachorros pueden nacer ya con parásitos. Las larvas de áscaris (Toxocara canis) pasan de la madre a los cachorros por la placenta, más o menos desde el día 42 de la gestación, y después por la leche. Para cortar el contagio, conviene tratar a la perra desde el día 40 de la gestación y a los cachorros desde los 14 días de vida, cada dos semanas. La madre recibe una dosis junto a la primera de ellos. Es la pauta de la ESCCAP, el consejo europeo de parásitos de las mascotas. No todos los antiparasitarios sirven en la gestación: el producto y el momento los elige el veterinario.
- Pulgas y garrapatas. Usa solo productos que el veterinario indique como seguros para perras preñadas.
- Medicamentos. No le des ninguno por tu cuenta, ni siquiera los de uso común: varios pueden causar malformaciones o la pérdida de los cachorros.
- Contagios. Evita las exposiciones caninas y los lugares con muchos perros desconocidos. Si la madre se contagia por primera vez del herpesvirus canino durante la gestación, el virus es muy dañino para los cachorros, advierte la Universidad Estatal de Colorado.
- Ejercicio. Mantén sus paseos de siempre para que siga en forma. Al final, deja que ella decida cuánto quiere moverse y que descanse cuando esté cansada.
Cómo preparar el parto
Prepara con tiempo la paridera, el lugar donde va a parir. Preséntasela a tu perra al menos una semana antes del parto, para que se acostumbre. Esto es lo que recomienda la PDSA:
- Una habitación tranquila y apartada, a unos 22 °C.
- Una caja donde pueda estirarse y darse vuelta, con bordes lo bastante altos para que no salgan los cachorros y lo bastante bajos para que ella entre sin esfuerzo. Puede servir una caja de cartón grande y firme.
- Barras o topes en las paredes interiores, para que la madre no aplaste a un cachorro contra la pared.
- Mantas o toallas que se puedan lavar.
- El teléfono de tu veterinario y el de una clínica que atienda de noche y los fines de semana.
La temperatura avisa. En las 24 horas previas al parto, la temperatura rectal suele bajar de 37,2 °C durante unas 8 horas. Lo normal en una perra es de 37,8 a 39,2 °C, explica Cornell. Para notar la bajada, tómale la temperatura dos veces al día, siempre a la misma hora, durante la última semana, como aconseja la Universidad Estatal de Colorado. No todas las perras la muestran: solo alrededor del 80 %, según esa misma universidad.
El parto, paso a paso
El parto tiene tres fases. Estos son sus tiempos normales, según la PDSA:
- Primera fase: la preparación. La perra está inquieta, jadea, se esconde y come menos. Escarba y da vueltas en la paridera, y puede soltar un poco de moco rojizo o pardo. Tiene contracciones muy débiles, pero todavía no puja. Suele durar de 6 a 12 horas, y puede llegar a 36, sobre todo en una primeriza o en una perra nerviosa.
- Segunda fase: los nacimientos. Empiezan los pujos. El primer cachorro suele ser el que más tarda: con contracciones fuertes, debería nacer en 20 o 30 minutos. Entre un cachorro y otro pueden pasar de 5 minutos a una hora y media; hasta 2 horas sigue siendo normal para Cornell. Casi todas las perras terminan en unas 6 horas, y el parto nunca debería pasar de 24.
- Tercera fase: las placentas. Cada placenta sale unos 15 minutos después de su cachorro, aunque no siempre en orden. En la perra, esta fase se mezcla con la anterior.
Nacer de cola es tan normal como nacer de cabeza, siempre que las patas vengan estiradas.
Cada cachorro nace dentro de una bolsa fina. La madre la rompe, lo lame para que respire y corta el cordón con los dientes. Si no le quita la bolsa enseguida, rómpela tú con los dedos, sin tijeras, y libérale la cabeza para que pueda respirar. A veces el cordón sigue unido unas horas después del nacimiento, o sangra. Entonces puede que haya que atarlo y cortarlo: llama al veterinario para que te diga cómo hacerlo bien. Las primerizas necesitan esta ayuda con más frecuencia.
También es normal que se coma las placentas. No le hace bien ni mal, aunque a menudo le da diarrea, explica Cornell. Si la camada es grande, mejor que no se coma demasiadas, porque puede vomitar, aconseja la PDSA.
¿Cuántos cachorros tiene una perra? Depende del tamaño de la raza: cuanto más grande, más cachorros. La media es de 5,4, con 3,5 en las razas miniatura y 7,1 en las gigantes, según un estudio noruego de 10.810 camadas.
Cuándo el parto es una urgencia
Un parto difícil es siempre una urgencia; los veterinarios lo llaman distocia. Llama al veterinario de inmediato si ves alguna de estas señales, que reúnen Cornell y la PDSA:
- Puja con fuerza durante 20 o 30 minutos y no nace ningún cachorro.
- Tiene contracciones débiles durante 1 o 2 horas sin que el parto avance.
- Pasan más de 2 horas entre un cachorro y otro.
- Suelta un flujo verde o negro y en 15 a 30 minutos no nace un cachorro. Puede ser que una placenta se haya desprendido.
- Asoma la bolsa por la vulva durante más de 15 minutos y el cachorro no sale.
- Un cachorro se quedó atascado. No tires de él sin que el veterinario te lo indique.
- Sangra más que unas gotas, el flujo huele mal o tiene fiebre, más de 39,4 °C.
- Está agotada, con mucho dolor o vomita.
- Pasaron de 70 a 72 días desde la monta y no empezó el parto.
- Nació algún cachorro muerto. Aunque ella parezca estar bien, conviene revisarla.
Actuar a tiempo salva cachorros. Lo que más influyó en que sobrevivieran fue cuánto duró la fase de los nacimientos, en un estudio alemán con 530 perras con distocia.
El riesgo depende mucho de la raza. Frente a las mestizas, el riesgo de parto difícil fue unas 16 veces mayor en el bulldog francés, 13 en el boston terrier, 11 en el pug y 10 en el chihuahua. Son datos de 50 clínicas de urgencias del Reino Unido, donde el 3,7 % de las perras sin esterilizar tuvo un parto difícil, según un estudio del Royal Veterinary College. Y en el boston terrier, el bulldog y el bulldog francés, más del 80 % de las camadas nacen por cesárea, según una encuesta del Kennel Club británico. Si tu perra es de una raza de cara chata, como el bulldog inglés, habla del parto con el veterinario desde el principio de la gestación.

Después del parto: los cuidados de la madre
- Flujo. Es normal que suelte un flujo que va del verde al rojo o marrón, se oscurece y disminuye; se llama loquios. Suele durar unas 3 semanas, aunque puede seguir hasta 6 u 8. No debe oler mal. Si huele mal, aumenta o ella tiene fiebre, llévala al veterinario: puede ser una infección del útero, la metritis.
- Mamas. Revísalas todos los días. Si alguna está roja, hinchada o dolorida, o la leche tiene un color raro, puede ser una inflamación de las mamas, la mastitis. Puede aparecer semanas después del parto: en dos colonias de cría de perros guía de Estados Unidos y el Reino Unido, apareció en el 13 % de los partos, en promedio a los 17 días. Fue más frecuente en las camadas de 9 cachorros o más, según un estudio de Cornell.
- Eclampsia. Es la baja de calcio que pone en peligro su vida. Aparece en las últimas semanas de la gestación o, sobre todo, en las primeras semanas después del parto. Es más común en perras pequeñas con camadas grandes. Sus señales son babeo, rigidez, debilidad, tambaleo, cambios de conducta, temblores, espasmos o convulsiones. Llévala al veterinario de inmediato, aunque no veas todas las señales: casi 1 de cada 5 perras con eclampsia no tenía los signos típicos, en un estudio de la Universidad de Pensilvania.
- Comida. Durante la lactancia, déjale el alimento a libre disposición. Sus necesidades llegan al máximo hacia las 3 o 4 semanas del parto: la mayoría necesita entonces al menos el doble de energía que de costumbre.
- Tranquilidad. Si la madre no está cómoda y relajada, puede rechazar a sus cachorros y no querer amamantarlos.

Los cachorros reciben casi todas sus defensas con la primera leche, que se llama calostro: el 95 % o más de los anticuerpos de su madre. Lo absorben durante las primeras 24 horas, sobre todo en las primeras 4, según la WSAVA. Por eso es clave que mamen pronto. Llévalos al veterinario de inmediato si alguno no respira, no se mueve o no mama. Pesarlos con regularidad ayuda a detectar a tiempo al que no gana peso. Cuando crezcan, te contamos cómo cuidar a un cachorro y cuál es su calendario de vacunas.
Si la monta fue accidental
Si tu perra quedó preñada sin que lo buscaras, habla con el veterinario cuanto antes. Hay opciones: en la mayoría de los casos se puede interrumpir la gestación con la esterilización o con inyecciones hormonales, explica la PDSA. Cuál conviene depende, entre otras cosas, de cuánto avanzó.
Para que no vuelva a pasar, piensa en la esterilización. Evita los celos, las gestaciones, las falsas preñeces y las infecciones del útero como la piometra, y reduce el riesgo de problemas en las mamas. Tener una camada antes no le aporta ningún beneficio, aclara la PDSA. Después del parto, pregúntale al veterinario cuándo operarla.
Mientras tanto, cuídala en cada celo: el sangrado no es una regla como la de las personas, sino la señal de que está en su etapa más fértil.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura la gestación de una perra?
Unos 63 días, 9 semanas, aunque puede variar entre 56 y 72.
¿Una perra puede quedar preñada mientras sangra?
Sí. El sangrado del celo indica que está en su etapa más fértil. Mientras dure el celo, mantenla lejos de los machos sin castrar.
¿Cuándo se le nota la barriga a una perra preñada?
En la segunda mitad de la gestación, cuando también se le desarrollan las mamas. En las primeras semanas casi no se nota.
¿Cuántos cachorros puede tener una perra?
Depende de la raza: unos 3 o 4 en las razas miniatura y unos 7 en las gigantes, con una media de 5.
¿Qué cambia si mi perra es primeriza?
La preparación del parto puede durar más, hasta 36 horas, y es más probable que necesite ayuda para quitarles la bolsa a los cachorros. Ten a mano el teléfono del veterinario desde antes.
¿Le doy calcio a mi perra preñada?
No. Los suplementos de calcio durante la gestación aumentan el riesgo de eclampsia después del parto.
Una gestación bien llevada se parece mucho a una espera tranquila: la comida justa, sus paseos, un veterinario que la conozca y un rincón preparado. Lo que de verdad hay que vigilar son los tiempos del parto y los días que siguen. Ahí se juegan la salud de la madre y la vida de los cachorros.
Esta guía es informativa y no reemplaza la consulta con un veterinario.

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