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Tenencia responsable de mascotas

Primeros auxilios para perros y gatos: qué hacer en los primeros minutos de una urgencia

Qué hacer en los primeros minutos si tu perro o gato se envenena, se atraganta, sangra, se quema o convulsiona, según las guías RECOVER de 2026.

Un cachorro de pelo claro echado de espaldas en el pasto y un gato atigrado que apoya la cabeza sobre la suya
Un cachorro y un gato, juntos al sol. Saber qué hacer en los primeros minutos de una urgencia también es parte de cuidarlos. Foto: Krista Mangulsone / Wikimedia Commons (CC0).

Los primeros auxilios para perros y gatos son lo que haces en los primeros minutos de una urgencia, antes de llegar al veterinario. Casi siempre es poco y sencillo: ponerte a salvo, llamar a la clínica, enfriar, apretar una herida o destrabar un atragantamiento. Y después, salir hacia la urgencia. Lo que no hay que hacer pesa igual: no provocar el vómito, no dar remedios caseros ni medicamentos de personas, y no esperar a ver si se le pasa.

Esta guía sigue las guías RECOVER de primeros auxilios para perros y gatos, publicadas en agosto de 2026. Son las primeras de su tipo construidas a partir de la evidencia. Las escribieron especialistas en urgencias veterinarias de la Universidad de Pensilvania, la Universidad de California en Davis y Cornell. Para lo que RECOVER no cubre, usamos estudios y fuentes veterinarias, citadas en cada sección.

Una aclaración honesta antes de empezar: casi toda la evidencia es baja o muy baja. Muchos consejos se apoyan en lo que se sabe de las personas, porque en perros y gatos se ha estudiado poco. Te lo decimos en cada caso cuando importa. Lo que sí es seguro es que todo animal que recibió primeros auxilios tiene que verlo un veterinario, aunque haya mejorado.

Qué hacer primero, urgencia por urgencia

Esta tabla resume el primer paso de cada urgencia, según las fuentes de esta guía. Debajo encontrarás cada una con sus señales, lo que sí se hace, lo que no y cuándo salir. En todas, el paso siguiente es el mismo: el veterinario.

UrgenciaQué hacer primero
Golpe de calorSombra y agua fresca que corra sobre el cuerpo, unos 15 minutos. Después, a la clínica.
Se atraganta y está conscienteHasta 5 golpes firmes en la espalda, a los lados de la columna. Si no sale, otra maniobra, y repetir.
No responde y no respiraRCP: empezar las compresiones en menos de 10 segundos.
Sangra muchoApretar con una gasa o un paño. En una pata o la cola, un torniquete ancho si no para.
Mordida o heridaEnjuagar, cubrir y apretar si sangra. Siempre al veterinario.
QuemaduraAgua fresca de la llave, 20 minutos. Si es química, 15 minutos y con guantes.
Comió algo tóxicoLlamar al veterinario e ir con el envase. No provocar el vómito.
ConvulsiónApartar lo que lo pueda golpear y no tocarle la boca. Si pasa de 5 minutos, a la clínica.
Atropello o caídaMoverlo sobre una tabla o una manta. Al veterinario aunque camine.
Panza hinchada y arcadasDirecto a la urgencia: puede ser una torsión gástrica.
Gato que no orinaDirecto a la urgencia: puede tener la uretra tapada.
Picadura de abejaRaspar el aguijón y un paño frío. Urgencia si se le hincha la cara o le cuesta respirar.
Mordida de serpienteQuieto y a la clínica, sin hielo, cortes ni torniquete.
Lo sacaste del aguaSi no respira, RCP. Al veterinario aunque se recupere.

¿Cómo saber si mi perro o gato tiene una urgencia?

Tu perro o tu gato tiene una urgencia si responde poco o nada, si respira con dificultad o si de golpe muestra dolor. También si sangra mucho, si convulsiona o si comió algo tóxico. Son las señales que las guías RECOVER enseñan a reconocer a los dueños. Salvo el animal que solo dormía y se despierta normal, todas terminan en lo mismo: ir a la clínica abierta más cercana.

  • Le cuesta respirar: respira rápido y con esfuerzo, estira la cabeza y el cuello, separa los codos del cuerpo, hace ruido al respirar o tiene las encías azuladas. Un animal así casi nunca se acuesta de lado: se queda de pie o echado sobre el pecho.
  • No responde o está muy decaído: no se levanta, se tambalea o no reacciona como siempre.
  • Dolor de repente: se queja, no deja que lo toquen, cojea o se lame o se protege una parte del cuerpo.
  • Sangrado que no para después de apretar unos minutos.
  • Convulsiones, o varias seguidas.
  • Comió o lamió algo tóxico, aunque se vea bien.
  • Calor: jadeo que no para, tambaleo o desmayo con calor o después de correr.

Si dudas, llama a la clínica y cuéntales lo que ves: te dirán si tienes que ir ya.

¿Qué hacer primero en cualquier urgencia?

Lo primero es cuidarte tú, porque un animal asustado o con dolor puede morder o arañar aunque sea el más dulce de la casa. Mira si el lugar es seguro (el tránsito, un cable, un perro agresivo) antes de acercarte. Las guías RECOVER lo dicen sin rodeos: si el riesgo para ti es alto, no hagas la maniobra y lleva al animal a la clínica. Después, en este orden:

  1. Llama a la urgencia veterinaria con el teléfono en altavoz, para tener las manos libres, como recomienda RECOVER. Avisa que vas en camino y qué pasó.
  2. Protégete de una mordida. A un perro le puedes poner un bozal de tela, si es seguro hacerlo. Nunca a un perro con el pecho lastimado ni a uno de cara plana, como un pug o un bulldog, y nunca lo dejes solo con el bozal puesto. Taparle la cabeza y los ojos con un paño puede calmarlo. Al gato, envuélvelo en una toalla. Así lo aconseja el Manual Merck.
  3. Haz lo que toca según la urgencia: mojar, apretar una herida, destrabar un atragantamiento. Lo verás en cada sección.
  4. No le des comida ni agua hasta hablar con el veterinario, pide la PDSA, la mayor red de clínicas benéficas del Reino Unido. Tampoco medicamentos de personas.
  5. Trasládalo con cuidado. El gato, envuelto en la toalla y dentro de una caja con agujeros o de su transportadora. El perro herido, como se explica en la sección del atropello.

Todo animal que recibió primeros auxilios tiene que verlo un veterinario, aunque haya mejorado. Es la última frase de las guías RECOVER, y vale para cada urgencia de esta página.

¿Qué hago si mi perro tiene un golpe de calor?

Un perro con golpe de calor se enfría primero y se lleva al veterinario después. Llévalo a la sombra, para cualquier juego o paseo y mójale el cuerpo con agua fresca que corra: la manguera, la llave o botellas, una tras otra. Moja sobre todo la panza, donde tiene menos pelo, hasta que el agua llegue a la piel, y nunca le eches agua en la cara. Es la recomendación de las guías RECOVER.

Sin termómetro, enfríalo unos 15 minutos, sécalo con una toalla y sal hacia la clínica. Las señales que deben ponerte en alerta, con calor o después de correr, son un jadeo que no para, ganas de echarse, tambaleo, babeo, vómito, diarrea o un desmayo. También les pasa a los gatos, sobre todo encerrados en un auto o un cuarto caliente.

El agua de la llave sirve aunque esté fría: lo que importa es empezar ya. Todo lo demás, desde qué perros corren más riesgo hasta los mitos del agua helada y la toalla mojada encima, está en nuestra guía del golpe de calor en perros.

¿Qué hacer si mi perro o gato se atraganta?

Si tu perro o tu gato se atraganta y sigue consciente, dale hasta 5 golpes firmes en la espalda, con la palma de la mano. Van a los lados de la columna, en la parte de atrás de las costillas, nunca sobre la columna misma. Si no sale, prueba otra maniobra, como ponerle la cabeza más baja que el cuerpo o hacer compresiones en la barriga, y vuelve a los golpes. Repite mientras siga consciente. Así lo indican las guías RECOVER.

Las señales de un atragantamiento son la angustia, rascarse la boca con las patas y estirar la cabeza y el cuello. También querer toser sin que salga ruido, un chillido agudo al intentar respirar, encías pálidas o azuladas y babeo. Una respiración silenciosa o que «silba» es la señal más seria.

  • No le metas los dedos en la boca mientras esté consciente: te puede morder sin querer.
  • Si pierde el conocimiento, empieza enseguida con 30 compresiones del pecho, como en la RCP de más abajo. Las compresiones pueden sacar el objeto. Después mírale la boca: si ves el objeto, sácalo, pero no barras a ciegas con el dedo, porque puedes empujarlo más adentro.
  • Aunque lo hayas destrabado, llévalo al veterinario. Las maniobras y el propio atragantamiento pueden dejar lesiones.

¿Y la maniobra de Heimlich, las compresiones en la barriga? Funciona en personas, pero tiene más riesgos. En el único estudio que comparó las dos maniobras, los golpes en la espalda funcionaron el doble de veces, recuerda RECOVER. En perros chicos, flacos o con la barriga agrandada, las compresiones abdominales pueden lastimar. Por eso los golpes van primero. Ninguna técnica se ha comparado en perros o gatos.

Si tu perro tiene megaesófago, el riesgo mayor es otro: que la comida o el agua se le vayan a los pulmones. Lo explicamos en la guía del megaesófago en perros.

¿Cómo hacer RCP a un perro o gato?

Si tu perro o tu gato no responde y no respira con normalidad, empieza la RCP en menos de 10 segundos. Empieza por las compresiones del pecho, sin revisar antes la boca ni dar soplos. Haz 30 compresiones y 2 soplos por la nariz, una y otra vez, mientras alguien te lleva a la clínica o llega ayuda. Así lo indican las guías RECOVER de 2026.

No pierdas tiempo buscando el pulso. Hasta los rescatistas con experiencia se equivocan al buscarlo y tardan medio minuto o más. Por eso, si el animal no responde y no respira, RECOVER pide empezar sin tomarle el pulso, según su guía de monitoreo de 2024, escrita desde la Universidad de Georgia. Mira su pecho: si no sube y baja con regularidad, empieza.

  1. Pide ayuda. Llama a la clínica con el teléfono en altavoz, para tener las manos libres.
  2. Acuéstalo de costado sobre una superficie firme.
  3. Pon las manos en el lugar correcto, según la forma de su pecho. En los perros medianos o grandes de pecho redondo, como un labrador, van sobre la parte más ancha del pecho. En los de pecho estrecho y profundo, como un galgo, sobre el corazón. En los de pecho ancho, como un bulldog, también de costado y sobre la parte más ancha. En los gatos y los perros chicos, puedes rodear el pecho con una mano y apretar con los dedos, o apretar con los dos pulgares sobre el corazón.
  4. Aprieta fuerte y rápido. Hunde el pecho entre un tercio y la mitad de su ancho, a un ritmo de 100 a 120 por minuto. Deja que el pecho vuelva entero entre una compresión y otra.
  5. Después de 30 compresiones, dale 2 soplos. Ponle el cuello en línea con la espalda, sostén su boca cerrada y sopla por su nariz hasta ver que el pecho sube. Los dos soplos no deben llevarte más de 5 segundos.
  6. Sigue sin parar. Si hay otra persona, túrnense cuando uno se canse, más o menos cada 2 minutos. Sigue hasta que respire solo o hasta llegar a la clínica.

Las posiciones de las manos salen de la guía RECOVER de soporte vital básico de 2024, escrita desde la Universidad de California en Davis, y son un punto de partida. Los soplos importan porque en perros y gatos casi todos los paros vienen de que les falta el aire, no de un problema del corazón, explica esa misma guía. Si soplar te pone en riesgo, por ejemplo porque el animal pudo tocar drogas o tiene una enfermedad contagiosa, haz solo compresiones. La forma de sostener la boca la describe el folleto de primeros auxilios de la Asociación Médica Veterinaria Estadounidense (AVMA).

Con un gato o un perro chico, alguien puede seguir la RCP en el asiento del auto, con el cinturón puesto, mientras otra persona maneja. Con un perro grande es más difícil hacerlo en el camino, y quizá tengas que elegir entre seguir la RCP o salir hacia la clínica, reconoce RECOVER.

¿Sirve de algo la RCP en un perro o gato?

A veces sí, pero menos de lo que muestran las películas, y conviene saberlo antes. Incluso dentro de un hospital, con todo el equipo, pocos animales salen vivos después de un paro. En el hospital de la Universidad de California en Davis, la RCP devolvió el latido a casi la mitad de los perros y gatos. Pero salieron de alta solo el 7 % de los perros y el 19 % de los gatos, según un estudio de 2019. En un registro de 16 hospitales sobrevivió el 2 %, según un estudio de la Universidad Estatal de Washington.

El pronóstico es mejor cuando alguien vio el paro y empezó enseguida, y cuando la causa se puede revertir. El caso más claro son los paros durante una anestesia, donde el pronóstico deja de ser tan malo, según la Universidad de Georgia. Un atragantamiento que se destraba o un ahogamiento son también causas que se pueden revertir, aunque no hay cifras de cuántos se salvan.

Fuera del hospital, nadie ha medido si la RCP de un dueño salva a perros y gatos. RECOVER la recomienda igual, y con fuerza. En un millón de personas con un paro fuera del hospital, la RCP de un testigo multiplicó la supervivencia por dos o por tres, según su análisis de la evidencia. Si tu animal tiene una enfermedad terminal, habla antes con tu veterinario sobre qué querrías hacer. Y si haces la RCP y no funciona, no es tu culpa: hiciste lo único que se podía hacer.

¿Cómo parar la sangre de un perro?

Para parar la sangre de un perro o un gato, aprieta la herida con una gasa o un paño limpio y no sueltes. Si se empapa, pon otro encima sin quitar el primero. La presión directa es lo primero en cualquier parte del cuerpo. En la cabeza, el cuello o el tronco es además lo único que puedes hacer: sigue apretando mientras alguien maneja hacia la clínica.

Si la herida está en una pata o en la cola y la sangre sale a chorros o no para con la presión, un torniquete puede salvarle la vida. Las guías RECOVER lo aceptan como último recurso, sobre todo si el animal perdió el conocimiento o la clínica está lejos. Así se improvisa:

  1. Usa algo ancho, de 5 centímetros o más: un pañuelo o una corbata. Se ajustan mejor que un cinturón y lastiman menos que un cordón.
  2. Rodea la pata por encima de la herida, entre la herida y el cuerpo.
  3. Haz un nudo y aprieta solo hasta que la sangre baje mucho. Asegúralo con otro nudo o con cinta.
  4. No lo quites. Lo retira el veterinario al llegar. Si en el camino vuelve a sangrar mucho, ajústalo un poco más.

Un torniquete nunca va en la cabeza, el cuello, el tronco ni los genitales. Apretar la arteria con los dedos tampoco sirve: en personas no funcionó. Y recuerda que un animal herido y con dolor puede morder a quien más quiere. Si el riesgo de que te muerda es alto, no lo intentes: llévalo directo a la clínica.

¿Qué hacer si a mi perro lo mordió otro perro?

Llévalo al veterinario aunque las marcas de los dientes se vean pequeñas. Las mordeduras casi siempre son más graves de lo que parecen, y se infectan con facilidad porque los dientes están llenos de bacterias, advierte la PDSA. Mientras tanto, enjuágale la suciedad con agua limpia, cubre la herida con una gasa o un paño limpio y, si sangra, aprieta.

Debajo de unos agujeros chicos puede haber mucho daño. En perros mordidos en el pecho, la Universidad de Utrecht encontró lesiones graves bajo la piel incluso sin heridas a la vista. Los perros pequeños se llevan la peor parte: en Israel fueron las víctimas más comunes. Y las únicas muertes fueron de mordidas en el pecho o el abdomen, según el hospital veterinario de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

  • No le pongas agua oxigenada: daña el tejido sano, explica el Manual Merck.
  • No le saques un vidrio o un objeto clavado. Cúbrelo sin empujarlo más adentro y ve a la clínica.
  • No lo dejes lamerse la herida. Que la saliva desinfecta es un mito: tiene bacterias que causan infecciones, recuerda la PDSA.
  • En los gatos, una mordida de otro gato suele terminar en un absceso, una bolsa de pus dolorosa bajo la piel. También necesita veterinario.

Si a tu perro o tu gato lo mordió un animal desconocido o silvestre, como un murciélago, avísale también al veterinario por la rabia. Lo explicamos en la guía de la rabia en gatos.

¿Y si se rompió una uña o se clavó un anzuelo?

Una uña rota que sangra se aprieta con una gasa hasta que pare. El Manual Merck menciona también la maicena o la harina para ayudar a coagular. Duele mucho, así que puede reaccionar con un mordisco. Si sigue sangrando después de 10 minutos de presión, es una urgencia, según la PDSA. Un anzuelo clavado en un ojo, la boca o una oreja no se saca en casa: hace falta anestesia y un veterinario. Si cuelga de un hilo, no tires de él.

¿Qué hacer si mi perro o gato se quemó?

Pon la quemadura bajo agua fresca de la llave, que corra, durante al menos 20 minutos, y después llévalo al veterinario. Es de las recomendaciones con más respaldo de las guías RECOVER: enfriar la quemadura reduce el daño, y sirve hasta 3 horas después de quemarse. Agua fresca, no helada, y lejos de la cara para que no trague agua. Si no tienes agua que corra, por ejemplo en el auto, usa una toalla empapada en agua fresca o una compresa fría envuelta en un paño, también 20 minutos.

Las quemaduras no siempre se ven. Las de agua hirviendo, aceite, una plancha para el pelo o una manta eléctrica pueden quedar escondidas bajo un pelo normal, con la piel solo enrojecida. Si tu animal se queja o no deja que lo toquen después de estar cerca de algo caliente, piensa en una quemadura. El asfalto en verano quema las almohadillas: lo contamos en la guía del golpe de calor.

Si fue un químico (un limpiador, cal, un ácido, un producto de la obra), protégete primero: guantes, manga larga y algo en los ojos. Quítale con cuidado el polvo o los restos que se puedan sacar y lava la zona con agua que corra durante al menos 15 minutos. Si se lame la zona, evítalo, porque se quema la boca. Después, al veterinario. Si el químico te pone en riesgo a ti, no lo laves: llévalo directo a la clínica.

No le pongas hielo directo: RECOVER prefiere el agua fresca a la helada. Tampoco cremas, pasta de dientes, aceite ni mantequilla. Ninguna guía veterinaria los recomienda; lo que piden es agua hasta que lo vea el veterinario.

¿Qué hacer si mi perro o gato se envenenó?

Si tu perro o tu gato comió algo tóxico, llama al veterinario y sal hacia la clínica cuanto antes, aunque todavía se vea bien. No le provoques el vómito en casa. Llévate el envase, la etiqueta o una foto de lo que comió, y anota la hora y la cantidad aproximada.

Lo del vómito sorprende a muchos, porque es el consejo de siempre. Pero las guías RECOVER de 2026 lo desaconsejan con la fuerza más alta. En personas, provocar el vómito antes de llegar al hospital no mejora la supervivencia ni acorta la internación, y retrasa el tratamiento que sí sirve. Además, el agua oxigenada puede lastimar el estómago y el esófago: hay casos descritos en perros y en gatos.

Hay una sola excepción. Si estás lejos de cualquier clínica, por ejemplo en el campo, un veterinario puede indicarte por teléfono que lo hagas vomitar. En ese caso, sigue sus instrucciones al pie de la letra.

Muchas intoxicaciones no dan señales enseguida. Algunas tardan horas, y otras, días. Por eso «se ve bien» no es una razón para esperar. El veterinario calcula el riesgo con lo que comió, la cantidad y el peso del animal, y decide si hace falta tratarlo.

Mi perro comió chocolate: ¿qué hago?

Llama al veterinario y dile qué chocolate era y cuánto comió. El chocolate es tóxico para los perros por la teobromina, una sustancia del cacao. Cuanto más amargo, más peligroso: el cacao en polvo y el chocolate para repostería son los peores, y el chocolate blanco casi no tiene teobromina. Las primeras señales suelen aparecer entre 2 y 4 horas después: inquietud, mucha sed, vómito, diarrea y el corazón acelerado. En los casos graves llega a dar convulsiones, según una revisión de la Universidad de Milán.

Las fiestas son la época de más riesgo. En el Reino Unido, los perros tuvieron casi cinco veces más probabilidades de comer chocolate en Navidad que en otras fechas, y el doble en Pascua. Muchos lo sacaron de cajas de regalo, huevos de Pascua y pasteles. Así lo encontró un estudio de la Universidad de Liverpool con registros de 229 clínicas. La mayoría de esos perros no se puso grave, y eso también enseña algo: llamar a tiempo resuelve casi todos los casos.

Una tableta de chocolate amargo partida en cuadros sobre su envoltorio de aluminio
Chocolate amargo: cuanto más cacao tiene, más peligroso es para un perro. El blanco casi no tiene teobromina. Foto: Jacek Halicki / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

¿Qué pasa si mi perro come algo con xilitol?

El xilitol es una urgencia en perros: hay que ir al veterinario de inmediato. Es un endulzante de chicles y caramelos sin azúcar. También aparece en algunas cremas de cacahuate o maní, en pastas de dientes, enjuagues bucales, vitaminas masticables y postres «sin azúcar». En el perro dispara la insulina y el azúcar en sangre cae en 10 a 60 minutos, advierte la FDA de Estados Unidos. Las señales son vómito, debilidad, tambaleo, colapso y convulsiones.

Después, el xilitol puede dañar el hígado, explica una revisión de la Universidad de Pensilvania. La buena noticia es que los perros atendidos a tiempo salen adelante: los 192 de un estudio de la Universidad Estatal de Míchigan sobrevivieron. Revisa las etiquetas antes de darle un poco de tu crema de maní. En gatos hay muy pocos datos.

Mi perro comió uvas: ¿es grave?

Puede serlo, y no hay forma de saberlo en casa: llama al veterinario aunque hayan sido pocas. Las uvas y las pasas pueden dañar los riñones de los perros. A unos les hace daño una cantidad pequeña y otros comen más sin problemas, y nadie sabe por qué. Por eso cualquier cantidad se trata como un posible problema, dice la revisión de Milán. La señal típica es el vómito en las primeras 24 horas; después pueden venir el decaimiento, la falta de apetito y el dolor de barriga.

«Mi perro comió uvas y no le pasó nada» es una de las búsquedas más comunes. Puede pasar, pero no quiere decir que la próxima vez sea igual, ni que con otro perro vaya a ser igual.

¿Los lirios son tóxicos para los gatos?

Sí, y mucho: un gato que mordió un lirio o se lamió su polen tiene que ir al veterinario ese mismo día. Toda la planta es tóxica: el tallo, las hojas, las flores, el polen y hasta el agua del florero. Basta un trozo pequeño de una hoja o unos granos de polen lamidos del pelo para causar una falla de los riñones en menos de 3 días, advierte la FDA. Los más peligrosos son los lirios verdaderos (Lilium, como el lirio asiático, el oriental o el de Pascua) y los lirios de un día (Hemerocallis).

Una flor de lirio oriental rosa y blanca, con los estambres largos cargados de polen anaranjado
Un lirio oriental. Todo el lirio es tóxico para los gatos, también el polen anaranjado de sus estambres y el agua del florero. Foto: Ermell / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

El tiempo lo cambia todo. Si el tratamiento se retrasa 18 horas o más, el daño en los riñones suele ser irreversible, según la FDA. En cambio, en la Universidad de Pensilvania, los 25 gatos que llegaron dentro de las 48 horas y recibieron tratamiento sobrevivieron todos. Llévate la planta o una foto: ayuda a saber qué especie era. Lo más seguro es no tener lirios en una casa con gatos.

Mi perro comió veneno para ratas: ¿qué hago?

Ve al veterinario ya, aunque tu perro se vea perfecto, y lleva el envase. La mayoría de los venenos para ratas son anticoagulantes: impiden que la sangre coagule. Su efecto es lento. Los sangrados suelen aparecer entre 3 y 7 días después, según el Manual Merck de Veterinaria. Cuando se notan el cansancio, la debilidad o la sangre por la nariz, el problema ya está avanzado.

El envase importa porque hay venenos de distintos tipos, y no todos se tratan igual. Si tu perro pudo comerse un ratón envenenado, cuéntaselo también al veterinario. Y si tu gato sale a la calle, vale lo mismo para él.

¿Puedo ponerle a mi gato la pipeta de mi perro?

No. Muchas pipetas y antiparasitarios para perros tienen permetrina, un insecticida muy tóxico para los gatos. Es una de las causas más comunes de intoxicación felina en el mundo, según International Cat Care. Un gato se puede intoxicar también con solo frotarse contra un perro recién tratado. Si usas en tu perro un producto con permetrina, mantenlos separados 72 horas.

Las señales son temblores, sacudidas, babeo, falta de equilibrio y convulsiones. Si le pusiste a tu gato un producto para perros, llama al veterinario de inmediato y lleva el envase. En Australia, una encuesta de la Universidad de Sídney a veterinarios reunió 750 gatos intoxicados con pipetas de permetrina; 166 murieron. Lo explicamos con más detalle en la guía de las pulgas en gatos y en la de las vacunas y la desparasitación del gato.

¿Qué hago si mi perro mordió un sapo?

Límpiale la boca enseguida y llama al veterinario. El sapo de caña, o sapo gigante, vive desde el sur de Texas hasta Sudamérica y suelta un veneno por la piel. Las señales aparecen rápido: babeo o espuma, encías muy rojas, se rasca la boca con las patas y, en los casos graves, convulsiones.

Pásale por las encías y la boca un paño húmedo, enjuagándolo seguido. Si usas agua, que entre por un costado y salga por la boca, con la cabeza de tu perro hacia abajo: nunca hacia la garganta. Así lo aconseja la Universidad de Florida. No lo hagas si está convulsionando. Con atención rápida, casi todos se recuperan: sobrevivió el 96 % de 90 perros atendidos en una clínica de especialistas de Queensland, en Australia.

Un sapo de caña grande, de piel marrón con verrugas, posado entre el pasto por la noche
Un sapo de caña en el Amazonas venezolano. Suelta un veneno por la piel que intoxica a los perros que lo muerden. Foto: Fernando Flores / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

¿Qué otras cosas de la casa son tóxicas?

  • Cebolla, ajo, puerro y cebollín, crudos o cocidos. Rompen los glóbulos rojos y causan anemia. Las señales pueden tardar uno o varios días, según la revisión de Milán.
  • Medicamentos de personas. El paracetamol (acetaminofén) es de lo más peligroso para un gato, según un estudio de la Universidad Estatal de Kansas. El ibuprofeno y otros antiinflamatorios pueden dañar el estómago, los riñones y el sistema nervioso de un perro, como muestran 434 casos de la Universidad de Pensilvania. Nunca le des un medicamento de personas sin que lo indique el veterinario.
  • Productos de limpieza y químicos del garaje o de la obra. Si le cayeron en la piel, lee más arriba qué hacer con las quemaduras químicas.

¿Sirve darle leche, sal o aceite a un perro envenenado?

No. Son remedios caseros muy buscados, y ninguno es un antídoto:

  • La leche no neutraliza los venenos ni los medicamentos, explica la línea de toxicología Pet Poison Helpline.
  • La sal para provocar el vómito puede matarlo: sube el sodio de la sangre a niveles peligrosos. Se usaba antes y se abandonó por eso, según una revisión de la Universidad Estatal de Iowa. El Manual Merck la pone entre los métodos inadecuados.
  • El aceite, la mantequilla o la grasa pueden empeorar las cosas y causarle una pancreatitis.
  • El agua oxigenada puede lastimarle el estómago y el esófago, como vimos arriba.
  • El carbón activado lo decide y lo da el veterinario. Siempre conlleva el riesgo de subir el sodio en la sangre, advierte Merck.

¿Qué hacer si mi perro o gato convulsiona?

Durante una convulsión, aleja a tu perro o tu gato de lo que pueda golpearlo, no le metas nada en la boca y mira el reloj. No lo sujetes, no acerques las manos a su boca (puede morderte sin darse cuenta) y apaga luces y ruidos. Si puedes, grábalo en video para el veterinario. Casi todas las convulsiones paran solas en uno a tres minutos, según International Cat Care.

Una convulsión que dura más de 5 minutos, o varias seguidas sin que se recupere entre una y otra, es una urgencia: sal a la clínica. Esa regla vale para perros y para gatos. Y aunque se haya recuperado del todo, avísale al veterinario. En el perro, las causas, el diario de convulsiones y el tratamiento están en la guía de la epilepsia en perros.

En los gatos, la epilepsia sin otra causa es poco común. Pesan más los venenos, como la permetrina, y los problemas del hígado, del riñón o del azúcar, explica International Cat Care. Por eso un gato que convulsiona necesita siempre que busquen la causa.

¿Y si es diabético o es un cachorro y está muy débil?

Puede tener el azúcar muy bajo. Les pasa sobre todo a los perros y gatos diabéticos que reciben insulina y a los cachorros y gatitos recién nacidos que no comen lo suficiente. También a los perros que comieron xilitol. Si está decaído, se tambalea o no responde bien, pero no convulsiona, úntale un poco de miel o jarabe de maíz en la encía. Va entre la mejilla y los dientes de atrás, como sugieren las guías RECOVER. La idea es que cubra la encía, no que lo trague. Después, sal hacia la clínica sin esperar a ver si mejora: el azúcar por la boca puede no alcanzar.

Si está convulsionando, no le pongas nada en la boca, ni siquiera miel: es una recomendación fuerte de RECOVER. Si tu animal es diabético, sigue también el plan que te dio tu veterinario para estos casos.

¿Qué hacer si atropellaron a mi perro o gato?

Si atropellaron a tu perro o a tu gato, sácalo del peligro con cuidado y llévalo al veterinario aunque camine y parezca bien. Un golpe así puede dejar lesiones por dentro que no se ven. Unas encías pálidas pueden ser señal de que perdió sangre o de que está en shock, advierte la PDSA. En Francia, 3 de cada 4 gatos llevados a urgencias por un golpe, una caída o una mordida tenían lesiones en el pecho. La más común fue un golpe en los pulmones, según un estudio de VetAgro Sup, en Lyon.

Primero mira el tránsito: de nada le sirves a tu animal si te atropellan a ti. Si sangra mucho, aprieta la herida, como se explica arriba. Y no lo dejes caminar si parece tener una pata rota.

¿Cómo mover a un perro herido?

Un perro herido se mueve sobre algo firme y plano, sosteniéndole la cabeza, el cuello y la espalda. Estos son los pasos que da la PDSA:

  1. Si pesa más de 15 kilos, no lo levantes solo: pide ayuda a alguien que esté cerca.
  2. Pon un brazo bajo su cabeza y sus hombros, y el otro bajo la cadera.
  3. Pásalo despacio a una toalla grande, una manta o una tabla. Si no hay otra cosa, sirve un abrigo, siempre que aguante su peso.
  4. Tomen la manta o la tabla por las cuatro esquinas, doblen las rodillas y levántenlo.
  5. Si parece tener lastimado el cuello o la espalda, no lo muevas hasta hablar con el veterinario, y llévalo sobre una tabla.

No intentes entablillar una pata ni acomodar un hueso. Evita tocar la zona que le duele y deja que lo revise el veterinario.

Mi gato se cayó de un balcón: ¿qué hago?

Llévalo al veterinario aunque se levante y se vaya caminando. Los gatos sobreviven muy bien a las caídas desde un piso alto, pero casi siempre se lastiman el pecho. En Nueva York, el 90 % de 132 gatos que cayeron de edificios tenía alguna lesión en el tórax, como un golpe en los pulmones o aire alrededor de ellos. Más de la mitad se lastimó además la cara, y algunos se rompieron el paladar o los dientes, según el estudio clásico del Animal Medical Center. Con tratamiento, sobrevivió el 90 %.

Estudios más recientes dicen lo mismo. En Berlín, sobrevivió el 87 % de 1.125 gatos que cayeron desde 4 metros o más. Más de la mitad tenía lesiones en el pecho, y la mitad, en la boca o la cara, según un estudio de 2025. En Zagreb, las caídas desde un séptimo piso o más dieron las lesiones más graves, según la Universidad de Zagreb. Más de la mitad de esos gatos tenía menos de un año.

Muévelo envuelto en una toalla y dentro de la transportadora. La prevención es sencilla: mallas o redes en ventanas y balcones, como sugieren los autores del estudio de Berlín. Muchos se caen al resbalar de una ventana o al perseguir a una presa, según una revisión de BluePearl, en Nueva York.

¿Por qué mi perro tiene la panza hinchada y arcadas?

Un perro con la panza hinchada que intenta vomitar y no saca nada puede tener una torsión gástrica: el estómago se llena de gas y gira sobre sí mismo. Es una de las urgencias más graves y no tiene primeros auxilios en casa. Ve de inmediato a la urgencia veterinaria más cercana y llama en el camino.

Las otras señales son babeo, inquietud, la «posición de rezo» con el pecho cerca del suelo, encías pálidas y debilidad. La hinchazón no siempre se nota al principio, así que no esperes a que la barriga esté enorme. Les pasa más a los perros grandes de pecho profundo. Lo contamos todo en la guía de la torsión gástrica.

Mi gato no orina: ¿es una urgencia?

Sí. Un gato que va una y otra vez al arenero y no saca nada, o solo unas gotas, puede tener la uretra tapada, y eso es una urgencia absoluta. Sin tratamiento, la muerte puede llegar en menos de 24 a 48 horas, advierte el Centro de Salud Felina de Cornell. Con la orina retenida, los riñones dejan de limpiar la sangre y se desarreglan las sales del cuerpo. Les pasa casi solo a los machos, porque tienen la uretra larga y angosta.

Estas son las señales, según International Cat Care:

  • Intenta orinar muchas veces sin sacar nada.
  • Llora o se queja al hacer fuerza.
  • Orina fuera del arenero.
  • Se lame mucho los genitales.
  • Está inquieto, deja de comer, se ve decaído o vomita.

Si orina, aunque sea poco y con molestia, puede ser una cistitis: necesita una cita pronto, pero no es lo mismo que un gato que no saca nada. En casa no hay nada que hacer, salvo salir a la clínica. Con tratamiento a tiempo, la mayoría sale adelante. En la Universidad Hebrea de Jerusalén murió el 8,5 % de 82 gatos tapados. A uno de cada cuatro le volvió a pasar en los dos años siguientes, según un estudio de 2011.

¿Qué hacer si a mi perro le picó una abeja?

Si ves el aguijón, sácalo raspando con el borde de una tarjeta, sin apretarlo con pinzas ni con los dedos, porque soltaría más veneno. Después ponle un paño frío y húmedo en la zona. Así lo aconseja la PDSA. Casi siempre las picaduras son en la cara o en las patas, y se quedan en una hinchazón que molesta.

Ve al veterinario de inmediato si tiene la cara, el cuello o la garganta hinchados, si lo picaron varias veces o si tiene señales de una reacción alérgica grave. Esas señales son la dificultad para respirar, el colapso, la palidez y el vómito o la diarrea que no paran. En los perros, una reacción grave puede empezar solo con vómito o diarrea, sin ronchas, advierte la guía RECOVER de alergias de 2026, escrita desde la Universidad de California en Davis. Suele aparecer entre minutos y pocas horas después de la picadura.

Algunos perros corren más riesgo. En Zúrich, las reacciones graves fueron más comunes en perros de menos de 2 años o de menos de 10 kilos, y en los picados dentro de la boca. Y casi dos de cada tres que tuvieron una reacción grave repitieron igual o peor la vez siguiente, según la Universidad de Zúrich. Si tu perro ya tuvo una reacción grave, pregúntale a tu veterinario qué plan de emergencia conviene tener en casa. No le des medicamentos por tu cuenta, ni siquiera antialérgicos de personas.

El vinagre y el bicarbonato no hacen daño, pero alivian menos de lo que se cree, dice la PDSA. En América Latina viven las abejas africanizadas, y sus ataques en masa contra animales se han documentado sobre todo en perros, según la Universidad Estatal Paulista (Brasil). Muchas picaduras a la vez son siempre motivo de ir a la clínica.

¿Qué hago si a mi perro le picó un alacrán?

Lava la zona y ponle una compresa fría para bajar la hinchazón, como recomienda el Manual Merck, y llama al veterinario. En la mayoría de los perros, la picadura de alacrán se queda en dolor, cojera e hinchazón donde los picó. Pocas veces da señales generales, como el corazón acelerado, temblores o babeo, pero hay que vigilarlo. En Manizales (Colombia), ninguno de 11 perros y un gato picados por alacranes murió, aunque dos casos fueron graves, según la Universidad de Caldas. En los gatos hay muy pocos datos.

¿Qué hacer si una serpiente mordió a mi perro?

Mantenlo quieto y llévalo al veterinario cuanto antes, sin perder tiempo en otra cosa. Una mordedura de serpiente venenosa es una urgencia, y el daño del veneno empieza enseguida. El Manual Merck lo resume así: los dueños no deberían gastar tiempo en primeros auxilios más allá de tenerlo tranquilo y limitar que se mueva.

Los remedios de siempre no sirven y pueden hacer daño: el hielo, cortar la herida, chupar el veneno, el torniquete, las compresas calientes y esperar a ver si aparecen síntomas. El veterinario decide el tratamiento, y si hace falta suero antiofídico.

Con atención veterinaria, casi todos sobreviven. En Arizona murieron 8 de 272 perros mordidos por serpientes de cascabel, según la Universidad Estatal de Colorado. En los perros mayores pesó más la demora en llegar a la clínica. No hay estudios así con las nauyacas, las yararás o las corales de América Latina, así que esa cifra no se puede trasladar tal cual.

¿Qué hacer si mi perro se ahogó en la piscina?

Sácalo del agua, mira si respira y, si no respira, empieza la RCP enseguida, como se explica en su sección. No pierdas tiempo intentando sacarle el agua colgándolo o poniéndolo cabeza abajo: ayuda poco, y lo urgente es que vuelva a respirar. Haz la RCP en el camino a la clínica si alguien puede manejar. Así lo explica una veterinaria británica en un artículo de formación para veterinarios, que también desaconseja las compresiones en la barriga.

Llévalo al veterinario aunque se recupere y parezca normal. Al tragar agua pueden aparecer problemas en los pulmones horas o días después, así que hay que vigilarlo varios días. En la Universidad Tufts, 18 de 28 perros y gatos rescatados del agua dulce salieron del hospital. Casi todos los que murieron fue por una falla de la respiración, según un estudio de su hospital. Los perros que respiraban bien tuvieron buen pronóstico.

Un perro de pelo corto color canela, mojado, sentado frente a una piscina con la mirada hacia la cámara
Un perro junto a la piscina. Aunque se recupere después de tragar agua, tiene que verlo un veterinario. Foto: Doriguzzi / Wikimedia Commons (CC BY 4.0).

¿Qué debe tener un botiquín de primeros auxilios para perros y gatos?

Un botiquín para perros y gatos necesita lo básico para cubrir una herida, frenar un sangrado y trasladar al animal. Prepáralo para usarlo en casa y llevarlo cuando salen, como aconseja la PDSA. Esta lista junta lo que repiten las fuentes de esta guía, sin marcas:

  • Para heridas: gasas, apósitos que no se pegan, venda autoadherente o elástica, cinta adhesiva, solución salina para lavar heridas y guantes desechables.
  • Herramientas: tijeras de punta redonda, pinzas, un quitagarrapatas (te contamos cómo usarlo en la guía de cómo quitar las garrapatas) y un termómetro digital.
  • Para sangrados fuertes: un pañuelo ancho o una venda de 5 centímetros o más, que sirve de torniquete en una pata.
  • Para moverlo y abrigarlo: una manta o toalla grande que haga de camilla, una manta térmica de aluminio y una compresa fría instantánea.
  • Para protegerte: un bozal de tela, o una venda larga para improvisarlo. Para el gato, una toalla gruesa y su transportadora a mano.
  • Papeles: una copia de su cartilla de vacunas, la lista de sus medicamentos y los teléfonos de tu veterinario y de la urgencia 24 horas.

Si tu animal es diabético, guarda también un poco de miel o jarabe, por si le baja el azúcar, como se explica en la sección de las convulsiones. Lo que no debe estar es el agua oxigenada para provocar el vómito. Algunas listas viejas la incluyen, como el folleto de la AVMA de 2016 o el de la Cruz Roja Americana de 2007. Pero las guías RECOVER de 2026 desaconsejan dársela en casa. Tampoco medicamentos de personas.

¿Cómo tener a mano una urgencia veterinaria 24 horas?

Busca hoy, antes de necesitarla, una clínica veterinaria que atienda de noche y los fines de semana cerca de tu casa, y guarda su teléfono en el celular. En una urgencia no hay tiempo para buscar. La PDSA lo resume así: guarda el número de tu veterinario en el teléfono, porque prepararse puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

  • Pregúntale a tu veterinario a qué urgencia te manda cuando su clínica está cerrada.
  • Anota la dirección y cómo llegar, además del teléfono. La AVMA propone una ficha con los datos de tu clínica y de la urgencia, con el camino desde casa.
  • Déjala a la vista en casa, por ejemplo en la puerta del refrigerador, para quien cuide a tu animal cuando no estés.
  • Avisa antes de salir. Llamar en el camino deja que la clínica se prepare.

No encontramos un centro público de toxicología veterinaria con teléfono vigente en México, Colombia ni Argentina. Si tu perro o tu gato comió algo tóxico, la línea a la que hay que llamar es la de tu veterinario o la de la urgencia más cercana.

Algunas urgencias se ven venir. En las fiestas de fin de año, el miedo a los cohetes puede hacer que un perro o un gato se lastime al intentar huir, o que se escape. Prepáralo con tiempo con la guía del miedo a los cohetes, y si se pierde, sigue los pasos de qué hacer si tu perro se perdió.

Preguntas frecuentes

¿Puedo darle agua oxigenada a mi perro para que vomite?

No, salvo que un veterinario te lo indique porque no puedes llegar a una clínica. Las guías RECOVER de 2026 desaconsejan provocar el vómito en casa: no mejora el pronóstico, retrasa el tratamiento y el agua oxigenada puede lastimar el estómago y el esófago.

¿Cuánto tarda en hacer efecto un veneno en un perro?

Depende del veneno: el xilitol puede bajar el azúcar en 10 a 60 minutos y el chocolate da señales entre 2 y 4 horas después. Los venenos para ratas, en cambio, suelen tardar de 3 a 7 días en causar sangrados. Por eso no hay que esperar a ver señales para ir al veterinario.

¿Qué le doy a un gato envenenado?

Nada por la boca: ni leche, ni aceite, ni sal, ni agua oxigenada. Llama al veterinario, llévate el envase o una foto de lo que tocó o comió y sal hacia la clínica. Si le cayó un producto en la piel, como la pipeta de un perro, dile al veterinario qué producto fue.

¿Le puedo dar ibuprofeno o paracetamol a mi perro o gato para el dolor?

No. Los analgésicos de personas pueden dañar el estómago, los riñones y el sistema nervioso de un perro, y el paracetamol es de lo más tóxico para un gato. Si tu animal tiene dolor, el veterinario sabe qué darle y en qué cantidad.

Mi perro comió chocolate y no le pasó nada: ¿ya está a salvo?

Puede que sí, si comió poco y de un chocolate con poco cacao. Pero algunas señales tardan horas y el riesgo depende del tipo de chocolate, la cantidad y su peso, así que llama al veterinario igual y cuéntale los detalles.

¿Se le puede hacer la maniobra de Heimlich a un perro?

Sí, pero no como primer paso. Las guías RECOVER piden empezar con hasta 5 golpes en la espalda y dejar las compresiones en la barriga como alternativa, porque pueden lastimar a los perros chicos o flacos.

¿Hay cursos de primeros auxilios para mascotas?

La Cruz Roja Americana tiene una aplicación gratuita de primeros auxilios para mascotas y un curso en línea de unos 30 minutos. Los dos están solo en inglés, según su anuncio de abril de 2026. En los sitios de la Cruz Roja Mexicana y la Argentina no encontramos un curso para mascotas. Pregúntale también a tu veterinario: las guías RECOVER se escribieron justamente para que los veterinarios enseñen a los dueños qué hacer.

¿Le doy agua o comida después de un accidente?

No hasta hablar con el veterinario, aconseja la PDSA. Él te dirá cuándo puede volver a comer y beber.

Ojalá nunca necesites nada de esta página. Pero si llega el día, recuerda lo esencial: cuídate tú, llama a la clínica en altavoz, haz lo poco que toca y sal hacia el veterinario. Y hoy, mientras todo está tranquilo, guarda el teléfono de una urgencia 24 horas.

Esta guía es informativa y no reemplaza la consulta con un veterinario.

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