Miedo a los cohetes: cómo ayudar a tu perro o gato en Navidad y Año Nuevo
Tu perro o tu gato no exagera: los cohetes lo asustan de verdad. Cómo prepararle un refugio, qué hacer esa noche, qué ayudas sirven y qué hacer si se escapa.

Si tu perro o tu gato se asusta con los cohetes, lo que más lo ayuda es prepararlo antes. Necesita un refugio tranquilo dentro de casa, puertas y ventanas cerradas y alguien que se quede con él. Durante los estruendos, déjalo esconderse, ofrécele comida o juego si los acepta y nunca lo regañes. Si el miedo es fuerte, habla con el veterinario semanas antes: hay tratamientos de receta para esas noches.
No es un capricho de tu animal ni un descuido tuyo. Les pasa a muchísimos perros y gatos. Y en Latinoamérica la pólvora no se queda en una sola noche: empieza con las velitas en Colombia y el 12 de diciembre en México, y sigue hasta el 24 y el 31. Aquí encontrarás qué hacer antes, durante y después, qué ayudas sirven y cuáles no, y qué hacer si se escapa. Y para cualquier otra urgencia de esas noches, ten a mano nuestra guía de primeros auxilios para perros y gatos.
¿Por qué los perros le tienen miedo a los cohetes?
Los perros le temen a los cohetes porque son estallidos muy fuertes, repentinos e imposibles de prever. Tu perro no sabe de dónde salen, cuándo llega el siguiente ni cómo escapar. Para él, ese ruido se parece mucho a un peligro real.
Lo que más pesa es la falta de control: el animal no puede anticipar el ruido ni hacer nada para que pare. Por eso los fuegos artificiales pueden dejar una huella de miedo en perros y gatos, explica un estudio con 3.631 perros y gatos de los Países Bajos. Sus autores creen que los destellos y el olor de la pólvora también influyen, aunque eso no se ha medido por separado.
El miedo suele empezar temprano. La mayoría de los perros que lo tienen lo desarrolló en su primer año de vida. Pocos lo empiezan después de los siete, según una encuesta a los dueños de 1.225 perros. Tiene una parte heredada, pequeña o mediana en las razas estudiadas. Otra parte depende de lo que el perro vivió de cachorro (revisión de 2023 de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena).
Un perro que teme a los cohetes suele temer también a los truenos y a los disparos. El miedo a un estruendo tiende a pasarse a los otros, observó la Universidad de Bristol al entrevistar a los dueños de 383 perros.
¿Es normal que mi perro o gato le tenga miedo a la pólvora?
Sí, es de lo más común. Uno de cada cuatro perros (26 %) le tiene miedo a los fuegos artificiales, y es el miedo a un ruido más frecuente de todos. Así lo encontró una encuesta de la Universidad de Helsinki a los dueños de 13.700 perros.
Muchas veces el miedo pasa desapercibido. Solo una cuarta parte de los dueños entrevistados en Bristol dijo que su perro era miedoso con los ruidos. Pero casi la mitad describió al menos una señal de miedo cuando se le preguntó por cada conducta.
En los gatos se nota todavía menos, porque en vez de pedir ayuda se esconden. Tres de cada cuatro gatos (76 %) se escondían durante los fuegos artificiales en la encuesta de los Países Bajos, que incluyó 622 gatos.
En Latinoamérica no hay encuestas de este tipo. Lo más cercano es el registro de Bogotá. Entre noviembre de 2022 y noviembre de 2024, la gente reportó 1.901 animales afectados por la pólvora, 702 de ellos de compañía (Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal). Son reportes voluntarios, no un conteo completo.
Señales de que tu perro o gato tiene miedo
Un perro asustado tiembla, jadea, se esconde o se te pega. Un gato asustado, casi siempre, desaparece. Estas son las señales que describen Dogs Trust, la mayor organización de bienestar canino del Reino Unido, y Cats Protection, su par para los gatos.
En el perro:
- Tiembla, jadea o babea más de lo normal.
- Te busca con la mirada, se te acerca o se te pega.
- Se esconde, camina de un lado a otro o no se queda quieto.
- Lloriquea o ladra.
- Lleva la cola entre las patas o las orejas hacia atrás.
- Intenta escapar, rasca puertas o rompe cosas.
- Se hace pis o popó dentro de la casa.
- No quiere comer.
En el gato:
- Se esconde debajo de la cama, en un armario o en lo alto.
- Sale corriendo o se queda inmóvil.
- Come o bebe menos.
- Hace sus necesidades fuera del arenero.
- Se acicala de más.
Un gato quieto no siempre es un gato tranquilo: quedarse inmóvil también es una forma de miedo. Y si tu perro jadea y tiembla sin que haya ruidos, o además vomita o tiene diarrea, puede ser otra cosa. Dogs Trust lo advierte: algunas de estas señales también apuntan a un problema de salud, así que en ese caso consulta al veterinario.
¿Cuándo empezar a preparar a tu perro o gato?
Unas semanas antes de la primera noche de pólvora de tu ciudad, no el mismo día. Un refugio que el animal ya conoce le sirve mucho más que uno que aparece de golpe la noche del ruido.
Las fechas cambian según el país. En Colombia, la pólvora suele arrancar con el Día de las Velitas, la noche del 7 de diciembre. En Bogotá, la campaña oficial de 2026 empezó antes, el 30 de octubre, por Halloween. En México, el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, suele traer cohetes, y siguen las fiestas hasta Año Nuevo. En Argentina, las noches más fuertes son el 24 y el 31 a la medianoche.
Si tu animal ya lo pasa muy mal, pide cita con el veterinario en noviembre. Algunos tratamientos se prueban antes, en un día tranquilo, para ver cómo le sientan.
Cómo preparar un lugar seguro antes de las fiestas
El lugar seguro es un rincón tranquilo de la casa donde tu perro o tu gato pueda esconderse cuando quiera. Estos pasos salen de las guías de la RSPCA, la principal sociedad protectora de animales del Reino Unido, y de la PDSA, una fundación veterinaria británica. También, de las facultades de veterinaria de Cornell y Tufts:
- Elige el sitio más silencioso. Un cuarto interior, con pocas ventanas y lejos de la calle. Mejor aún si es donde tu perro ya se mete cuando algo lo asusta: debajo de una mesa, detrás de un sillón o en su transportadora.
- Hazlo como una cueva. Cúbrelo con mantas, pon su cama y sus juguetes, y deja agua cerca.
- Que lo conozca antes. Pasa ratos ahí con él en días tranquilos, con premios, juego y caricias. Así lo asocia con algo bueno.
- Que pueda entrar y salir. No lo encierres: el refugio es una opción que él elige. Un perro encerrado y en pánico puede lastimarse al intentar salir.
- Revisa la casa. Puertas, portones, rejas, ventanas y balcones, para que no tenga por dónde escapar.
- Revisa su identificación. Que lleve placa con tu teléfono y que los datos de su chip estén al día (más abajo te contamos por qué).
- Ten a mano su comida favorita y un juguete que se pueda rellenar con comida.

El refugio ayuda, pero no basta solo cuando el miedo es fuerte. Es una parte importante del tratamiento, no todo el tratamiento, aclara la revisión de Viena. Tu compañía y lo que hagas esa noche cuentan tanto como el lugar.
¿Qué hacer si tu perro tiene miedo a los cohetes?
Quédate con él, déjalo esconderse donde elija y, si los acepta, dale comida o juego después de cada estruendo. Esto último fue lo único que se asoció con una mejoría del miedo en una encuesta a 1.225 dueños de la Universidad de Berna. Siete de cada diez dueños que lo probaron dijeron que funcionó.
Para ese día, las organizaciones veterinarias coinciden en estos pasos:
- Paséalo con luz de día y sácalo a hacer sus necesidades antes de que empiece la pólvora. Si tiene que salir de noche, que sea con correa, aunque solo vaya al patio.
- Dale de comer temprano. Un perro muy asustado puede no querer comer después.
- Cierra ventanas y cortinas y deja luces encendidas, para que no vea los destellos.
- Pon música, la televisión o un ventilador a un volumen cómodo. Tapan mejor los estallidos los sonidos con graves o constantes.
- Actúa con calma y con normalidad. Sigue con lo que estabas haciendo.
- Ofrécele comida o un juego justo después de cada estruendo, sin obligarlo.
- Si se esconde, déjalo. No lo saques aunque pase horas ahí; solo asegúrate de que tenga agua cerca.
Qué no hacer durante los cohetes
Lo más importante es no castigarlo y no dejarlo solo. Estos errores son comunes y empeoran el miedo, según la RSPCA, Dogs Trust, la PDSA, Cornell y la Universidad Estatal de Ohio:
- No lo regañes ni lo castigues, aunque rompa algo o se orine. Solo le das más miedo.
- No lo dejes solo si puedes evitarlo. Si tienes que salir, que lo acompañe alguien que él conozca.
- No lo ates ni lo dejes en el patio, la azotea o el balcón. Un perro atado que entra en pánico puede enredarse y ahorcarse.
- No lo lleves a ver los fuegos ni a una fiesta con pirotecnia, aunque parezca tranquilo.
- No lo obligues a salir de su escondite ni a «enfrentar» el ruido.
- No lo sujetes a la fuerza. Un perro en pánico puede morder sin querer a quien intenta calmarlo.
- No le des ningún medicamento que no haya recetado el veterinario, y menos uno de personas.
¿Está bien consolar o acariciar a un perro asustado?
Sí, si él te busca. No hay ningún estudio que muestre que consolar a un perro asustado le aumente el miedo. La idea de que «lo premias por tener miedo» es un consejo viejo que se repitió durante años.
El miedo es una emoción, no una conducta que se premie, explica la revisión de Viena. Una caricia no vuelve más negativa una emoción; si acaso, puede traer una positiva. En la encuesta de 1.225 dueños, acariciar al perro o hablarle no se asoció ni con más miedo ni con menos. Y en otras situaciones de estrés, como una revisión en el veterinario, el contacto del dueño bajó el pulso de los perros (estudio francés con 33 perros).
Tampoco está probado lo contrario: que el consuelo, por sí solo, le quite el miedo. Una encuesta en Nueva Zelanda vio más miedo en los animales cuyos dueños los consolaban, pero no puede saber qué fue primero: un animal más asustado recibe más consuelo. Por eso Dogs Trust y la PDSA aconsejan consolarlo si se acerca, y dejarlo tranquilo si prefiere estar solo.
Lo que sí conviene evitar es la angustia. Háblale con voz tranquila, no con voz de preocupación, y no lo sigas por toda la casa. Si te ve cambiar de conducta, puede ponerse más nervioso, advierte Battersea, un refugio de Londres.
¿Cómo calmar a un gato asustado por los fuegos artificiales?
A un gato asustado se le ayuda dejándolo esconderse, no sacándolo de su escondite. Mantenlo dentro de casa desde antes de que oscurezca, con su arenero, agua y comida. Y ofrécele lugares donde meterse: una caja con una manta, un sitio alto o un armario abierto. Así lo recomiendan Cats Protection, la RSPCA y Battersea:
- Dentro desde la tarde. Cierra puertas, ventanas y cualquier hueco por donde pueda salir. Un gato asustado tiende a huir.
- Arenero, agua y comida cerca de donde suele esconderse.
- Una caja con una manta, mejor si está en alto. Muchos gatos se sienten más seguros arriba.
- No lo encierres en un solo cuarto. Déjale los lugares de la casa que usa siempre: encerrado puede estresarse más.
- No lo cargues ni lo abraces si no quiere. Puede asustarse más o arañar.
- Quédate cerca y sigue con tu rutina. Si viene a buscarte, dale cariño.
- Cortinas cerradas y la radio o la televisión de fondo.

Esconderse es su forma de sentirse a salvo, y tener dónde hacerlo le sirve. En un ensayo con gatos recién llegados a un refugio de los Países Bajos, los que tenían una caja para esconderse se calmaron más rápido que los que no. Ese estudio no fue con cohetes, pero apoya lo que aconsejan las organizaciones de gatos.
Mi gato se escondió y no lo encuentro: ¿qué hago?
Lo más probable es que siga dentro de la casa, metido en un hueco pequeño. Antes de salir a buscarlo, revisa armarios, cajones abiertos, cajas, la parte de atrás de los electrodomésticos y el espacio debajo de camas y sillones. Los gatos caben en lugares sorprendentes, recuerda Cats Protection.
Si lo encuentras, déjalo ahí, con agua cerca. Saldrá cuando se sienta seguro, y puede tardar hasta la mañana siguiente. No intentes sacarlo ni tentarlo para que salga.

Si de verdad salió de la casa, búscalo cerca. La mitad de los gatos perdidos apareció a menos de 50 metros de donde se escapó. Tres de cada cuatro, a menos de 500, en un estudio australiano con 1.210 gatos. Los que viven solo dentro de casa se quedaron todavía más cerca. Y la mayoría de los gatos que aparecieron afuera estaban escondidos bajo un porche, un auto o algo cercano a la casa. Más abajo te contamos cómo buscarlo.
¿Sirven el algodón en las orejas, los tapones o el vendaje?
Ninguno de los tres está probado contra el miedo a los cohetes. No hay estudios con algodón ni tapones en perros despiertos, y las grandes organizaciones de bienestar animal no los incluyen en sus guías. Si quieres probar, nunca empujes el algodón hacia dentro del oído, y quítalo si a tu perro le molesta.
Con las camisetas o vendajes de presión hay algo más de investigación, pero poca. Una revisión de la Universidad Estatal de Carolina del Norte encontró solo cuatro estudios serios: la evidencia de que calman es «débil y limitada». Son seguras, eso sí: ningún estudio registró daños. Úsala solo si tu perro la tolera, y nunca como la única medida.
La tabla resume lo que se sabe de cada ayuda. Viene de los estudios citados en esta guía y de la encuesta de la Universidad de Berna; sus porcentajes son lo que contaron los dueños, no una medición del animal.
| Ayuda | Lo que se sabe |
|---|---|
| Comida o juego después de cada estruendo | Lo que mejor resultó: más de 7 de cada 10 dueños dijeron que sirvió. Se puede empezar hoy. |
| Medicamentos de receta | Funcionaron mejor que un placebo en ensayos. Los elige el veterinario y se piden con tiempo. |
| Refugio, cortinas cerradas y ruido de fondo | Lo recomiendan todas las organizaciones. Ayuda, pero no basta si el miedo es fuerte. |
| Grabaciones de cohetes a volumen muy bajo | Sirven para quitar el miedo a largo plazo, pero llevan semanas o meses. Funcionaron en 55 % de los casos. |
| Camiseta o vendaje de presión | Evidencia débil, sin daños. Solo si tu perro la tolera. |
| Música o televisión | Tapan el ruido. Los estudios son en perreras, no con cohetes. |
| Feromonas sintéticas | Evidencia insuficiente. Los dueños las vieron funcionar como un placebo. |
| Flores de Bach, homeopatía y aceites esenciales | Ningún ensayo en perros. En personas, no superan al placebo. |
| Algodón o tapones en las orejas | Ningún estudio. Nunca hacia dentro del oído. |
Sobre la música hay que ser claros: los estudios que la respaldan se hicieron en perreras, donde la música clásica ayudó a que los perros descansaran más. Ninguno de los nueve que reunió una revisión de la Universidad de Sídney se hizo con fuegos artificiales. Sirve para tapar el ruido de la calle, y por eso vale la pena ponerla, pero no como única ayuda.
¿Qué darle a mi perro para los cohetes?
Nada sin hablar antes con el veterinario. No hay una pastilla de venta libre probada para esto, y los medicamentos de personas pueden hacerle daño. Nunca le des uno que no te haya recetado el veterinario, insiste la PDSA.
Para los perros con mucho miedo existen medicamentos de receta pensados para estas noches. Funcionan mejor que un placebo. El 72 % de los perros tratados tuvo un efecto bueno o excelente, frente al 37 % de los que recibieron placebo, en un ensayo con 182 perros en Nochevieja. Ese ensayo lo hicieron, en parte, investigadores de la empresa que fabrica el medicamento.
Pídelo con tiempo. Algunos se empiezan días antes y otros justo antes de los cohetes, y conviene probarlos un día tranquilo para ver cómo le sientan, aconseja Cornell. Pregúntale al veterinario qué opciones hay en tu país: no todas están aprobadas en todas partes.
Ojo con los sedantes de uso antiguo. Hay uno que deja al perro quieto, pero no le quita el miedo: sigue oyendo todo sin poder alejarse, y su miedo puede empeorar. La Sociedad Europea de Etología Clínica Veterinaria pide no usarlo para el miedo a los ruidos. El veterinario sabrá cuál es.
¿Y los calmantes naturales? Con las flores de Bach, la homeopatía y los aceites esenciales no hay ensayos en perros. En personas, las flores de Bach no funcionaron mejor que un placebo (revisión de la Universidad de Exeter). Solo un suplemento superó a un placebo con cohetes reales, en un ensayo brasileño. Pero fue pequeño, con 44 perros, se tomó durante semanas y entre sus autores hay gente de una farmacéutica. Si quieres probar algo natural, consúltalo con el veterinario: algunos productos interfieren con los medicamentos.
¿Un perro puede morir de miedo por los cohetes?
No hay estudios que muestren que un perro o un gato sano muera de un infarto por los cohetes. Hay relatos y noticias, pero ninguna investigación lo ha comprobado. El riesgo que sí está documentado es otro: que el animal huya y se lastime.
En la encuesta de Nueva Zelanda, con 3.527 perros y gatos, 53 se habían lastimado por los fuegos artificiales. En dos de cada tres casos con causa conocida, el daño fue indirecto: el animal se lastimó al huir, por ejemplo atropellado por un auto. Por eso lo más importante es que no pueda salir de casa y que lleve identificación.
Si tu animal es muy mayor o tiene alguna enfermedad, coméntalo con el veterinario antes de las fiestas. Cualquier enfermedad puede hacer que el miedo a los ruidos sea más intenso, según la revisión de Viena.
¿Cómo identificar a tu perro o gato por si se escapa?
Con dos cosas: una placa en el collar con tu teléfono y un microchip con tus datos al día. La placa es lo más rápido: quien lo encuentra te llama sin ir a ningún lado. Ninguna identificación es más eficaz que una placa con el nombre del animal y el teléfono del dueño, dijo Linda Lord, de la Universidad Estatal de Ohio.

El chip es el respaldo, porque no se cae. Pero solo sirve si los datos están bien. En 53 refugios de Estados Unidos, se encontró al dueño de 3 de cada 4 perros con chip y de casi 2 de cada 3 gatos. Cuando no se lo encontraba, la causa más común era un teléfono equivocado o desconectado.
La diferencia de tener los datos al día es enorme. En los refugios de la RSPCA de Queensland, en Australia, volvió a casa el 87 % de los perros con chip y datos correctos. Con datos viejos volvió el 69 %, y sin chip, el 37 %. En los gatos la caída fue mayor: 61 %, 33 % y apenas 5 % (estudio con 14.208 animales).
Los gatos también pueden llevar collar. Que sea de los que se abren solos si se enganchan, recomienda International Cat Care. En un ensayo con 538 gatos, 7 de cada 10 lo llevaron sin problema durante seis meses.
En algunas ciudades hay registros públicos de animales de compañía, a veces gratuitos. Algunos ejemplos son el Registro Único de Animales de Compañía de la Ciudad de México y la plataforma Ciudadano de 4 Patas de Bogotá. También el sistema de microchip de Medellín y el Registro Único de Mascotas de Rosario. Pregunta en tu municipio si hay uno. Y recuerda que el chip no es un GPS: no dice dónde está tu animal, solo de quién es.
¿Qué hacer si tu perro o gato se perdió con los cohetes?
Búscalo de inmediato cerca de casa y avisa a todos los que puedan verlo. La mayoría de los perros perdidos que se recuperan aparecen en el vecindario o vuelven solos (encuesta nacional en Estados Unidos). La mitad apareció en dos días en un estudio con 187 perros perdidos en Ohio.
- Busca a pie por tu cuadra y alrededor, llamándolo por su nombre. Repite al amanecer y al anochecer, cuando hay menos ruido.
- Si es un gato, mira debajo de los autos, en porches, arbustos, cajas y cobertizos. Suele estar escondido y en silencio.
- Avisa a vecinos, porteros, paseadores y repartidores de la zona. Pídeles que revisen sus patios y garajes.
- Llama y visita las veterinarias, los refugios y los centros de control animal de tu zona y de las cercanas. En Ohio, quienes llamaron a un refugio o a un centro de control animal tuvieron el doble de probabilidades de recuperar a su perro.
- Pon carteles con una foto reciente y tu teléfono, y publica en los grupos de tu barrio y de mascotas perdidas.
- Avisa al registro del chip y revisa que tu teléfono esté bien.
En la Ciudad de México, si lo recogió un Centro de Atención Canina y Felina, tienes cinco días hábiles para reclamarlo. Así lo dice la ley de bienestar animal de la ciudad. Ve pronto, con la clave del registro o con fotos y papeles que muestren que es tuyo.
Mi perro vive en el patio: ¿qué hago en Año Nuevo?
Esas noches, mételo a la casa. Si no puede estar en toda la casa, que esté en un cuarto, un baño o un garaje cerrado, sin salida a la calle. Nunca atado, ni en la azotea ni en el balcón.
Un perro solo afuera tiene más miedo y más probabilidades de escaparse, advierte la RSPCA de Australia. Asustados, algunos saltan o pasan por debajo de la cerca, o atraviesan una ventana, cuenta la veterinaria Leanne Lilly, de la Universidad Estatal de Ohio. En balcones y patios altos el riesgo es caer: el Instituto Municipal de Sanidad Animal de Rosario pide que no tengan acceso a ellos (La Capital).
Antes de las fiestas, revisa rejas, portones y cercas. Un perro asustado escarba, salta o se mete por huecos que nunca había usado.
¿Y si es su primer fin de año?
Prepárate como si fuera a asustarse. No hay forma de saber de antemano cómo reaccionará un cachorro, un gatito o un animal recién adoptado. Y la mayoría de los perros que temen a los cohetes empezaron a temerles en su primer año.

Si es un cachorro, está en la mejor edad para acostumbrarse a los ruidos. Hazlo con sonidos grabados a volumen muy bajo, siempre junto a algo que le guste, como comida o juego. Los perros entrenados así de cachorros tuvieron mucho menos miedo después, según la encuesta de la Universidad de Berna. Sube el volumen poco a poco: si se asusta al principio, puede pasar lo contrario, advierte la PDSA. En nuestra guía de cuidados del cachorro tienes más sobre esa etapa.
Si lo adoptaste hace poco, ten el refugio listo, la placa puesta y las puertas cerradas. En la encuesta de los Países Bajos, los perros adoptados en un refugio tuvieron más casos de miedo fuerte. No es culpa de nadie: muchos no vivieron de cachorros lo que habría hecho falta.
Si es un gato recién llegado, recuerda que esconderse y comer solo de noche puede ser normal las primeras semanas, mientras se adapta a la casa, explica International Cat Care. Si sigue así pasado ese tiempo, coméntalo con el veterinario.
¿Se le puede quitar el miedo a los cohetes?
Muchas veces se reduce, pero lleva tiempo: semanas o meses de práctica, no una noche. Y no siempre va a peor. En la encuesta de la Universidad de Berna, cerca de 4 de cada 10 perros con miedo habían mejorado con los años, según sus dueños. Algo más de 1 de cada 4 había empeorado.
El método se llama desensibilización. Se ponen grabaciones de cohetes a un volumen casi inaudible, mientras el perro come o juega. En cada sesión se sube un poco, y se para si el perro se inquieta. Así lo explica Dogs Trust, que pide además que el veterinario revise antes que no haya un problema de salud. Es mejor hacerlo con la guía de un veterinario o de un especialista en conducta.
Si faltan pocos días, no intentes acelerar subiendo el volumen: puedes empeorar el miedo. Lo que sí puedes hacer ya es darle comida o juego después de cada estruendo. Y si esa noche lo pasa mal, lo habitual es que se recupere pronto: tres de cada cuatro perros con miedo ya estaban bien a la mañana siguiente.
¿Cuándo llevar a tu perro o gato al veterinario?
Cuando el miedo es fuerte, cuando se lastima o cuando no vuelve a ser el de siempre al día siguiente. Lo ideal es ir semanas antes de las fiestas, no después. Pocos dueños lo hacen: en Nueva Zelanda, 7 de cada 10 con animales asustados nunca pidieron ayuda (encuesta con 4.293 dueños).
Pide cita si pasa alguna de estas cosas:
- Se lastima, rompe puertas o ventanas, o intenta escapar a toda costa.
- Tarda más de un día en volver a la normalidad. Lo habitual es que se recupere en horas.
- El miedo empeora de un año a otro o se extiende a otros ruidos.
- Empezó de golpe en un perro adulto o mayor.
- Tu gato deja de comer, no usa el arenero o sigue escondido días después.
Cuando el miedo aparece de golpe en un perro adulto, puede haber dolor detrás. Los perros con dolor en músculos o articulaciones empezaron a temer los ruidos casi cuatro años más tarde que los demás. Así lo vio una revisión de 20 casos de la Universidad de Lincoln. Mejoraron al tratarles el dolor. Es un estudio pequeño, pero basta para pedir una revisión.

Preguntas frecuentes
¿Los perros oyen cuatro veces más que nosotros?
Esa cifra no viene de ninguna medición. Lo que sí se sabe es que los perros oyen sonidos más agudos que nosotros. Los gatos, todavía más: hasta 85.000 hercios, según un estudio de audición en gatos.
¿Qué hago si mi perro le tiene miedo a los truenos?
Lo mismo que con los cohetes: refugio, cortinas cerradas, ruido de fondo, tu compañía y comida o juego después de cada trueno. El miedo a un estruendo suele ir junto con el miedo a los otros.
¿Puedo dejar solo a mi perro en Año Nuevo?
Mejor no, si le tiene miedo a los cohetes. Si tienes que salir, que se quede con alguien que conozca, y que esté dentro de la casa, nunca en el patio.
¿Puedo sacar a pasear a mi perro el 31 de diciembre?
Sí, pero de día y con correa, antes de que empiece la pólvora. Si de noche tiene que hacer sus necesidades, espera una pausa en los estruendos y sal con él con correa, aunque sea al patio. En nuestra guía de paseos tienes más sobre el paseo diario.
¿Si un cachorro nace en temporada de cohetes ya no les tiene miedo?
No necesariamente. Solo ayuda si los oye poco a poco y con calma; si se asusta la primera vez, puede desarrollar miedo igual, explica la PDSA.
¿Hay lugares donde la pirotecnia ruidosa está prohibida?
Sí, en algunos. La Ciudad de Buenos Aires prohíbe toda la pirotecnia con estruendo (Resolución 369/APRA/2025). La provincia de Buenos Aires prohíbe el uso particular de la de alto impacto sonoro (Ley 15.406). En la Ciudad de México, encender cohetes sin permiso es una infracción.
¿Los gatos también le tienen miedo a la pólvora?
Sí, aunque se nota menos porque se esconden en silencio. Dale escondites, mantenlo dentro desde la tarde y no lo saques de donde se metió.
Esas noches pasan. Con un rincón preparado, las puertas cerradas y tú cerca, para tu perro o tu gato serán mucho más llevaderas.
Esta guía es informativa y no reemplaza la consulta con un veterinario.

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