Tenencia responsable de mascotas
Perro o gato mayor: a qué edad es viejo, señales de alarma y cuidados desde los 7 años
Desde los 7 años, un perro o un gato necesita otros cuidados. A qué edad es mayor, sus años humanos, señales de alarma, dolor, memoria, comida y casa.

Desde los 7 años, un perro o un gato empieza a necesitar otros cuidados. En los gatos comienza la etapa de adulto maduro, y en los perros el riesgo de enfermar sube con claridad hacia los 6 o 7 años. Cuándo es mayor de verdad depende de la especie y del tamaño: los perros grandes envejecen antes que los pequeños, y los gatos se consideran mayores desde los 10. A partir de ahí, a los dos los ayuda lo mismo: controles más seguidos, atención a los cambios pequeños y una casa a la medida de su cuerpo.
Envejecer no es una enfermedad. Pero muchos cambios que se atribuyen a «la edad» tienen una causa que se puede tratar o aliviar. Pasa con dejar de saltar, adelgazar, beber más agua o desorientarse de noche. Las guías de cuidados para mayores de la Asociación Americana de Hospitales Veterinarios (AAHA) piden a los veterinarios justamente eso: no descartar un cambio como «cosas de viejo» sin revisarlo.
Esta guía reúne lo que dicen esas guías, las de la Asociación Americana de Médicos Felinos (AAFP) y estudios con miles de perros y gatos. Va de la edad y la esperanza de vida a las señales de alarma, el dolor, la memoria, la comida, el ejercicio, la casa y la despedida. Cuando algo no está probado, te lo decimos.
¿A qué edad un perro o un gato es mayor?
No hay una edad única. Un perro es mayor cuando entra en el último cuarto de la vida que se espera para él, y esa vida depende de su raza y su tamaño. Así lo definen las guías de la AAHA y de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA). Para los gatos, las fechas son más claras: un gato es mayor desde los 10 años, según las guías de etapas de vida de la AAHA y la AAFP.
La tabla reúne las edades orientativas. Las edades por tamaño de los perros son de veterinarios citados por el Club Canino Estadounidense (AKC), no de un estudio. Las medianas de vida salen del estudio de longevidad más grande publicado, con 584.734 perros del Reino Unido. La mediana es la edad a la que ya murió la mitad de los perros de cada grupo.
| Animal | Cuándo se considera mayor |
|---|---|
| Perro de raza pequeña, como un chihuahua | Entre los 8 y los 12 años. Las razas pequeñas viven una mediana de 12,7 años. |
| Perro de raza mediana | Entre un extremo y otro. Viven una mediana de 12,5 años. |
| Perro de raza grande | Antes que uno pequeño. Viven una mediana de 11,9 años. |
| Perro de raza gigante, como un gran danés | Desde los 6 o 7 años. |
| Perro de cara chata, como un pug o un bulldog | Su raza decide la edad. Viven una mediana de 11,2 años, la más baja por forma de cabeza. |
| Gato | Desde los 10 años. Entre los 7 y los 10 es un adulto maduro, y algunos ya son mayores a los 8. |
¿A qué edad un perro es viejo?
Un perro pequeño suele considerarse mayor entre los 8 y los 12 años, y uno gigante, desde los 6 o 7. El tamaño pesa tanto que, como resume el AKC, un gran danés de 9 años es mucho más viejo que un chihuahua de la misma edad. Los perros más pesados también viven menos. Lo mostró un estudio de VetCompass con más de 100.000 perros de Inglaterra. VetCompass es el programa del Royal Veterinary College que reúne historias clínicas de cientos de veterinarias.

Para un perro mestizo vale la misma cuenta: lo que manda es su tamaño. Si te preguntas si los mestizos viven más, los estudios no se ponen de acuerdo. El de VetCompass de 2013 encontró que vivían 1,2 años más que los de raza. El de 2024, con casi seis veces más perros, encontró lo contrario: 12 años de mediana para los mestizos y 12,7 para los de raza. Lo honesto es decir que no está resuelto.
Las guías no fijan una edad porque los perros no envejecen al mismo ritmo. ¿No sabes en qué grupo está el tuyo? Nuestro pilar de razas de perros de la A a la Z trae el tamaño y la vida de más de cien razas. Y tu veterinario puede decirte, mirándolo, si ya conviene tratarlo como mayor.
¿A qué edad un gato es viejo?
Un gato se considera mayor desde los 10 años. Entre los 7 y los 10 es un «adulto maduro», según las guías de la AAHA y la AAFP de 2021. Las mismas guías aclaran que esos cortes son arbitrarios. Hay gatos de más de 10 años en perfecto estado, y otros que conviene tratar como mayores desde los 8, sobre todo en algunas razas o con predisposición genética.

El cambio de etapa no se nota en un día. Por eso las guías felinas piden revisar a todo gato desde los 7 años con más atención, aunque se vea bien. En la sección de los controles verás por qué.
¿Cuántos años humanos tiene mi perro?
No hay una cuenta exacta, y la de multiplicar por 7 no tiene base científica. Nadie sabe bien de dónde salió, e investigadores de la Universidad de California en San Diego la llaman un mito que sobrevivió sin pruebas. Lo más cercano a una equivalencia medida es un reloj químico del ADN: los perros envejecen muy rápido de jóvenes y más despacio después.
Ese reloj mide unas marcas que se acumulan en el ADN con la edad, llamadas metilación, y las compara con las de las personas. Con él, un equipo de esa universidad llegó a una fórmula: edad humana = 16 × logaritmo natural de la edad del perro + 31. Estos son algunos resultados, calculados con ella:
- 1 año: unos 31 años humanos.
- 2 años: unos 42.
- 4 años: unos 53.
- 7 años: unos 62.
- 10 años: unos 68.
- 12 años: unos 71.
- 14 años: unos 73.
- 16 años: unos 75.
Tómalo como una curiosidad, no como una regla. La fórmula sale de 104 perros, casi todos labradores, y sus autores advierten que razas con vidas muy distintas podrían tener otra curva. Tampoco dice nada de la salud de tu perro: un chihuahua y un gran danés de 7 años no están igual de viejos.
¿Cuántos años humanos tiene mi gato?
Un gato de 1 año equivale a unos 15 años humanos y uno de 2, a 24. Después se suman 4 años humanos por cada año de gato. Es la tabla que usan la AAFP y la organización benéfica International Cat Care:
- 1 año: 15 años humanos.
- 2 años: 24.
- 4 años: 32.
- 7 años: 44.
- 10 años: 56.
- 12 años: 64.
- 15 años: 76.
- 20 años: 96.
Es una convención práctica, no el resultado de un estudio: otras fuentes dan cifras algo distintas para los primeros años. Sirve para hacerse una idea. Un gato de 15 años está, más o menos, en la edad de una persona de 76.
¿Cuántos años vive un perro o un gato?
Un perro vive una mediana de 12,5 años y un gato, unos 12, aunque muchos pasan de los 15. Las cifras de los perros son del estudio de 584.734 perros del Reino Unido, dirigido por la organización benéfica Dogs Trust. Las de los gatos son de las tablas de vida de VetCompass: 11,74 años al nacer, y las hembras viven más que los machos (12,51 frente a 11,18).
Lo que más le importa a quien tiene un animal mayor es otra cifra: cuánto le queda a uno que ya llegó a cierta edad. Las tablas de VetCompass lo calculan con los animales que murieron en clínicas del Reino Unido:
- Perro de 7 años: vivió, en promedio, unos 5 años y 4 meses más (5,37 años). A los 10, unos 3 años y 3 meses; a los 12, unos 2 años y 3 meses.
- Gato de 7 años: vivió, en promedio, unos 7 años y medio más (7,46 años). A los 10, unos 5 años y medio; a los 15, unos 2 años y 9 meses.
Son promedios, no un pronóstico para tu animal. Las tablas solo cuentan animales que ya murieron, y en el caso de los gatos más de 8 de cada 10 murieron por eutanasia, lo que baja la cifra. Los dos estudios de VetCompass los firma en primer lugar Kendy Teng, desde universidades de Taiwán, junto con investigadores del Royal Veterinary College.
¿Qué cambios son normales en un perro o gato mayor y cuáles no?
Las canas en la cara y un ritmo más tranquilo son parte de envejecer. Otros cambios no conviene tomarlos por «la edad». La AAHA los cuenta entre las señales de enfermedad crónica en los mayores: decaimiento que avanza, cambios de conducta y comer menos. También beber más o menos que antes, adelgazar con el tiempo, moverse peor y heridas que no sanan.
El problema es que esos cambios llegan despacio, y en casa se confunden con la vejez. Pasa sobre todo con el dolor. Muchas familias creen que su perro «ya está viejo» cuando en realidad le duele, advierten tanto la AAHA como un estudio de VetCompass sobre la artrosis. Una buena regla: si algo cambió y no sabes por qué, cuéntaselo al veterinario.
Señales de que tu perro o gato mayor necesita ir al veterinario
Estas son las señales que piden consulta en un animal mayor, con las causas más frecuentes según las fuentes de esta guía. Ninguna es para diagnosticar en casa: varias enfermedades se parecen y el veterinario las distingue con un examen y análisis. Si tu animal no puede respirar bien, convulsiona varios minutos o se desploma, es una urgencia. Lo que hay que hacer mientras llegas está en nuestra guía de primeros auxilios para perros y gatos.
- Bebe y orina más que antes. En los gatos, puede ser enfermedad renal, diabetes o hipertiroidismo, según la AAHA y la AAFP. En los perros, además, el síndrome de Cushing. Es raro, pero a los 12 años o más es casi 6 veces más probable que entre los 6 y los 9, según VetCompass.
- Adelgaza sin estar a dieta. En un gato mayor puede ser la única señal de una enfermedad. El hipertiroidismo afecta a cerca de 9 de cada 100 gatos de 10 años o más en Inglaterra (8,7 %). La enfermedad renal es aún más común con la edad. La tenían 17 de 21 gatos de 15 a 20 años en un estudio pequeño de una clínica de Carolina del Norte.
- Come menos o le cuesta comer. Puede ser la boca, una náusea o cualquier enfermedad. Mira la sección de los dientes.
- Deja de saltar, le cuesta levantarse o subir escaleras. Casi siempre es dolor de las articulaciones. Más abajo verás cómo se nota en perros y en gatos.
- Se desorienta, se queda en los rincones o se orina en casa. Puede ser deterioro cognitivo, pero también dolor, una infección de orina o una enfermedad del riñón. En un gato, orinar fuera del arenero también puede ser una obstrucción, que es urgente.
- Inclina la cabeza, pierde el equilibrio o los ojos se le mueven solos. Es el síndrome vestibular, que en los perros aparece a una mediana de 12,7 años. Muchas veces mejora en días, pero la misma imagen puede tener causas graves. Llévalo el mismo día.
- Convulsiona por primera vez después de los 7 años. En un perro mayor, una primera convulsión suele tener una causa en el cerebro. Así fue en 8 de cada 10 de 214 perros de un hospital universitario de Carolina del Norte. Por eso el consenso internacional sobre epilepsia recomienda estudiar el cerebro si la primera convulsión llega después de los 6 años.
- Un bulto nuevo o que crece. A simple vista, un tumor maligno se puede parecer a uno de grasa. La AAHA advierte que «esperar a ver» es arriesgado: el veterinario lo mide y toma una muestra con una aguja fina.
- Mal aliento, sangre en la boca o babeo. Los tumores de boca son más comunes en los mayores y se detectan tarde. La AAHA pide revisar la boca en cada consulta.
- Maúlla mucho de noche (gatos). Puede ser hipertiroidismo, presión alta, dolor, pérdida de vista u oído o deterioro cognitivo.
- Diarrea, vómitos o tos que no se van. En los perros, la diarrea aguda se diagnostica más a partir de los 9 años que en la edad media (lo verás en las preguntas frecuentes).
Antes de la consulta, anota desde cuándo pasa y, si puedes, grábalo con el teléfono. La AAHA recomienda a los veterinarios pedir esos videos: ver a un animal caminar o saltar en su casa ayuda a encontrar problemas que en la clínica no se ven.
¿Cada cuánto llevar a un perro o gato mayor al veterinario?
Un gato mayor debe ir al veterinario por lo menos cada 6 meses, y más seguido si tiene una enfermedad crónica. Lo piden las guías de la AAHA y la AAFP. Para un perro mayor, la AAHA recomienda una revisión médica una o dos veces al año, con análisis de sangre y de orina cada 6 a 12 meses. La WSAVA pide como mínimo una visita al año para todos, y más seguido en los mayores.
La razón de tanta frecuencia está en la cuenta de la AAFP. Un gato vive unas cinco veces menos que una persona. Si a una persona sana se le pide un chequeo al año, lo equivalente para un gato sería una consulta cada 10 u 11 semanas. Y los gatos esconden muy bien lo que sienten.
Los controles encuentran problemas en animales que se ven sanos. De 100 perros mayores que sus familias creían sanos, 56 tenían algún bulto, 32 un valor del riñón alto y 22 un soplo en el corazón. Los revisaron en la Universidad de Gante, en Bélgica. El mismo grupo siguió durante dos años a 259 gatos «sanos» de 7 años o más. 1 de cada 5 ya tenía una enfermedad al empezar, y en esos dos años enfermó más de la mitad de los mayores de 10.
En la consulta de un mayor, el veterinario suele revisar esto, según la AAHA:
- El peso, la grasa del cuerpo y la masa muscular, siempre con la misma escala para comparar con el tiempo.
- La boca, en cada visita.
- Las articulaciones, la columna, los ojos, el corazón y el abdomen.
- Análisis de sangre y de orina.
- La presión arterial, sobre todo en los gatos, y la tiroides.
- Lo que tú le cuentes: cómo come, bebe, duerme, juega y hace sus necesidades.
¿Cómo saber si mi gato tiene dolor?
Un gato con dolor rara vez cojea: deja de hacer cosas. Salta menos o más bajo, sube y baja escaleras con cuidado, se acicala menos, hace sus necesidades fuera del arenero o se vuelve más arisco cuando lo tocan. Son las señales que reúne International Cat Care, y casi siempre apuntan a la artrosis, el desgaste de las articulaciones.

La artrosis es muy común en los gatos mayores y se pasa por alto. 9 de cada 10 gatos de más de 12 años tenían señales de artrosis en las radiografías, en un estudio de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. En la Universidad de Utrecht, en los Países Bajos, la tenían 61 de 100 gatos de 6 años o más. Las guías de la AAHA y la AAFP la llaman una de las enfermedades más importantes y menos diagnosticadas en los gatos.
En casa, fíjate en estas señales, tomadas de la guía para cuidadores de International Cat Care:
- Movimiento: duda antes de saltar a la ventana o al sofá, o ya no lo hace; está rígido al levantarse; usa el arenero con dificultad.
- Actividad: descansa más, duerme en lugares bajos o raros y juega menos.
- Pelo: se acicala menos y tiene el pelo opaco o con nudos, sobre todo en la espalda; o se lame tanto una articulación que se le cae el pelo.
- Uñas: largas y gruesas, porque ya no las afila.
- Humor: tolera menos que lo carguen o lo acaricien y pasa más tiempo solo.
- Comida: come menos o le cuesta bajar la cabeza hasta el plato.
Saber qué mirar cambia mucho las cosas. Las familias que no sabían qué buscar reconocieron a poco más de la mitad de los gatos con dolor de las articulaciones, en otro estudio de la misma universidad. Las preguntas que mejor lo detectaban eran sencillas: si corre, si salta hacia arriba y hacia abajo, si sube y baja escaleras y si persigue objetos como antes. Los veterinarios tienen además una escala de gestos de la cara, pero está pensada para el dolor de un gato hospitalizado, no para la artrosis en casa.
¿Cómo saber si mi perro tiene artrosis?
Un perro con artrosis está rígido después de descansar, va más lento en el paseo y evita saltar o subir escaleras. Son las señales que describe la PDSA, la mayor red de clínicas benéficas del Reino Unido. Suma una pista: el pelo manchado de saliva alrededor de una articulación que se lame. Un perro con dolor también puede apartarse de la familia o gruñir cuando lo tocan, según una revisión de la Universidad de California en Davis.
Se diagnostica tarde. En las clínicas del Reino Unido, el 2,5 % de los perros recibe cada año un diagnóstico de artrosis. La mediana de edad al primer diagnóstico es de 10 años y medio, según un estudio de VetCompass firmado en primer lugar desde la Universidad de Lincoln. Los autores creen que la cifra real es mayor: muchos dueños ven el cambio al caminar como algo normal y consultan cuando el problema ya está avanzado.
El veterinario puede pedirte que llenes un cuestionario sobre cómo se mueve tu perro en casa, porque tú lo ves todos los días. Qué se hace después, del peso a la rehabilitación, lo explicamos en nuestra guía de la artritis en perros. Ni a un perro ni a un gato se le dan analgésicos de personas: pueden ser muy tóxicos.
¿Los perros y los gatos tienen demencia senil?
Sí. Los veterinarios la llaman síndrome de disfunción cognitiva, y es un deterioro del cerebro parecido en algunos aspectos al de las personas. Un perro con este síndrome se pierde en lugares conocidos y se queda atascado en los rincones o mirando la pared. Duerme de día y deambula de noche, se orina en casa y olvida órdenes que sabía. Es la lista del Centro de Salud Canina de la Universidad Cornell, que sitúa el comienzo hacia los 9 años o más.
Es más común de lo que se diagnostica. Cerca de 1 de cada 7 perros de 8 años o más tenía señales compatibles, según un cuestionario a las familias de 497 perros de la Universidad de Sídney. Solo 2 de cada 100 tenían el diagnóstico de un veterinario. La frecuencia sube muy rápido con la edad: en el Proyecto de Envejecimiento Canino de Estados Unidos, la probabilidad crecía un 52 % con cada año.

En los gatos se ve sobre todo en los maullidos fuertes de madrugada, en que deambulan, miran la pared o se olvidan del arenero. Cerca de 3 de cada 10 gatos de 11 a 14 años tienen algún problema de conducta propio de la vejez, entre ellos este deterioro. A los 15 o más, son más de la mitad, según una revisión de la Universidad de Edimburgo.
No hay un examen que lo confirme en vida: se diagnostica descartando otras causas. En un gato, los maullidos nocturnos son comunes con el hipertiroidismo y la presión alta. La enfermedad renal o la artrosis también pueden cambiar cómo usa el arenero, explica el Centro de Salud Felina de Cornell. En un perro, el dolor, la pérdida de vista u oído y otras enfermedades se parecen. Por eso conviene consultar en cuanto aparecen las señales, y no darlas por «normales».
¿Qué ayuda a un perro o gato con deterioro cognitivo?
Lo que más respaldo tiene, sin medicamentos, es mantenerlo activo y estimulado: paseos, juego, juguetes que cambian y contacto con la familia. Beagles de 7 a 11 años que recibieron ejercicio, compañía de otros perros y juguetes nuevos conservaron mejor su capacidad de aprender. Fue un estudio de dos años en la Universidad de Toronto. Les fue todavía mejor cuando, además, comieron un alimento con antioxidantes.
Hay que leerlo con cuidado. Eran perros de laboratorio, pocos por grupo, y recibieron todo a la vez, así que no se sabe qué parte pesó más. En perros de familia, los más activos tienen menos señales de deterioro, según dos estudios del Proyecto de Envejecimiento Canino. Pero sus autores advierten que puede ser al revés: un perro con deterioro se mueve menos. Que el ejercicio prevenga la demencia no está probado. Mantenerlo activo es razonable y le hace bien igual.
Con las dietas especiales hay que ir con cuidado. El ensayo más citado lo financió por completo la empresa que fabrica el alimento estudiado. Y el grupo que comió la comida habitual también mejoró en 4 de 6 áreas. Pregúntale a tu veterinario antes de cambiarle la comida. Él también puede indicar tratamientos cuando las señales afectan su vida.
En casa, ayudan las rutinas estables y los paseos tranquilos en los que pueda olfatear, como explicamos en nuestra guía de paseos y olfato. A un gato mayor, Cornell recomienda ponerle areneros de borde bajo y fáciles de alcanzar, rampas si le cuestan las escaleras y no sumar otro animal que lo estrese.
¿Por qué hay que revisarle la boca a un perro o gato mayor?
Porque las enfermedades de la boca aumentan con la edad y duelen, aunque el animal siga comiendo. La enfermedad de las encías, llamada enfermedad periodontal, es el diagnóstico de 1 de cada 8 perros cada año en las clínicas del Reino Unido. Y un perro de 12 años o más tiene 3,6 veces más probabilidad que uno de 2 a 4, según VetCompass.
En los gatos la edad pesa todavía más. El diagnóstico pasa de menos de 4 de cada 100 gatos menores de 3 años a 27 de cada 100 de 15 o más. Los gatos disimulan el dolor de boca, advierten los autores, así que a menudo se pasa por alto. Una señal que sí se nota: un gato con dolor de boca va al plato con menos ganas.
Si el veterinario recomienda una limpieza o una extracción, la edad por sí sola no es motivo para negarse a la anestesia, dice la AAHA. Lo que sí hace falta es un buen examen antes, con análisis. En un mayor, el riesgo de la anestesia viene de las enfermedades que pueda tener y de que sus órganos tienen menos reserva, explica una revisión del University College Dublin. Cómo cuidarle la boca en casa, del cepillado a qué revisar, lo explicamos en nuestra guía de los dientes y encías de tu perro o gato.
¿Qué debe comer un perro o gato mayor?
Un perro o un gato mayor no tiene que pasarse a una comida «senior» a una edad fija. No existe una norma oficial de nutrición para mayores. La entidad que fija los nutrientes de los alimentos en Estados Unidos no tiene una, recuerdan la AAHA y la WSAVA. Lo que come un mayor se decide con el veterinario, mirando su peso, sus músculos, su boca y sus enfermedades.
Perros y gatos tienden a ir en direcciones distintas. Un perro mayor suele necesitar menos calorías y tiende a ganar grasa y perder músculo. Muchos gatos muy viejos, en cambio, adelgazan, pierden músculo y digieren peor, y pueden necesitar una comida más energética, en porciones pequeñas y más seguidas. Las guías felinas piden no quitarle proteína a un gato mayor sano.
Mantener un peso sano es lo que más respaldo tiene. Los labradores que comieron un 25 % menos durante toda su vida vivieron más, en un estudio con 48 perros: una mediana de 13 años frente a 11,2. Y la artrosis de cadera les apareció a los 12 años en vez de a los 6. Ese estudio lo hizo un fabricante de alimento, y el grupo comparado comía cuanto quería. Pero el análisis de las caderas lo firmó la Universidad de Pensilvania, y las guías independientes piden lo mismo: un peso sano.
En los gatos, el riesgo está en los dos extremos. En una clínica de Sídney, con 2.609 gatos, vivieron menos los muy delgados y los obesos. Por eso la pérdida de peso en un gato mayor es motivo de consulta, y no una buena noticia.
Para vigilarlo en casa:
- Pésalo con regularidad. La PDSA sugiere hacerlo parte de la rutina semanal para ver pronto cualquier cambio.
- Tócale las costillas y la columna. Un animal puede tener sobrepeso y aun así haber perdido músculo, advierte la WSAVA.
- Sácale una foto desde arriba y otra de lado cada cierto tiempo. Las guías felinas lo recomiendan para comparar con los años.
- Agua limpia siempre a su alcance. Los gatos mayores se deshidratan con más facilidad, según International Cat Care, y beber de pronto mucho más, o mucho menos, es motivo de consulta.
¿Cuánto ejercicio necesita un perro o gato mayor?
Un perro mayor necesita moverse todos los días, en paseos más cortos y más seguidos, a su ritmo. El reposo ya no se recomienda ni siquiera con artrosis: con los años, más actividad se asocia con menos cojera, explica la revisión de la Universidad de California en Davis. Ninguna fuente fija minutos para un mayor. La PDSA lo resume en «poco y seguido», con paradas para descansar y juegos que no le hagan saltar ni girar de golpe.

Algunos cuidados según la PDSA y la Universidad de California:
- Evita los saltos, los resbalones y la pelota lanzada lejos. Los arranques y frenazos cargan las articulaciones.
- Para si se cansa o le cuesta. Mañana puede tener un día mejor.
- Cuídalo del calor y del frío. Los perros mayores los toleran peor: en días de calor, sal temprano o al atardecer. Las señales de alarma están en nuestra guía del golpe de calor en perros.
- Nadar puede ser una buena opción, porque carga menos las articulaciones. Pregúntale al veterinario por la fisioterapia y la hidroterapia, y no lo obligues si no le gusta el agua.
Un gato mayor también necesita jugar, en sesiones cortas y suaves. International Cat Care aconseja jugar a ras del suelo, sobre una alfombra, con una caña de mango largo, y dejar que el gato decida si quiere participar. A muchos les gustan los comederos de rompecabezas, que lo hacen trabajar un poco por su comida.
¿Cómo adaptar la casa para un perro o gato mayor?
Adaptar la casa es quitarle obstáculos: que pueda llegar sin saltar a su cama, su comida, su agua y su arenero, y que no resbale en el camino. Estos son los cambios que recomiendan la AAHA, International Cat Care y las guías de la AAFP sobre el arenero. Son consejos de expertos: no hay ensayos que midan cuánto ayuda cada uno, pero no tienen contra.
- Pisos que no resbalen. Alfombras fijas, caminos de alfombra o tapetes de yoga sobre la cerámica y la madera.
- Rampas o escalones para subir al sofá, a la cama o a la ventana favorita del gato, con una superficie que agarre. Una silla o un banco también sirven de escalón.
- Una cama blanda y acolchada, fácil de alcanzar, en un lugar tranquilo y sin corrientes de aire. Muchos gatos mayores prefieren una cama cerrada, tipo iglú. Si usas una fuente de calor, que nunca toque al animal.
- Comida y agua a su alcance, en la planta donde pasa el día. A algunos les cuesta agachar la cabeza: un plato un poco elevado puede ayudar.
- Arenero con al menos un lado bajo, en cada piso de la casa, sin escaleras de por medio. Que sea grande: una vez y media el largo del gato, de la nariz a la base de la cola. La regla práctica es uno por gato y uno más.
- Un rascador horizontal si al gato le duele estirarse en uno vertical.
- Luces de noche cerca de su cama y del arenero, para un animal que ve menos o se desorienta.
- Uñas cortas. En los gatos que se mueven poco, crecen, se engrosan y pueden clavarse en la almohadilla. Pídele al veterinario que te enseñe a cortarlas.
- Cepillado suave y frecuente. Un gato con dolor no llega a acicalarse la espalda, y los nudos tiran de la piel.

¿Vale la pena adoptar un perro o un gato mayor?
Sí, y suelen ser los que más esperan. En dos refugios del estado de Nueva York, el tiempo que un perro tardaba en ser adoptado crecía con cada año de edad. En los gatos de 31 refugios de Estados Unidos, cada año de más sumaba en promedio 4 días de espera. La excepción fueron los gatos sociables: a ellos la edad no les restaba nada. No encontramos estudios de este tipo en refugios de Latinoamérica.
Un animal adulto llega con su tamaño definido y su carácter a la vista. Lo que ves en el refugio es, en buena parte, lo que vas a tener en casa. Necesitará los controles y los cuidados de esta guía, y a cambio te da algo que no se mide: la tranquilidad de una vida a su ritmo, compartida.
¿Cuándo es momento de dormir a un perro o gato mayor?
No hay una fecha ni una regla: el momento se decide con el veterinario, mirando la calidad de vida del animal. Las preguntas son simples. ¿Tiene dolor que no se controla? ¿Come y bebe? ¿Se puede mover y mantenerse limpio? ¿Sigue disfrutando de lo que le gustaba? Las guías de cuidados al final de la vida de la AAHA ponen el foco en su confort y en acompañar a la familia, sin juzgarla.
Hay escalas que ordenan esas preguntas. La más conocida, de una veterinaria de cuidados paliativos, puntúa dolor, hambre, hidratación, higiene, felicidad, movilidad y si hay más días buenos que malos. Sirve de guía, pero no está validada de forma general: un estudio en Italia encontró un ajuste solo parcial. Y de nueve herramientas de calidad de vida revisadas, ninguna estaba validada en todos los aspectos.
Una ayuda práctica es marcar en un calendario los días buenos y los malos. La Asociación Internacional de Hospicio y Cuidados Paliativos Animales ofrece uno para imprimir. Cuando los malos empiezan a ganar, es momento de hablarlo con el veterinario. Antes de esa decisión existen los cuidados paliativos: controlar el dolor y dar confort, en casa cuando se puede.
La eutanasia, que en griego quiere decir «buena muerte», la hace un veterinario buscando que no haya dolor ni angustia. Las guías de la Asociación Médica Veterinaria Estadounidense piden ofrecer a la familia acompañar al animal y explicarle antes lo que va a ver. Muchas familias sienten culpa, aunque hayan hecho todo lo posible. Elegir que no sufra es también una forma de cuidarlo.
El duelo por un animal es un duelo real. Una revisión de la Universidad de Tasmania lo compara con la pérdida de una persona querida, con su tristeza y su culpa. Si te cuesta, hablarlo ayuda, y las guías de la AAHA recomiendan el acompañamiento profesional para quien lo necesite.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi perro viejo da vueltas en círculo?
Puede ser deterioro cognitivo, que hace que deambule o camine en círculos, o un problema del equilibrio, como el síndrome vestibular, que suele inclinarle la cabeza. También puede tener otra causa en el cerebro, así que llévalo al veterinario pronto.
¿Por qué mi perro viejo tiembla?
Los temblores de un perro mayor pueden tener varias causas, y no todas son de la edad. La AAHA los cuenta entre las señales que acompañan al deterioro cognitivo. Si son nuevos o van a más, que lo revise el veterinario.
¿Es normal que mi perro viejo llore o esté inquieto de noche?
No es algo que haya que aceptar sin más. Dormir de día y estar inquieto de noche es una de las señales del deterioro cognitivo, pero el dolor y otras enfermedades también quitan el sueño. Cuéntaselo al veterinario.
¿Por qué mi perro o gato mayor bebe tanta agua?
Beber y orinar más es una señal típica de enfermedad renal, diabetes o, en los gatos, hipertiroidismo, y en los perros también del síndrome de Cushing. No le quites el agua: llévalo al veterinario para un análisis de sangre y de orina.
¿Por qué mi gato viejo se orina fuera del arenero?
Puede dolerle entrar al arenero por la artrosis, o tener una enfermedad que lo hace orinar más, como la renal o la diabetes. Si entra y sale sin orinar o hace mucha fuerza, puede tener la uretra tapada: es una urgencia.
¿Es grave la diarrea en un perro mayor?
Es más frecuente que en la edad media y merece más atención. En las clínicas del Reino Unido, un perro de 11 a 12 años tiene el doble de probabilidad de un diagnóstico de diarrea aguda que uno de 4 a 5. Los autores de ese estudio de VetCompass aconsejan vigilar más a los mayores. Qué hacer y cuándo ir está en nuestra guía de la diarrea en perros.
¿Un perro mayor puede tener epilepsia por primera vez?
Puede tener convulsiones por primera vez, pero en un perro mayor la causa suele estar en el cerebro y no ser una epilepsia de origen desconocido. Por eso necesita estudios. Qué hacer durante un ataque está en nuestra guía de la epilepsia en perros.
¿A qué edad un perro debe comer comida senior?
No hay una edad fija ni una fórmula oficial para mayores. El cambio depende de su peso, sus músculos y su salud, y lo mejor es decidirlo con el veterinario.
¿Es cierto que un perro viejo no aprende trucos nuevos?
No. En el estudio de la Universidad de Toronto, los beagles de 7 a 11 años que recibieron estímulos conservaron durante dos años su capacidad de aprender tareas nuevas. Enseñarle cosas a su ritmo, con premios, es una buena forma de mantenerlo activo.
¿Mi perro o gato mayor duerme demasiado?
Descansar algo más con los años es común. Lo que merece consulta es un cambio brusco, que duerma de día y deambule de noche, o que descanse más porque le cuesta moverse. En los gatos, dormir más y en lugares bajos es una de las señales de artrosis.
Un perro o un gato mayor no necesita que lo cuides como a un enfermo, sino que mires con más atención. Su tiempo corre más rápido que el tuyo. Por eso un detalle, como un salto que ya no da o un plato que deja a medias, vale una consulta. Y el tiempo que ganan con eso es tiempo juntos.
Esta guía es informativa y no reemplaza la consulta con un veterinario.

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