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Enfermedades de perros

Artritis en perros: síntomas, tratamiento y qué puedes hacer en casa

Suele empezar en perros jóvenes, aunque se note de viejos. Cómo reconocer la artrosis, qué tratamientos funcionan y qué remedios no tienen pruebas.

Un perro mayor de pelo dorado y hocico canoso, tumbado, mira a la cámara delante de una pared verde
Un perro mayor descansa tumbado. La artrosis se diagnostica sobre todo a partir de los 8 años. Foto: Leo_65 / Wikimedia Commons (CC0).

Lo que casi todo el mundo llama artritis en los perros es, en la gran mayoría de los casos, artrosis u osteoartritis: un desgaste de las articulaciones que avanza poco a poco, duele y no se cura, pero se puede controlar, explica la Universidad de Cornell.

Suele verse en perros mayores, pero muchas veces empieza mucho antes. La Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA) la considera una enfermedad del perro joven que se diagnostica tarde. En un estudio de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, el 40 % de 123 perros de entre 8 meses y 4 años ya tenía signos de artrosis en las radiografías de alguna articulación. Aquí te explicamos cómo reconocerla, qué tratamientos funcionan, qué remedios no tienen pruebas y cómo ayudar a tu perro en casa.

Nunca le des a tu perro analgésicos ni antiinflamatorios para personas. Muchos son muy tóxicos para los perros, advierte la PDSA, una fundación veterinaria británica. Dale solo los que le recete el veterinario.

Qué es la artritis en los perros

La artrosis es un proceso degenerativo y crónico de las articulaciones, con una inflamación leve, que no causan una infección ni el sistema inmunitario, según la WSAVA. En los perros suele ser la consecuencia de otro problema de la articulación, a menudo desde que son jóvenes: la displasia de cadera o de codo, la luxación de rótula, la osteocondrosis o la rotura del ligamento cruzado. Las fracturas antiguas y los golpes repetidos también la favorecen.

Hay otras artritis, menos frecuentes, que son enfermedades distintas y se tratan de otra manera: la artritis infecciosa y la poliartritis inmunomediada, en la que el sistema inmunitario ataca las articulaciones. «Reumatismo», en cambio, es un nombre popular, no un diagnóstico: si tu perro tiene dolor en las articulaciones, el veterinario buscará cuál de estas enfermedades es.

Cuántos perros la tienen y cuáles tienen más riesgo

Depende de cómo se cuente. En un estudio del Royal Veterinary College con 455.557 perros atendidos en clínicas del Reino Unido, al 2,5 % le diagnosticaron artrosis en un año, unos 200.000 perros. Pero muchos casos no se diagnostican: en un estudio de la Universidad de Tennessee con 30 perros de 4 a 10 años, el 60 % tenía artrosis en las radiografías, y la mayoría de los dueños no lo sabía. Lo que dicen los estudios sobre el riesgo:

  • La edad. Se diagnostica sobre todo a partir de los 8 años, aunque puede aparecer a cualquier edad, sobre todo en perros con sobrepeso o con otros problemas ortopédicos.
  • Las razas grandes. En el estudio británico, la tenía el 7,7 % de los golden retriever, el 6,1 % de los labradores, el 5,4 % de los rottweiler y el 4,9 % de los pastores alemanes. Las razas pequeñas tienen menos diagnósticos, quizá porque cojean de forma menos evidente.
  • El peso. Los perros en el peso promedio de su raza o por encima tenían 2,3 veces las probabilidades de diagnóstico de los más livianos.
  • La esterilización. Los perros esterilizados tienen más diagnósticos, aunque parte de esa diferencia puede deberse a la edad. En algunas razas grandes, esterilizarlos antes del año se asoció con más problemas de articulaciones: te lo contamos en nuestra guía de la esterilización.
Radiografía de la pelvis de un perro con las dos caderas deformadas por la displasia y la artrosis
Radiografía de un bretón de 11 años con displasia en las dos caderas y artrosis. Foto: Joel Mills / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Síntomas de la artritis en perros

Estas son las señales que describen la PDSA y Cornell:

  • Rigidez, sobre todo al levantarse después de descansar o de pasear.
  • Cojera o cambios en su forma de caminar.
  • Le cuesta levantarse, subir escaleras o saltar al sofá o al auto.
  • Va más lento en los paseos o tiene menos ganas de jugar.
  • Pierde músculo, sobre todo en las patas traseras.
  • Está más callado o malhumorado, o duerme más. Puede volverse irritable o incluso agresivo cuando lo tocan.
  • Se lame las articulaciones que le duelen, y el pelo de esa zona queda manchado de saliva.
  • Tiene alguna articulación hinchada.

Muchos dueños creen que esos cambios son normales por la edad, y por eso la artrosis se diagnostica tarde. Para seguir su evolución, la WSAVA recomienda dos cuestionarios que contesta el dueño, el inventario breve de dolor canino (CBPI) y el de Liverpool (LOAD). Pregúntale a tu veterinario por ellos.

Tratamiento de la artritis en perros

La artrosis no se cura, pero el dolor se puede controlar combinando varias medidas, y cuanto antes se empiece, mejor. Según la WSAVA, lo que tiene más pruebas de eficacia es el control del peso, el ejercicio, los antiinflamatorios para perros, los anticuerpos contra el factor de crecimiento nervioso y una dieta rica en omega 3. Esto es lo que dicen las fuentes de cada medida:

  • Bajar de peso, si lo necesita. Para la WSAVA, es el método más probado para controlar el dolor. En un estudio de la Universidad de Glasgow con 14 perros obesos, la cojera mejoró de forma visible al perder entre el 6 % y el 9 % de su peso.
  • Ejercicio regular y suave. Paseos cortos con correa, a menudo, y natación. La PDSA aconseja no aumentar el ejercicio de golpe y evitar los saltos, los derrapes, perseguir pelotas y correr en terreno irregular.
  • Fisioterapia e hidroterapia. Ayudan a ganar músculo y movilidad sin cargar las articulaciones.
  • Antiinflamatorios para perros, recetados por el veterinario. Son el tratamiento de primera línea, y si los toma durante mucho tiempo necesita análisis de sangre periódicos, explica Cornell. Sus efectos secundarios son poco frecuentes y suelen ser leves.
  • Anticuerpos contra el factor de crecimiento nervioso, una inyección que bloquea una de las sustancias que causan el dolor de la artrosis. El primero se aprobó en Europa en 2020 y en Estados Unidos, en 2023. Hay un debate sobre su seguridad: un análisis de las notificaciones europeas encontró que se notificaban problemas de huesos, tendones y articulaciones unas 9 veces más que con los antiinflamatorios, aunque las notificaciones por sí solas no prueban que el medicamento los cause, y el fabricante sostiene que son raros. Pregunta a tu veterinario si está disponible en tu país y si conviene en tu perro.
  • Cirugía, en algunos casos: para corregir el problema de fondo, como la displasia o la rotura del ligamento cruzado, o como último recurso, si el dolor es grave y no se controla.
Un perro de pelo claro con chaleco salvavidas nada en una piscina mientras una terapeuta lo sostiene
Un perro en una sesión de hidroterapia, con chaleco y la cabeza fuera del agua. Foto: HappyAd / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Suplementos y remedios caseros: qué dicen las pruebas

Un metaanálisis de la Universidad de Montreal que reunió 72 ensayos llegó a estas conclusiones:

  • El omega 3 de pescado es el suplemento con más pruebas: alivia el dolor, aunque no reemplaza a los analgésicos. Aporta muchas calorías y puede dar diarrea, así que la cantidad la decide el veterinario.
  • La glucosamina y la condroitina no mostraron efecto. Algunos veterinarios todavía las usan, pero las pruebas más sólidas dicen que no funcionan.
  • El colágeno tuvo un efecto débil, y el cannabidiol, cierto alivio en ensayos pequeños. La calidad de los productos de cannabidiol varía mucho y no hay una dosis establecida, advierte Cornell.

Lo natural no es siempre seguro, recuerda la WSAVA: algunas plantas alteran el hígado o los efectos de otros medicamentos. El ajo, por ejemplo, es tóxico para los perros y no debe dárseles ni en pequeñas cantidades, advierte la PDSA. Y la vitamina C no hace falta como suplemento, porque los perros la fabrican en su propio hígado, según una revisión de la Universidad Estatal de Ohio.

El calor puede aliviar las articulaciones rígidas: la PDSA sugiere una almohadilla térmica debajo de su cama o una botella de agua caliente envuelta en una toalla, sin dejarlo nunca solo con ella. Los masajes pueden calmarlo si está acostumbrado al contacto, aunque no tratan la artrosis. Del láser, la acupuntura y las células madre hay pocos estudios y con resultados desiguales.

Cómo ayudarlo en casa

  • Pon alfombras o tapetes antideslizantes en los pisos lisos. Un perro con artrosis tiene los músculos débiles, resbala con facilidad y le cuesta levantarse, explica la PDSA.
  • Usa rampas para que suba a la cama, al sofá o al auto sin saltar.
  • Dale una cama acolchada, de espuma que se adapte a su cuerpo.
  • No le eleves el comedero sin consultar. No hay pruebas de que ayude con la artrosis, y en los perros grandes y gigantes el comedero elevado se asoció con más casos de torsión gástrica: en un estudio de la Universidad de Purdue con 1.637 perros, se le atribuyó alrededor del 20 % de los casos en las razas grandes y el 52 % en las gigantes.
Un beagle mayor de pelo blanco y canela, tumbado en un prado, mira hacia un lado
Rocky, un beagle de 15 años, descansa en un prado. Foto: Beocheck / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Cómo prevenirla

Mantenerlo delgado toda su vida es lo que más protege sus articulaciones. En un estudio con 48 labradores seguidos durante toda su vida, los que comieron un 25 % menos que sus hermanos tuvieron los primeros signos de artrosis de cadera a los 12 años de mediana, frente a los 6 años de los que comían a voluntad, y vivieron 1,8 años más. Ese 25 % fue el diseño del estudio, no una indicación: cuánto debe comer tu perro lo decide su veterinario. Además:

  • Si es un cachorro de una raza grande, evita que crezca demasiado rápido o que coma de más: en los perros con tendencia a la displasia de cadera, empeora el problema, explica Cornell.
  • Ejercicio regular durante toda la vida, sin abusar de los golpes repetidos.
  • Revisiones periódicas, para detectarla antes de que avance.

Preguntas frecuentes

¿La artritis en perros se cura?

No, pero se puede controlar. Con el peso adecuado, ejercicio suave y el tratamiento que indique el veterinario, se le puede aliviar el dolor y ayudar a que siga activo.

¿Qué le puedo dar a mi perro para el dolor de las articulaciones?

Solo lo que le recete el veterinario. Los analgésicos y antiinflamatorios para personas pueden intoxicarlo gravemente.

¿Sirve la glucosamina para la artritis en perros?

Las pruebas más sólidas dicen que no. El suplemento con más respaldo es el omega 3 de pescado, y siempre como complemento del tratamiento.

¿Un perro joven puede tener artritis?

Sí. Suele empezar por un problema de la articulación que aparece en la juventud, como la displasia de cadera, aunque se note años después.

¿Qué perros tienen más riesgo de artritis?

Los mayores, los de razas grandes, como el golden retriever, el labrador, el rottweiler y el pastor alemán, y los que tienen sobrepeso.

Un perro con artrosis no se queja como nosotros: se levanta más despacio, deja de subir al sofá, se queda atrás en el paseo. Notar esos pequeños cambios a tiempo, y actuar, puede darle años de paseos sin dolor.

Esta guía es informativa y no reemplaza la consulta con un veterinario.

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