Saltar al contenido

Enfermedades de perros

Dientes y encías de tu perro o gato: cómo cuidarlos

Cómo cuidar los dientes y las encías de tu perro o gato: cepillado paso a paso, cada cuánto, qué sirve y qué no, señales de alarma y la limpieza dental.

Un perro mestizo de pelo canela y negro, tendido al sol sobre una plaza, con la boca abierta, la lengua afuera y los dientes a la vista
Un perro mestizo descansa al sol con la boca abierta. Revisar sus dientes y encías de vez en cuando es la forma más simple de notar a tiempo un problema. Foto: Neslihan Turan / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Para cuidar los dientes de tu perro o tu gato, lo que más sirve es cepillárselos todos los días, aunque sea medio minuto. A eso se suma que el veterinario le revise la boca en cada consulta. El sarro que ya se endureció no sale con el cepillo: solo se quita con una limpieza bajo anestesia. Y un mal aliento fuerte, unas encías rojas o un animal que mastica de un solo lado son motivo para consultar.

Vale la pena, porque la enfermedad de las encías es el problema de salud que más diagnostican los veterinarios en perros y gatos. Duele, aunque tu animal no lo demuestre. Y se puede prevenir en casa. Aquí encontrarás qué es el sarro, qué perros y gatos tienen más riesgo, cómo cepillarlos paso a paso y qué sirve y qué no. También, qué hacer con los dientes de leche, la resorción dental de los gatos y la estomatitis.

¿Qué es el sarro y qué tiene que ver con las encías?

El sarro es placa endurecida. La placa es una película de bacterias que se pega a los dientes todos los días: en 24 horas vuelve a cubrir un diente limpio. Si nadie la quita, en unos días se mineraliza con la saliva y se vuelve una costra amarilla o café. Esa costra es el sarro, que los veterinarios llaman cálculo dental (Manual Merck).

Lo que enferma la encía no es tanto la costra que se ve como la placa del borde de la encía y de debajo de ella. Primero la encía se enrojece, se hincha y sangra con facilidad. Eso es la gingivitis, y tiene arreglo: se revierte con una limpieza y con cuidado en casa.

Si la inflamación sigue, baja y destruye el hueso y los ligamentos que sostienen el diente. Eso es la periodontitis. El hueso perdido ya no vuelve, aunque el daño se puede frenar. Las dos etapas juntas forman la enfermedad periodontal, según las guías dentales de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA).

¿Cuáles son los grados de la enfermedad periodontal?

La enfermedad periodontal tiene cuatro etapas, según cuánto soporte perdió cada diente. Las usan la WSAVA y la guía dental de la Asociación Americana de Hospitales de Animales (AAHA):

  • Etapa 1: solo gingivitis. La encía está inflamada, pero el diente no perdió soporte.
  • Etapa 2: periodontitis temprana. El diente perdió menos de una cuarta parte de su soporte.
  • Etapa 3: periodontitis moderada. Perdió entre una cuarta parte y la mitad.
  • Etapa 4: periodontitis avanzada. Perdió más de la mitad.

La etapa se pone diente por diente, y un mismo animal puede tener dientes en etapas distintas. Tampoco se puede saber mirando la boca en casa. Hace falta medir cada encía con una sonda y sacar radiografías con el animal anestesiado. Con el animal despierto, el veterinario suele ver menos enfermedad de la que hay, advierte la AAHA.

¿Cuántos perros y gatos tienen enfermedad de las encías?

Es el problema de salud más común en los dos. En un año, los veterinarios la diagnosticaron en uno de cada ocho perros (12,5 %). Fue el diagnóstico más frecuente de todos, por delante de las otitis y la obesidad, en un registro de más de 22.000 perros de clínicas británicas (VetCompass, Royal Veterinary College).

En los gatos pasa lo mismo. Fue el diagnóstico más común en un registro de más de 18.000 gatos: el 15 % la tuvo en un año. Entre los de 8 años o más, la cifra sube a uno de cada cuatro (VetCompass, Royal Veterinary College).

Esas cifras se quedan cortas. Cuentan solo lo que el veterinario anotó en consultas comunes, sin anestesia ni radiografías, y sus propios autores creen que muchos casos se escapan. En estudios con un examen completo de la boca, la proporción sube mucho.

Quizás leíste que «el 80 % de los perros tiene enfermedad periodontal a los tres años». Esa cifra sale de 98 beagles de laboratorio estudiados en la Universidad de Copenhague. El 84 % de los mayores de tres años había perdido algo de soporte, pero casi siempre muy poco: apenas el 7 % había perdido 4 milímetros o más. No hay un estudio en perros de familia que la respalde, y el «70 % de los gatos» que suele acompañarla no viene de ningún estudio en gatos.

¿Qué perros tienen más riesgo de sarro y enfermedad de las encías?

Los perros pequeños y los mayores son los que más la tienen. Los de menos de 10 kilos tienen tres veces más probabilidad de recibir el diagnóstico que los de 30 a 40 kilos. Y los de 12 años o más, casi cuatro veces más que los de 2 a 4 años (VetCompass, Royal Veterinary College).

En ese mismo estudio, 18 razas tuvieron más riesgo que los mestizos. Las cuatro primeras fueron el caniche toy, con casi cuatro veces más, el King Charles spaniel, el greyhound y el cavalier King Charles. Les siguieron el lhasa apso, el yorkshire terrier, el chihuahua, el dachshund miniatura y el bichón frisé, entre otras. Si tu perro es de una raza pequeña, sus dientes necesitan más atención.

El greyhound es un caso aparte, porque es grande y aun así está entre los primeros. La enfermedad de las encías es su problema de salud más común. La tuvo el 39 % de los greyhounds en un año en un estudio de 2019, y el 32 % en el de 2021, ambos de VetCompass.

Cuatro razas tuvieron menos riesgo que los mestizos: el pastor alemán, el bulldog francés, el staffordshire bull terrier y el labrador. Eso no quiere decir que no la tengan: quiere decir que la tuvieron menos.

¿Y los de cara chata? En conjunto tuvieron algo más de riesgo, pero no todos: el bulldog francés salió entre los de menos riesgo. La AAHA explica que en los perros pequeños y en los de cara chata los dientes suelen quedar apiñados o girados, y que eso facilita que se acumule placa. Por qué los perros pequeños se enferman más no está del todo claro. Los autores de VetCompass creen que influyen la herencia y lo difícil que es cepillar una boca tan chica, pero no lo midieron. Puedes ver el tamaño de cada raza en nuestro directorio de razas de perros.

Un bulto en la encía no siempre es sarro. En el bóxer es frecuente el épulis, un crecimiento de la encía al que la raza está muy predispuesta. Lo tuvo uno de cada 20 bóxer en un año (VetCompass, Royal Veterinary College). Cualquier bulto nuevo en la boca lo tiene que ver el veterinario.

Señales de que a tu perro o gato le duelen los dientes

Los perros y los gatos esconden el dolor de boca. Siguen comiendo aunque les duela, y muchas veces la única pista es un cambio pequeño en cómo comen o se comportan (AAHA). Estas son las señales que describen la PDSA, la WSAVA y el Manual Merck:

  • Mal aliento fuerte.
  • Encías rojas, hinchadas o que sangran al morder un juguete o al tocarlas.
  • Sarro amarillo o café en el borde de la encía.
  • Masticar de un solo lado, dejar caer la comida o preferir la comida blanda.
  • Babear más de lo normal, a veces con un poco de sangre.
  • Frotarse la cara o rascarse la boca con la pata.
  • Dientes flojos, rotos o que faltan.
  • Una hinchazón en la cara, sobre todo debajo de un ojo: puede ser un absceso en la raíz de un diente.
  • Comer menos, bajar de peso, jugar menos o estar más irritable.
  • En los gatos, además, asearse menos.

Un animal puede tener la boca muy enferma y casi no mostrar nada. Por eso la revisión del veterinario cuenta tanto como lo que ves en casa (PDSA).

Boca de un perro adulto con los labios levantados: los dientes tienen una costra amarilla y café de sarro y la encía está roja en el borde
Sarro y gingivitis en un perro adulto: una costra amarilla y café cubre los dientes y la encía está roja en el borde. Foto: Corak80 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

¿Por qué mi perro o gato tiene mal aliento?

La causa más común del mal aliento en perros y gatos es la placa y la enfermedad de las encías. El aliento fuerte no es «normal de perro»: suele ser la primera señal de una gingivitis, junto con la encía roja (WSAVA).

Pero no siempre viene de los dientes. Un aliento con olor a amoníaco puede ser una señal de los riñones, y uno con olor dulce, de diabetes. También puede oler mal un palo o un hueso atorado en la boca, o un bulto que se infectó. El mal aliento no es normal a ninguna edad y siempre conviene que lo revise el veterinario, aconseja la PDSA. En un gato que además deja de comer o babea, puede ser una estomatitis, que se explica más abajo.

¿Por qué a mi perro le sangran las encías?

Unas encías que sangran al comer, al morder un juguete o al cepillarlas son la señal típica de la gingivitis. El sangrado aparece incluso antes de que cambie el color de la encía, según la WSAVA. La buena noticia es que en esa etapa todavía se revierte.

Una encía sana es de color rosa coral, con el borde fino y liso. Algunos perros y gatos tienen además manchas oscuras o negras en las encías, y eso es normal. Cuando la encía se enferma, pasa del rosa coral al rojo o al morado y se hincha en el borde (Manual Merck).

Si las encías se ven pálidas, blancas, grises o azuladas, el problema no es de los dientes. Las encías pálidas son una señal de choque o de una pérdida de sangre, y las azuladas, de falta de oxígeno. Es una urgencia: llévalo al veterinario de inmediato (Manual Merck).

¿Es normal que mi perro tenga los dientes amarillos?

Una capa amarilla o café que empieza en el borde de la encía no es el color del diente: es placa y sarro. Con el tiempo esa capa se endurece y se oscurece, explica la PDSA. Un diente sano no tiene placa ni sarro a la vista.

Otra cosa es un solo diente que cambió de color y se ve morado, gris, rosado o amarillo por dentro. Eso suele indicar que el diente murió o que su parte interna está dañada, casi siempre por un golpe. Ese diente necesita tratamiento aunque no le duela a la vista de nadie (WSAVA).

¿Qué pasa si no se trata el sarro en perros y gatos?

Si la enfermedad de las encías avanza, causa dolor e infección, y termina por aflojar los dientes hasta que se caen. Es la principal causa de pérdida de dientes en los perros (Manual Merck). La WSAVA describe además otros daños en la boca:

  • Un agujero entre la boca y la nariz. Se abre cuando la infección destruye el hueso fino que separa la raíz del colmillo superior de la nariz. Se nota por estornudos y moco de un solo lado. Es más común en perros pequeños y mayores, sobre todo en los dachshund. Los veterinarios lo llaman fístula oronasal.
  • Una mandíbula que se quiebra. En los perros pequeños, los dientes son grandes para su mandíbula. Si la infección se come el hueso, la mandíbula puede romperse con un golpe leve o incluso al comer.
  • Infecciones cerca del ojo, porque las raíces de los dientes de arriba están muy cerca de la órbita.

¿Y el corazón, los riñones y el hígado? Hay estudios que encontraron más problemas de esos órganos en perros con la boca más enferma. Más enfermedad de las encías se acompañó de más casos de endocarditis en un registro de casi 60.000 perros. La endocarditis es una infección de las válvulas del corazón, y siguió siendo rara (Universidad de Purdue). Y se acompañó de más lesiones en el corazón, el hígado y los riñones en 44 caniches (Universidad de Liubliana).

Son asociaciones, no una causa probada. La propia WSAVA lo dice: no está demostrado que una cosa provoque la otra. Lo que sí está claro es el dolor y la infección en la boca, y eso basta para tratarla.

¿Cómo limpiar los dientes de mi perro en casa? Paso a paso

Lo que limpia es el roce del cepillo en el borde de la encía, que es donde se esconde la placa que enferma. Cepillar es, con mucho, la forma más eficaz de quitarla, según la WSAVA. Si las encías ya están muy rojas o le duele la boca, primero llévalo al veterinario: cepillar una boca dolorida le hace daño y lo enseña a rechazar el cepillo. Sigue estos pasos, que resumen la ficha de cepillado de la WSAVA y la guía de la Universidad de California en Davis:

  1. Elige un momento tranquilo, siempre el mismo, cuando tu perro esté relajado.
  2. Deja que lama la pasta de tu dedo. Usa una pasta para perros: la primera semana es solo un premio.
  3. Levántale el labio y toca sus dientes con el dedo. Empieza por los colmillos y suma un diente más cada día. Masajea el borde de la encía y premia siempre.
  4. Pasa al cepillo. Sirve uno de niño, de cerdas suaves, o uno de bebé para perros muy pequeños. Al principio deja que lama la pasta del cepillo, sin cepillar.
  5. Cepilla con la boca cerrada. No hace falta abrírsela. Pon el cepillo inclinado hacia la encía, en un ángulo de unos 45 grados, y haz círculos pequeños por la cara de afuera de los dientes. Para llegar a las muelas, mete el cepillo por dentro del cachete.
  6. Empieza con 5 a 10 segundos por lado y llega poco a poco a unos 30. Menos de 2 minutos en total es suficiente.
  7. Termina con un premio o un juego, para que lo recuerde como algo bueno.

La cara de afuera de los dientes es la que más sarro junta y la más fácil de alcanzar. Si tu perro lo permite, cepilla también la de adentro, pero si no, no arruines lo logrado: quédate con la de afuera, aconseja la WSAVA. Puede tomar algunas semanas. Si un día se resiste, vuelve al paso anterior.

¿Cómo acostumbrar a un perro o gato a que le cepillen los dientes?

Se acostumbra mejor si empiezas de cachorro o de gatito, despacio y siempre con premios. La WSAVA recomienda tocarle la cara y la boca desde el primer día y empezar a cepillar hacia los 6 o 7 meses, cuando ya salieron los dientes definitivos. Mientras cambia los dientes las encías le pueden doler, así que en esa etapa basta con que se acostumbre a que le toques la boca. En nuestra guía de cuidados del cachorro tienes el resto de su primer año.

Un perro o un gato adulto también puede aprender, aunque lleve más tiempo. Las claves de la WSAVA son cuatro: empezar temprano, ir despacio, ser constante y que siempre termine en algo bueno. Forzarlo es contraproducente, porque puede romper su confianza en ti, y en una boca manipulada a la fuerza hay riesgo de mordida. Si tu perro gruñe o se aparta, retrocede un paso y pide ayuda en la clínica para que te muestren la técnica.

¿Cómo lavarle los dientes a un gato?

A un gato se le cepillan los dientes igual que a un perro, pero más despacio y con sesiones más cortas. El Centro de Salud Felina de la Universidad de Cornell propone acostumbrarlo en unas cuatro semanas:

  • Primera semana: que huela y lama un poco de pasta para gatos de tu dedo.
  • Segunda semana: pon una gota de pasta en uno de sus colmillos.
  • Tercera semana: deja que lama la pasta del cepillo.
  • Cuarta semana: levántale el labio con suavidad y mete el cepillo entre el labio y la encía, con las cerdas hacia la encía.

Con el gato de espaldas a ti, levanta el labio de arriba con una mano. Empieza por los dientes de atrás, con círculos suaves, unos 10 segundos por lado, y llega poco a poco a 30. Al principio puede sangrar un poco. Si se pone nervioso, para y vuelve a intentarlo al día siguiente (International Cat Care). Esa misma organización desaconseja los dedales de goma en gatos, por el riesgo de mordida.

Un gato gris de pelo corto bosteza con los ojos cerrados y deja ver sus colmillos y su lengua
Un gato gris bosteza y deja ver sus colmillos. Los gatos esconden el dolor de boca, así que conviene acostumbrarlos desde pequeños a que les revisen los dientes. Foto: PantheraLeo1359531 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Si tu gato no tolera el cepillo, no estás haciendo nada mal: a muchos les pasa. El equipo de tu veterinario puede recomendarte otras opciones, como premios dentales, que reducen la placa y el sarro pero no los evitan, explica International Cat Care.

¿Cada cuánto hay que cepillarle los dientes a un perro o gato?

Lo ideal es todos los días, porque la placa vuelve a cubrir los dientes en 24 horas. El mínimo, en un animal con las encías sanas, son tres veces por semana. Una vez por semana no alcanza, y si ya tiene gingivitis hace falta a diario, según la WSAVA.

Los ensayos en perros van en la misma línea. Cepillar a diario o cada dos días frenó mejor la placa, el sarro y la gingivitis que cepillar una vez por semana o cada dos semanas (Harvey y colegas, 2015). Con las encías sanas, tres veces por semana bastó para mantenerlas así; una vez por semana, no (Tromp y colegas, 1986). En gatos no hay un estudio igual, y la recomendación de cepillar a diario se apoya en el consenso de los expertos.

El efecto dura mientras lo mantengas. Si se deja de cepillar durante un mes, la inflamación de la encía vuelve a ser la de un animal que nunca se cepilló, advierte la WSAVA.

Si hoy no lo logras a diario, no eres la única persona. Menos del 4 % de los dueños de perros de Suecia cepillaba a diario, y cerca de la mitad nunca lo hacía (Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas). Empieza por lo que puedas y súmale días poco a poco.

¿Se puede usar pasta de dientes humana en perros y gatos?

No. Algunas pastas de dientes para personas llevan xilitol, un endulzante muy tóxico para los perros, y no siempre se sabe a simple vista cuáles. Usa solo pasta para mascotas, nunca pasta humana, pide la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

En los perros, el xilitol dispara la insulina y puede bajarles el azúcar de la sangre en minutos. En algunos casos daña el hígado (Universidad de Pensilvania). Además, las pastas humanas llevan flúor y detergentes que hacen espuma. Los perros y los gatos no escupen: se los tragan, y eso les puede caer mal al estómago (WSAVA).

¿Y hace falta pasta? No tanto como parece. Lo que quita la placa es el roce del cepillo; la pasta para mascotas sirve sobre todo para que el cepillo le guste, explica la WSAVA. Si a tu perro o tu gato no le gusta la pasta, la Universidad de California en Davis dice que es opcional. La WSAVA sugiere mojar el cepillo en agua de atún o en un caldo de pollo sin condimentos. No hay estudios de pastas caseras, y el bicarbonato no conviene, porque se lo traga.

¿Cómo limpiar los dientes de mi perro sin cepillo?

Si tu perro no acepta el cepillo, pasarle una gasa por la cara de afuera de los dientes es mejor que nada. El Manual Merck dice que limpiar con una gasa al menos cada dos o tres días ayuda a quitar la placa. La WSAVA, en cambio, no recomienda las gasas, porque no llegan bajo el borde de la encía, que es donde está la placa que enferma.

Nadie comparó en un estudio la gasa, el dedal y el cepillo. Lo más útil es usar la gasa o el dedal como un paso intermedio y, si tu perro lo permite, pasar al cepillo. El cepillo es lo que mejor limpia bajo la encía, explica la Universidad de California en Davis.

¿Sirven los premios dentales, los juguetes y los aditivos para el agua?

Algunos ayudan, pero ninguno reemplaza al cepillo. Cepillar a diario controló la placa más de tres veces mejor que un premio dental o que un alimento dental, en un ensayo con 22 perros (Allan y colegas, 2019). Ese ensayo lo hizo una clínica de Glasgow y lo pagó un programa de televisión, no una empresa de alimentos.

Lo que se mastica limpia sobre todo las muelas, y el cepillo, los dientes de adelante: lo mejor es combinarlos, según la WSAVA. La croqueta común no cuenta como cuidado dental, porque se rompe en la punta del diente sin tocar la encía. Muchos de los estudios de premios, alimentos y aditivos los hicieron o los pagaron los fabricantes, así que conviene leerlos con cuidado.

Algunos productos llevan el sello del VOHC (Veterinary Oral Health Council), un consejo de especialistas en odontología veterinaria. Ese consejo no prueba los productos. Fija cómo deben hacerse los ensayos y revisa los resultados que le presenta cada empresa. El sello quiere decir que el producto redujo la placa o el sarro en esos ensayos, explican la WSAVA y Cornell. No quiere decir que proteja la encía ni que reemplace al cepillo.

Esta tabla resume lo que se sabe de cada opción, según la WSAVA, la AAHA, el Manual Merck y los estudios citados en esta guía:

OpciónLo que se sabe
Cepillado diarioLo más eficaz. La placa vuelve en 24 horas, por eso es a diario.
Cepillado tres veces por semanaEl mínimo con encías sanas. Con gingivitis no alcanza.
Gasa o dedalMejor que nada y útil para acostumbrarlo. No llega bajo la encía.
Premios dentalesAlgunos reducen placa y sarro, sobre todo en las muelas. No reemplazan al cepillo.
Alimentos dentalesAlgunos ayudan si son su comida principal. Como golosina, no.
Croqueta comúnNo limpia: se rompe en la punta del diente.
Aditivos para el agua, aerosoles y enjuaguesPor sí solos, en general no alcanzan.
Juguetes de cuerda y galletas horneadasNo se ha probado que prevengan la enfermedad.
Huesos, astas y pezuñasRiesgo de romper dientes. No se recomiendan.
Bicarbonato, aceite de coco y vinagreNingún estudio. El bicarbonato tragado no conviene.
Limpieza sin anestesiaSolo estética: no limpia bajo la encía. No se recomienda.

¿Los huesos limpian los dientes de los perros?

Pueden quitar algo de sarro, pero no se ha probado que protejan las encías, y sí pueden romper dientes. Por eso la WSAVA, el Manual Merck, Cornell y la PDSA no los recomiendan para cuidar los dientes. Las astas, las pezuñas y los huesos de nailon también rompen dientes. El que más se rompe es el gran diente de los costados de arriba, que los veterinarios llaman cuarto premolar o diente carnicero.

Los huesos de la comida, como los de pollo, pavo o bistec, pueden astillarse, atorarse en la garganta, el estómago o el intestino, o herir por dentro (FDA). Sobre cada cuánto se pueden dar huesos «para limpiar los dientes» no hay ningún estudio, y la PDSA no recomienda darlos nunca, ni crudos ni cocidos.

Para elegir un juguete para masticar, muchos veterinarios dentistas usan una regla práctica: si no puedes marcarlo con la uña, es demasiado duro. La usa la Universidad de California en Davis, aunque no viene de un estudio. Un diente roto con la pulpa expuesta duele y se infecta aunque tu perro siga comiendo, así que vale la pena evitarlo.

¿Funcionan el bicarbonato, el aceite de coco y otros remedios caseros?

No hay ningún estudio que muestre que el bicarbonato, el aceite de coco o el vinagre limpien los dientes de perros o gatos. Lo que sí está probado es que lo que quita la placa es el roce del cepillo, con pasta o sin ella. El bicarbonato, además, se lo traga, y puede cambiar la acidez de su orina, advierte la WSAVA.

Si buscas una forma natural de limpiarle los dientes, el cepillo es justamente eso: un roce diario con agua o con una pasta para mascotas. El aceite de coco no aporta nada probado, y es grasa que se suma a su dieta.

¿Cómo quitar el sarro a mi perro en casa?

El sarro que ya se endureció no se puede quitar en casa: el cepillo no lo saca. Solo sale con una limpieza dental profesional bajo anestesia (International Cat Care). Lo que sí puedes hacer en casa es cepillar para que no se forme sarro nuevo, sobre todo después de una limpieza.

Rasparle los dientes con un instrumento de metal no es buena idea. Un movimiento de cabeza basta para lastimarle la encía o para que te muerda. Además, raspar solo quita lo que se ve, deja la infección de debajo de la encía y raya el esmalte, y un diente rayado junta placa más rápido. Así lo advierte el Colegio Americano de Odontología Veterinaria (AVDC), el de los especialistas en dientes de animales.

¿Cómo es una limpieza dental en el veterinario?

Una limpieza dental completa se hace con anestesia general y un tubo en la tráquea. Así el animal no siente dolor, se queda quieto y no se traga el agua, el sarro ni las bacterias que se sueltan. La AAHA describe estos pasos:

  • Un examen de la boca con el animal despierto, antes de anestesiarlo.
  • Radiografías de toda la boca.
  • La limpieza por encima y por debajo de la encía, que es donde está la enfermedad.
  • El pulido de los dientes, para que la placa no se pegue tan fácil.
  • La medición de la encía de cada diente con una sonda.
  • El tratamiento de lo que encuentren, como sacar un diente que ya no se puede salvar.
  • El control del dolor y las indicaciones para cuidar sus dientes en casa.
Una veterinaria con gafas de aumento trabaja en los dientes de un perro anestesiado; detrás, una pantalla muestra una radiografía dental
Una veterinaria hace una limpieza dental a un perro anestesiado, con la radiografía de sus dientes en la pantalla. Foto: Malroman / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Las radiografías no son un extra. Encontraron un problema importante en dientes que se veían sanos en el 28 % de los perros y el 42 % de los gatos. Eran animales llevados a tratamiento dental en la Universidad de California en Davis (en perros y en gatos). Buena parte de cada diente está bajo la encía, donde no se ve.

¿Es segura la limpieza dental sin anestesia?

No se recomienda. La limpieza sin anestesia solo quita el sarro que se ve: no puede limpiar bajo la encía, que es donde avanza la enfermedad. Deja los dientes blancos y la infección intacta. Las tres grandes organizaciones de odontología veterinaria lo dicen sin rodeos:

  • La WSAVA la llama «ineficaz en el mejor de los casos y dañina en el peor», porque además esconde la enfermedad y retrasa el tratamiento.
  • La AAHA la considera inaceptable por el estrés, el riesgo de lesiones y el de que el animal aspire restos. Además, da una falsa sensación de que su boca está sana. También aconseja que nunca se la haga un peluquero canino.
  • El AVDC prefiere no llamarla limpieza sino raspado sin anestesia, y dice que su efecto es solo estético.

Un estudio pequeño de 2026 lo comprobó en 46 perros: el raspado sin anestesia no dejó ningún beneficio medible para su salud (veterinarios dentistas de San Diego). Si te ofrecen una limpieza sin anestesia en una peluquería o en una tienda, ahora sabes por qué conviene decir que no.

¿Es peligrosa la anestesia para un perro o gato mayor?

En un animal sano, el riesgo de la anestesia es bajo. Murió por la anestesia o la sedación uno de cada 1.849 perros sanos y uno de cada 895 gatos sanos. Fueron más de 98.000 perros y 79.000 gatos de clínicas británicas. En los animales enfermos el riesgo fue mucho mayor, de alrededor de uno de cada 75 (Animal Health Trust, Reino Unido).

Casi la mitad de esas muertes en los perros, y seis de cada diez en los gatos, ocurrieron después del procedimiento, durante la recuperación. Por eso importa tanto que lo vigilen hasta que despierte del todo. El mismo grupo vio que el riesgo sube con la edad, junto con otros factores, como una salud delicada o un peso muy bajo o muy alto.

Aun así, la edad sola no es motivo para dejar sin tratar una boca que duele. Un procedimiento necesario no debe descartarse solo por la edad del animal, dice la AAHA. Lo que sí pide es una evaluación individual, con análisis de sangre y los estudios que hagan falta antes de anestesiarlo. Si tu perro o tu gato es mayor, pregúntale al veterinario qué exámenes le hará antes.

¿Cada cuánto debe revisarle la boca el veterinario?

El veterinario debería mirarle la boca en cada consulta, y la AAHA aconseja un examen con el animal despierto cada seis meses. También recomienda una primera limpieza completa con radiografías al año en los gatos y en los perros pequeños y medianos. En los perros grandes, a los dos años. A partir de ahí, cada cuánto repetirla depende de cómo esté su boca.

Esos plazos son el consenso de los expertos de la AAHA: ningún estudio comparó qué intervalo funciona mejor. Si tu perro es de una raza de riesgo, lo más probable es que necesite limpiezas más seguidas.

¿A qué edad cambian los dientes los perros y los gatos?

Los perros cambian los dientes entre los 4 y los 7 meses. Tienen 28 dientes de leche, que salen entre las 3 y las 5 semanas de vida. Los 42 dientes definitivos empiezan a asomar hacia los 4 o 5 meses, y a los 7 meses ya salieron todos (Manual Merck).

Los gatos los cambian entre los 4 y los 7 meses. Tienen 26 dientes de leche, que salen entre las 2 y las 6 semanas, y 30 definitivos (Manual Merck).

Las razas pequeñas y las de cara chata cambian los dientes más tarde que las grandes. Así lo vio la Universidad de Gante al seguir a 440 cachorros de 82 razas. Por eso un chihuahua o un yorkshire pueden tener dientes de leche cuando un labrador de la misma edad ya terminó.

Un cachorro de caniche miniatura de color chocolate, de 6 semanas, bosteza tumbado sobre el pasto y deja ver sus dientes de leche
Un caniche miniatura de 6 semanas bosteza y deja ver sus dientes de leche. En las razas pequeñas, el cambio a los dientes definitivos llega más tarde. Foto: Wolfmann / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Muchos cachorros se tragan los dientes de leche sin que nadie lo note, y no pasa nada. Si encuentras un diente pequeño en su cama o ves un poco de sangre en un juguete durante esos meses, también es normal.

¿Qué pasa si a mi perro no se le caen los dientes de leche?

Si el diente definitivo ya salió y el de leche sigue firme en su lugar, hay que llevarlo al veterinario. Suele notarse en los colmillos, que quedan como en doble fila. Un diente de leche que se queda desvía al definitivo, puede causar una mala mordida y amontona los dientes, y eso favorece el sarro y la enfermedad de las encías. Por eso la AAHA recomienda sacarlo en cuanto asoma el definitivo.

Que los dos convivan unos pocos días es normal. En la mayoría de los dientes, el definitivo asoma unos tres días antes o después de que se cae el de leche. En los colmillos ese margen es más largo (Universidad de Gante).

Boca entreabierta de una cachorra de lebrel irlandés de 4 meses, con dientes de leche pequeños y puntiagudos junto a algunos dientes definitivos
Una cachorra de lebrel irlandés de 4 meses en pleno cambio: conviven dientes de leche y definitivos. Si el definitivo ya salió y el de leche no se cae, hay que consultar. Foto: .Anja. / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Es más común en los perros muy pequeños. Tenía dientes de leche retenidos el 7 % de casi 3 millones de perros de clínicas de Estados Unidos. Entre las razas de menos de 6,5 kilos, el 15 %. El análisis lo hicieron investigadores de una empresa de alimentos para mascotas (Wallis y colegas, 2024).

Si falta un diente definitivo que ya debería haber salido, el veterinario saca una radiografía para ver si está escondido bajo la encía. Un diente que no logra salir también puede dar problemas (AAHA).

¿Es normal que a un perro adulto se le caiga un diente?

No. En un perro adulto, un diente flojo o que se cae casi siempre indica que la enfermedad de las encías destruyó su soporte. Es motivo para ir pronto al veterinario. Los perros y los gatos tienen solo dos juegos de dientes en la vida, los de leche y los definitivos. Un diente definitivo que se pierde no vuelve a salir (Manual Merck).

Un diente roto merece la misma prisa. Si la fractura dejó al aire la parte interna, la pulpa, el diente duele mucho y termina por infectarse, aunque tu perro siga comiendo como siempre. Necesita un tratamiento de conducto o que lo saquen (WSAVA). Uno de cada cuatro perros y gatos atendidos en el servicio dental de la Universidad de Wisconsin tenía una lesión de ese tipo.

¿Qué es la resorción dental en gatos?

La resorción dental es una enfermedad en la que las propias células del gato van deshaciendo el diente, desde la raíz o desde el cuello, hasta que se rompe. Es muy común: la AAHA estima que afecta a entre el 27 % y el 72 % de los gatos domésticos, según la población estudiada. La tenían dos de cada tres gatos llevados al servicio de odontología de la Universidad de Zaragoza, y es más frecuente con la edad. Antes se la llamaba FORL, por sus siglas en inglés.

Su causa se desconoce, así que no hay nada que la familia haya hecho mal. La mayoría de los gatos con resorción no muestran ninguna señal, pero duele igual cuando el daño llega a la parte sensible del diente, advierte la WSAVA. Algunas pistas posibles: deja caer la comida, mastica de un lado, le tiembla o castañetea la mandíbula, se asea menos o se esconde.

Radiografía dental de la mandíbula de un gato, con varios premolares y muelas; en uno de ellos la raíz se ve deshecha
Radiografía de la mandíbula de un gato con resorción dental en un premolar. Mirando la boca, ese daño casi no se ve. Foto: Corak80 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Solo se diagnostica bien con radiografías, porque mirando la boca se ve cuando ya está muy avanzada. El tratamiento es sacar el diente afectado. En algunos casos, cuando la raíz ya se convirtió en hueso, basta con quitar la corona. Rellenar el diente no sirve, porque el proceso sigue avanzando por dentro.

¿Qué es la estomatitis en gatos y tiene cura?

La estomatitis, o gingivoestomatitis crónica felina, es una inflamación muy dolorosa de las encías y del fondo de la boca que dura meses o años. Es poco común: la tuvo el 0,7 % de casi 4.900 gatos atendidos en clínicas británicas (Universidad de Liverpool). En otras poblaciones se han descrito cifras de hasta el 12 % (Universidad de California en Davis).

Un gato con estomatitis suele tener mucho dolor al comer, mal aliento y babeo. Come menos, baja de peso, se asea menos y puede estar irritable o apartado. Si notas eso, llévalo pronto al veterinario, y no intentes cepillarle una boca así.

¿Es contagiosa? La estomatitis en sí no se describe como una enfermedad que se pegue, sino como una reacción exagerada de las defensas del gato en su boca. Pero casi todos los gatos con estomatitis tienen calicivirus, y ese virus sí se contagia entre gatos por contacto directo (Consejo Asesor Europeo sobre Enfermedades de los Gatos). No está probado que el virus la cause. Contra el calicivirus hay vacuna: en nuestra guía de vacunas y desparasitación del gato tienes el calendario.

¿Tiene cura? Los especialistas prefieren hablar de remisión, porque su causa todavía no se conoce bien. El tratamiento que más funciona es sacar los dientes de la zona inflamada. Eso dejó una mejoría grande o la desaparición de la estomatitis en dos de cada tres de 95 gatos (Universidad de Pensilvania). Muchos necesitaron además tratamiento médico durante un tiempo.

¿Es mortal? No por sí misma. Pero sin tratamiento es muy dolorosa y puede quitarle mucha calidad de vida, así que conviene tratarla pronto.

Preguntas frecuentes

¿La gingivitis es contagiosa?

No se describe como contagiosa. La gingivitis nace de la placa que se acumula en la boca de cada animal, no de una infección que se pase como un resfriado. Un estudio pequeño de la Universidad de Osaka encontró algunas bacterias de la boca compartidas entre perros y sus dueños, pero no midió si eso enfermó a alguien.

¿Un perro puede vivir sin dientes?

Sí. Los perros a los que se les sacan dientes enfermos se adaptan sorprendentemente bien, dice el Manual Merck. Si le faltan muchos dientes, el veterinario puede aconsejarte una comida más blanda.

¿El alimento seco limpia los dientes?

La croqueta común, no: se rompe en la punta del diente y no llega a la encía, explica la WSAVA. Solo algunos alimentos diseñados para eso ayudan, y siempre como complemento del cepillo.

¿A qué edad hay que empezar a cepillarle los dientes?

A tocarle la boca, desde que llega a casa. A cepillar en serio, hacia los 6 o 7 meses, cuando ya tiene los dientes definitivos, según la WSAVA. Un adulto también puede aprender.

¿Las pelotas de tenis le gastan los dientes a mi perro?

Pueden gastarlos con los años. La WSAVA incluye las pelotas entre los objetos que desgastan el esmalte, aunque no hay estudios que lo midan. Si tu perro las mastica durante horas, conviene darle otros juguetes.

¿Sirve el cepillo de dientes eléctrico?

En personas limpia mejor, pero en perros y gatos no se ha estudiado, y el ruido puede asustarlos, señala la WSAVA. Un cepillo manual suave funciona bien.

Unos minutos al día con el cepillo le ahorran a tu perro o tu gato un dolor que difícilmente te mostraría. Y si ya hay sarro, no es tarde: una limpieza a tiempo y un cepillo después le devuelven una boca sana.

Esta guía es informativa y no reemplaza la consulta con un veterinario.

Sigue leyendo

  1. Artritis en gatos, tratamientos, síntomas y recomendaciones
  2. Hidrocefalia en perros, causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento
  3. Ehrlichiosis canina (erliquia): síntomas, contagio y tratamiento
  4. ¿Cómo desparasitar a un perro?
  5. Cómo quitar las garrapatas a un perro: paso a paso, qué no usar y cómo prevenirlas

Conversación

Únete a la conversación

Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.

Mira más historias

Ver la lista completa