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Historias emotivas

Quedaban cuatro pingüinos en una isla australiana, y un granjero propuso dejarles perros

Los zorros cruzaban con la marea baja y una colonia de cientos de pingüinos en Australia quedó reducida a cuatro aves. La idea para salvarla salió de una granja de gallinas y, al principio, sonó a chiste.

Quedaban cuatro pingüinos en una isla australiana, y un granjero propuso dejarles perros

A comienzos de 2006, en Middle Island, un islote frente a la costa de Warrnambool, en el suroeste del estado australiano de Victoria, quedaban cuatro pingüinos. Cuatro. Pocos años antes, esa misma roca había sostenido una colonia de cientos de aves.

Sus depredadores no llegaban por el mar ni por el aire. Llegaban caminando, por un sendero que la propia marea les abría.

Un sendero de arena hacia la colonia

Los habitantes de Middle Island son pingüinos pequeños (Eudyptula minor), la especie de pingüino más pequeña del mundo, según Guinness World Records. Un adulto mide unos 40 centímetros (BirdLife Australia da un rango de 40 a 45) y pesa alrededor de un kilo.

Un pingüino pequeño (Eudyptula minor), la especie más pequeña de pingüino del mundo
Un pingüino pequeño (Eudyptula minor), la especie de la colonia de Middle Island. Foto: JJ Harrison / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

Antes del declive, la colonia era grande: la National Audubon Society habla de unos 600 pingüinos, y el estudio de King y colegas (2015) registra más de 500 adultos reproductores en 1999. El punto débil era la marea. Según Visit Warrnambool, cuando bajaba y la arena se desplazaba, se formaba un paso hacia tierra firme, y por ahí cruzaban los zorros.

Marea baja en una playa del sur de Australia: una franja de arena húmeda une la costa con un islote rocoso cubierto de matorral
Con la marea baja, una lengua de arena une la playa con el islote: por un paso así llegaban los zorros hasta la colonia.

No eran vecinos de siempre: los colonos europeos llevaron el zorro rojo a Australia en la década de 1870, para la caza recreativa, según el Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua de Nueva Gales del Sur. A principios de 2005 quedaban unos 10 pingüinos en Middle Island. A comienzos de 2006, según el diario The Standard de Warrnambool, solo cuatro.

Una granja de gallinas en Dennington

La idea para salvarlos salió de un gallinero. Allan Marsh, conocido como «Swampy», era un granjero avícola de Dennington que criaba gallinas en libertad y usaba perros maremma para protegerlas de los depredadores, según The Standard y Audubon.

El maremma no es un perro de los que arrean ganado. Según el United Kennel Club, la raza desciende de antiguos perros pastores de las regiones italianas de Maremma y los Abruzos, y su función principal es guardar el rebaño y la propiedad. Vive junto a los animales que cuida; no los conduce de un lado a otro.

En la granja trabajaba David Williams, un estudiante universitario, que le pasó la idea a su padre: Stan Williams, gestor regional de fauna del Departamento de Sostenibilidad y Medio Ambiente. Su apoyo fue clave para sacarla adelante.

Un granjero con sombrero de ala ancha, agachado y de espaldas, en una granja de gallinas en libertad del campo australiano
Una granja de gallinas en libertad en el campo de Victoria: el tipo de lugar donde los maremma ya hacían guardia antes de pensar en pingüinos.

La propuesta que sonó a chiste

¿Un perro entre pingüinos? «La gente primero se rió y después se puso seria», según Stan Williams, citado por The Standard. No todos cambiaron de opinión: desde el área ambiental del ayuntamiento hubo oposición abierta. Pero David y Stan Williams se tomaron la idea en serio y la llevaron ante las autoridades.

En noviembre de 2006 llegó el permiso. Oddball, la perra de Swampy, entró en Middle Island y se quedó unas tres semanas, según la cadena australiana ABC.

Las huellas que dejaron de aparecer

No hizo falta descifrar cada detalle de lo que pasaba en la isla para ver el efecto. Según Audubon, mientras había un perro en Middle Island no aparecían huellas de zorro; cuando se iba, volvían.

Un pingüino pequeño en primer plano sobre las rocas de un islote calizo, con marea baja y la luz gris del atardecer
Un pingüino pequeño entre las rocas al caer la tarde: el vecino que, desde 2006, pasó a tener guardia de cuatro patas.

En los años siguientes, los maremma vigilaron la isla en temporada de cría. Entre 2006 y 2017 no hubo ataques de zorros, según ABC, y la colonia volvió a superar el centenar: las estimaciones hablaban de unos 180 pingüinos en 2013 y de cerca de 200 en 2016.

¿Cómo se documentó todo eso? El trabajo de King, Wallis, Wallis, Peucker y Williams, publicado en 2015 en el International Journal of Arts & Sciences, describe lo que sus autores llaman «el método Warrnambool»: proteger pingüinos pequeños de los cánidos con perros guardianes maremma. El texto completo se puede leer en PDF. Este artículo no entra en el detalle de cómo se hicieron los conteos; para eso está el documento original.

Oddball abrió el camino, pero no fue la última. Otros maremma tomaron el relevo, y dos recibieron nombres de pingüino: Eudy y Tula, por Eudyptula, parte del nombre científico de la especie. Tula se retiró tras nueve años en la isla, según ABC. En 2015, la historia llegó al cine con la película «Oddball»; la perra que le dio nombre murió en 2017, a los 15 años, según ABC.

Cuando el guardián no puede llegar

El método tenía una condición tan simple como frágil: que los perros estuvieran ahí. En agosto de 2017, el mal tiempo les impidió llegar a la isla, y un zorro mató a 140 pingüinos, según el reportaje de ABC de 2019. En 2019 se documentó otro ataque.

¿Y hoy? En septiembre de 2026, ABC informó que los perros llevan dos años sin pasar la noche en Middle Island por problemas de acceso, y que no se sabe cuántos pingüinos quedan. Lo que preocupa ahora, según ese reportaje, es la supervivencia de la colonia y del propio proyecto de los perros guardianes.

A veces la solución no es eliminar al enemigo, sino poner al lado de los más frágiles a alguien que no se va a mover de ahí. La historia de Middle Island añade la otra mitad de esa idea: un guardián solo protege si puede quedarse.

¿Tu perro también cuida a alguien de la casa como si fuera su misión? Cuéntanos a quién protege y cómo lo hace.


Foto del pingüino pequeño: JJ Harrison / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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