En los puestos de control de la zona de exclusión de Chernóbil hay trabajadores que guardan las sobras de su propia comida. No son para ellos. Son para los perros que viven junto a las barreras, en un territorio que sus habitantes tuvieron que abandonar hace casi cuatro décadas.
Viven sin dueño y se reproducen libremente. Entre 2017 y 2019, un grupo de científicos se acercó a ellos con algo más que comida. Para entender lo que encontró hay que volver a abril de 1986, a una promesa que nadie pudo cumplir.
Una promesa de tres días
El 26 de abril de 1986 explotó el reactor de la unidad 4 de la central nuclear de Chernóbil. Al día siguiente se evacuó Prípiat, una ciudad de unos 45.000 habitantes, según el resumen del accidente de la World Nuclear Association.
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A quienes se iban les dijeron que volverían en tres días. Nunca se les permitió regresar. Solo podían llevar lo que fueran capaces de cargar, así que sus mascotas tuvieron que quedarse, recuerda Clean Futures Fund, la organización que en 2017 puso en marcha un programa dedicado a los perros de la zona.
Lo que vino después aparece en el estudio de G. J. Spatola y colegas: el Ministerio del Interior ucraniano ordenó sacrificar a las mascotas abandonadas para frenar la posible propagación de la contaminación radiactiva. Aun así, se cree que algunos perros esquivaron a los cazadores, se alejaron de la central y quedaron al cuidado de los campamentos de trabajadores que limpiaban la zona. Es una creencia, no un hecho comprobado, y el estudio no precisa cuántos perros murieron ni cuántos lograron escapar.
Los perros de los puestos de control
Casi cuatro décadas después, cientos de perros siguen ahí. Según ese mismo estudio, más de 250 viven en torno a la central y más de 225 en la ciudad de Chernóbil. Clean Futures Fund describe la escena del principio: cientos de ellos viven en los distintos puestos de control de seguridad, y los trabajadores les guardan sobras de sus comidas.

¿Son los descendientes de las mascotas que se quedaron en 1986? Quizá. El propio estudio responde con cautela: la idea de que desciendan de los animales que dejaron los evacuados «sigue siendo incierta». Jim Smith, uno de los especialistas que comentaron el trabajo ante el Science Media Centre, atribuye la estructura actual de estas poblaciones a los perros que sobrevivieron al sacrificio de 1986 y también a otros que llegaron después.
Sangre entre vacunas
La oportunidad de leer esa historia llegó con las clínicas. Entre 2017 y 2019, Clean Futures Fund y la ISPCA organizaron jornadas de esterilización y vacunación en la zona. Mientras los veterinarios trabajaban, el equipo del biólogo evolutivo Timothy Mousseau, de la Universidad de Carolina del Sur, tomaba pequeñas muestras de sangre como parte de la Iniciativa de Investigación de Perros de Chernóbil, según explicó la propia universidad en 2018.

El análisis genético lo hizo el equipo de Elaine Ostrander en el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI), que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. En total se estudiaron 302 perros: 132 de la central nuclear, 154 de la ciudad de Chernóbil y 16 de Slavútych.
Los resultados se publicaron el 3 de marzo de 2023 en la revista Science Advances. Si quieres revisar los datos completos, el artículo se puede leer entero y gratis en PubMed Central.
Vecinos con distinto ADN
La primera conclusión ya era llamativa: según el estudio, los perros de Chernóbil son genéticamente distintos de otras poblaciones de perros que se reproducen libremente y también de los perros de raza. Forman poblaciones propias, genéticamente diferenciadas.

Pero lo más desconcertante estaba más cerca. Los perros que viven en torno a la central y los de la ciudad de Chernóbil también se diferencian genéticamente entre sí, aunque entre ambos lugares hay apenas unos 15 kilómetros según el estudio de 2023, o 16 según otro trabajo publicado en 2024. Son vecinos y, aun así, su ADN cuenta historias distintas.
El equipo fue todavía más lejos: con esos datos logró reconstruir familias enteras, es decir, identificar qué perros estaban emparentados entre sí. El detalle de esas familias se puede consultar en el texto completo del estudio.
La pregunta que dejó la sangre
Entonces llega la duda que cualquiera se haría: ¿es la radiación la que está cambiando a estos perros? El estudio de 2023 describe cómo están organizadas estas poblaciones, pero no responde de forma definitiva a esa pregunta.
Un año después llegó una pista. M. N. Dillon y colegas, entre ellos el propio Mousseau, publicaron en PLOS ONE un estudio de seguimiento que buscó si los perros de la central acumulan más mutaciones. No encontraron indicios de que así fuera. La Universidad Estatal de Carolina del Norte lo resumió en Phys.org con un titular sin rodeos: las diferencias genéticas de estos perros no se deben a mutaciones.
Eso no cierra el caso, pero cambia el foco. El aislamiento y el hecho de descender de pocos ancestros también moldean una población. Por eso el estudio de 2023 es, sobre todo, un punto de partida para entender cómo un ambiente extremo marca a un ser vivo, incluidos nosotros.
Cuando los humanos se fueron, ellos se quedaron. En su sangre guardan la memoria de un lugar que el mundo prefirió olvidar, y quizá entenderlos sea, al final, la forma de devolverles un poco de lo que les debemos.
¿Qué crees que les debemos hoy a los perros que fueron abandonados en Chernóbil y a sus descendientes?
Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.
Referencias
- Spatola GJ, Buckley RM, Dillon M, et al. (2023). The dogs of Chernobyl: Demographic insights into populations inhabiting the nuclear exclusion zone. Science Advances 9(9): eade2537. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9984172/
- Dillon MN, Dickey AN, Roberts RB, Betz JA, Mousseau TA, Kleiman NJ, Breen M (2024). Is increased mutation driving genetic diversity in dogs within the Chornobyl exclusion zone? PLOS ONE 19(12): e0315244. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0315244
- Science Media Centre (2023). Expert reaction to study of dog population around Chernobyl. Science Media Centre. https://www.sciencemediacentre.org/expert-reaction-to-study-of-dog-population-around-chernobyl/
- Clean Futures Fund (s. f.). Dogs of Chernobyl. Clean Futures Fund. https://www.cleanfutures.org/dogs-of-chernobyl/
- University of South Carolina (2018). Dogs of Chernobyl. University of South Carolina. https://www.sc.edu/uofsc/posts/2018/04/dogs_of_chernobyl.php
- World Nuclear Association (s. f.). Chernobyl Accident 1986. World Nuclear Association. https://world-nuclear.org/information-library/safety-and-security/safety-of-plants/chernobyl-accident
- NC State University / Phys.org (2025). Chornobyl dogs’ genetic differences not due to mutation, study finds. Phys.org. https://phys.org/news/2025-01-chornobyl-dogs-genetic-differences-due.html


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