Saltar al contenido

Historias emotivas

Nadie lo trajo: OR-7, el lobo que llegó caminando a una California sin lobos

En diciembre de 2011, un lobo joven con collar de rastreo entró a pie en California, donde no quedaba ninguno desde 1924. Buscaba pareja; lo que dejó su viaje se vería años después.

Nadie lo trajo: OR-7, el lobo que llegó caminando a una California sin lobos

28 de diciembre de 2011. Un lobo joven, con un collar de rastreo al cuello, cruza una línea que en el terreno no se ve: la frontera entre Oregón y California, al noreste de la localidad de Dorris. Del otro lado no lo espera ninguno de los suyos. En California no queda ni un lobo.

Nadie lo trajo ni lo soltó allí. Llegó solo, a pie, después de meses de camino. Y buscaba justo lo que en ese lado de la frontera ya no había: otro lobo.

El séptimo lobo con collar de Oregón

Los biólogos lo llamaban OR-7: el séptimo lobo de Oregón con collar de rastreo, explica el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California (CDFW) en la página que dedica a su historia y a su ruta. Pertenecía a la manada Imnaha, en el noreste de Oregón, y en septiembre de 2011 la dejó para buscar pareja y un territorio propio, según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS, 2014).

El lobo OR-7 captado por una cámara remota en el condado de Jackson, Oregón, en mayo de 2014
OR-7 captado por una cámara remota en el condado de Jackson, Oregón, el 3 de mayo de 2014. Foto: Oregon Department of Fish and Wildlife / Wikimedia Commons, dominio público.

Dejar la manada es lo esperable en un lobo joven. Lo inusual fue la distancia. Según el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Oregón (ODFW), un macho joven suele alejarse en promedio entre 80 y 97 kilómetros (50 a 60 millas) de su manada. OR-7, en cambio, cruzó Oregón hasta su frontera sur y en el camino atravesó cinco carreteras principales: la Interestatal 84 y las rutas federales 26, 395, 20 y 97, detalla el CDFW.

Un estado sin lobos desde 1924

Del otro lado de esa frontera, las personas habían eliminado a los lobos. En 1924 mataron en el condado de Lassen al último lobo salvaje confirmado de California, y desde entonces no hubo ningún avistamiento confirmado, según el USFWS (2012). Cuando OR-7 llegó, el estado llevaba 87 años sin lobos.

Y no solo allí. En la mayor parte de los 48 estados contiguos de Estados Unidos, los lobos desaparecieron por programas de control de depredadores, agravados por las recompensas por cada lobo muerto, explicó Stephen Guertin, del USFWS, en un testimonio ante el Congreso en 2016.

Nadie reintrodujo a OR-7: según el CDFW, los lobos volvieron a California por su cuenta, dispersándose desde otros estados, a partir de 2011. Él abrió ese camino.

Veinticuatro kilómetros al día

Los biólogos seguían por satélite la señal de su collar, día a día; las actualizaciones diarias del CDFW de mayo de 2012 registran su posición. En California, OR-7 avanzaba en promedio unos 24 kilómetros (15 millas) por jornada, medidos en línea recta, y la distancia que realmente caminaba era probablemente mayor, según el CDFW. Más que un medio maratón, que mide 21,1 kilómetros, cada día.

Biólogo de campo con chaqueta de trabajo y gorro de lana, visto de lado y de espaldas, levantando una antena de radiotelemetría en un camino nevado junto a un bosque de coníferas
Un biólogo levanta una antena de radiotelemetría al borde de un bosque nevado. Del viaje de OR-7 sabemos tanto porque alguien siguió su señal cada día.

El viaje le dio también un nombre. El 4 de enero de 2012, en un concurso infantil de dibujo y nombres organizado por Oregon Wild, unos niños le pusieron Journey: «viaje».

Durante buena parte de 2012 y principios de 2013, Journey recorrió siete condados de California, según el informe del CDFW de diciembre de 2025. Pasó más de un año allí sin encontrar pareja, y no era mala suerte: según el USFWS, era el único lobo documentado en todo el estado.

Lobo gris joven y delgado, con un collar de rastreo oscuro, trotando hacia la cámara sobre una meseta abierta cubierta de nieve
Un lobo joven con collar de rastreo trota sobre una meseta nevada. En su primer invierno en California, OR-7 no tenía a ningún otro lobo con quien cruzarse.

Una loba negra frente a la cámara

En 2013, OR-7 volvió a Oregón. En las montañas Cascadas del suroeste del estado, el biólogo John Stephenson, del USFWS, puso cámaras remotas en la zona por donde se movía, según contó a National Geographic (2014). A principios de mayo de 2014, una cámara captó en esa misma zona a una loba negra. El USFWS lo anunció con cautela: OR-7 podría haber encontrado pareja.

Cámara trampa camuflada atada con una correa al tronco de un abeto de Douglas, con una fila de huellas grandes de cánido en el barro y las agujas de pino
Una cámara trampa sujeta al tronco de un abeto, junto a huellas grandes en el barro. Una cámara remota como esta fue la que reveló a la loba negra.

En junio, Stephenson y otros biólogos del USFWS y del ODFW vieron a la loba junto a dos cachorros de OR-7. Según el comunicado del USFWS del 4 de junio de 2014, era la primera reproducción conocida de lobos en la cordillera de las Cascadas, en Oregón, desde mediados de los años cuarenta.

Pero lo más asombroso llegó después.

Noventa y tres años después

En 2017, una nueva manada en el oeste del condado de Lassen, la manada Lassen, tuvo crías. El macho venía de la manada Rogue, la de OR-7, según un comunicado del CDFW de julio de 2017. El informe del CDFW de diciembre de 2025 identifica a ese macho fundador como LAS02M y lo incluye entre los hijos de OR-7.

Un hijo de OR-7 fue padre y fundó una manada en el condado de Lassen: el mismo condado donde, 93 años antes, habían matado al último lobo salvaje de California.

OR-7 fue visto por última vez en otoño de 2019, con unos 11 años, una edad avanzada para un lobo salvaje, según el ODFW (2020). Hoy California tiene once manadas confirmadas, de acuerdo con los datos del CDFW a julio de 2026.

En casi todo Estados Unidos, borrar a los lobos costó programas de control de depredadores y recompensas por cada lobo muerto. Su regreso a California, en cambio, empezó sin que nadie lo planeara: con un lobo joven que solo buscaba pareja.

Si después de casi un siglo un lobo salvaje volviera caminando a los bosques cerca de tu casa, ¿qué sentirías: alegría, preocupación o ambas? ¿Por qué?

Foto de OR-7: Oregon Department of Fish and Wildlife / Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

Referencias

Sigue leyendo

Conversación

Únete a la conversación

Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.

Mira más historias

Ver la lista completa