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Historias emotivas

El zorro de las Malvinas no huía de los humanos, y Darwin escribió una profecía sobre él

Era el único mamífero terrestre nativo de las Malvinas y salía sin miedo al encuentro de las personas. Charles Darwin lo vio en 1833 y 1834, y escribió sobre él una profecía.

El zorro de las Malvinas no huía de los humanos, y Darwin escribió una profecía sobre él

En una costa sin árboles, azotada por el viento, unos marineros bajan a tierra. Un cánido salvaje del tamaño de un perro mediano los ve llegar y no se esconde ni escapa. Sale a su encuentro.

La escena no viene de una fábula. Charles Darwin recogió el relato de los marineros de Byron, a quienes el lobo de las islas Malvinas salía a recibir «sin miedo», en un pasaje de The Variation of Animals and Plants under Domestication (1868). Darwin también se cruzó con esa especie: la vio en el archipiélago en 1833 y 1834, durante el viaje del HMS Beagle, como recoge P. Stone en Charles Darwin in the Falkland Islands, 1833 & 1834. Lo que observó allí lo llevó a escribir una frase inquietante.

Solo en un archipiélago sin árboles

Lo llamaban warrah, o guará. La ficha del Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales de Argentina lo registra también como zorro de las Malvinas, y la ciencia lo conoce como Dusicyon australis. Era el único mamífero terrestre nativo del archipiélago, según el estudio de K. M. Hamley y colegas (2021), publicado en Science Advances.

Medía unos 97 cm de cabeza y cuerpo y unos 38 cm a la cruz, con una cola de 28,5 a 33 cm, según Animal Diversity Web, de la Universidad de Michigan. En el volumen de mamíferos del viaje del Beagle, que firmó G. R. Waterhouse y editó Darwin en 1839, figura como Canis antarcticus: «bastante más grande que el zorro común», a medio camino entre zorro y lobo, de pelaje pardo rojizo y con la punta de la cola blanca.

Ilustración naturalista de época que representa al warrah, el cánido nativo de las islas Malvinas
Ilustración naturalista de época del warrah de las Malvinas. Foto: John Gerrard Keulemans / Wikimedia Commons, dominio público.

No tenía otros mamíferos terrestres que cazar. Vivía de aves que anidaban en el suelo, pingüinos, insectos y lo que el mar dejaba en la orilla, incluidos mamíferos marinos de la costa, según Animal Diversity Web; Darwin mencionó que comía trozos de focas. Los análisis de isótopos de Hamley y colegas apuntan en la misma dirección: una dieta marina, propia de un depredador tope.

Una mano con carne, la otra con un cuchillo

Lo que más llamó la atención de Darwin no fue su tamaño, sino su trato. En la ficha de 1839 habla de la «extraña familiaridad» del warrah con las personas.

Y no huía.

Lámina naturalista al estilo de las décadas de 1830 y 1840, coloreada a mano con acuarelas desvaídas sobre papel envejecido
Lo que distinguía al warrah no era su aspecto, sino su conducta: en lugar de esconderse, salía al encuentro de las personas.

En el primer volumen de The Variation, Darwin contó que los gauchos lo mataban al anochecer: le ofrecían un trozo de carne en una mano y sostenían un cuchillo en la otra. Su confianza era su condena.

La profecía de 1839

Darwin vio venir el final. En la ficha de Canis antarcticus, publicada en 1839 en el volumen de mamíferos y, ese mismo año, en su Journal of Researches, escribió que en pocos años, una vez colonizadas las islas, ese zorro sería clasificado junto al dodo, como un animal desaparecido de la faz de la Tierra. La ficha completa, con la lámina IV y sus notas sobre los gauchos, se puede leer en Darwin Online.

Litografía coloreada a mano al estilo del siglo XIX: un warrah adulto de pie, de perfil hacia la izquierda, con la cabeza girada sobre el hombro y la boca entreabierta
Una lámina al estilo de las obras de historia natural de la época, como el volumen de mamíferos donde Darwin dejó escrita su profecía.

Los colonos llegaron con ovejas, vieron en el warrah una amenaza para el ganado y lo persiguieron; los peleteros, además, codiciaban su piel. Animal Diversity Web confirma que fue cazado por ambas razones. Según el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina), en 1876 murió el último ejemplar del que se tiene registro. Fue, como señalan Hamley y colegas, el primer cánido extinto en tiempos modernos.

¿Cuánto tardó en cumplirse la profecía? Depende de dónde empiece la cuenta: 42 años desde la última visita de Darwin, en 1834, y 37 desde que la publicó, en 1839. Cuántos warrahs quedaban en esos últimos años es un dato que los documentos de esta historia no registran.

Unos 460 km de mar y una pregunta sin cerrar

Pero el warrah dejó un enigma: ¿cómo llegó allí? Las Malvinas están a unos 460 km de Argentina, según el estudio de J. J. Austin y colegas (2013), publicado en Nature Communications. Si era el único mamífero terrestre nativo de las islas, ¿cómo cruzó un cánido todo ese mar?

Grabado en tinta negra sobre papel crema envejecido, al estilo de una carta náutica de la década de 1830, con una costa recortada en la parte superior
Al estilo de las cartas náuticas de la época: el mar que separa las islas del continente es el centro del enigma.

El ADN antiguo dio la primera pista. Según el análisis del equipo de Austin, en el que participó F. J. Prevosti, todo apunta a que el warrah se separó de un pariente continental hace unos 16.000 años, en plena Edad de Hielo, cuando el mar estaba más bajo; quizá cruzó sobre el hielo. Ese pariente, Dusicyon avus, también está extinto, según el CONICET. El resumen del artículo, con su referencia completa, se puede consultar en el repositorio de la Universidad Charles Sturt.

La otra hipótesis mira hacia las personas. Hamley y colegas reunieron evidencias de actividad humana prehistórica en las Malvinas, y otros investigadores no descartan que pueblos indígenas llevaran al warrah en canoa. Ni el ADN antiguo ha logrado cerrar el misterio: el debate sigue abierto.

El warrah nos dejó una lección dolorosa: un animal que se acercaba sin miedo no necesitaba garras para sobrevivir. Solo necesitaba que estuviéramos a la altura de su confianza.

¿Cómo crees que llegó el warrah a las Malvinas: cruzando el hielo por su cuenta o acompañando a los primeros humanos en canoa?

Foto de la ilustración de época del warrah: John Gerrard Keulemans / Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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