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Historias emotivas

Dejaron a Gigi en la selva con un solo ojo, y nadie sabía si pasaría la noche

Alguien dejó a Gigi sola en la selva, con un solo ojo y el cuerpo herido. En la clínica de Happy Doggo empezó una espera en la que nadie sabía qué iba a pasar.

Dejaron a Gigi en la selva con un solo ojo, y nadie sabía si pasaría la noche

Gigi estaba sola en la selva. Es una mezcla de chihuahua, diminuta, y le quedaba un solo ojo. Tenía el cuerpo cubierto de heridas y casi ninguna fuerza para moverse.

Nadie la buscaba. Herida y muy enferma, tenía que arreglárselas por su cuenta mientras su cuerpo se iba apagando.

Hasta que alguien pidió ayuda. La llamada llegó a Happy Doggo, la organización con la que Niall Harbison rescata perros callejeros en Tailandia.

La primera noche

El equipo la sacó de ahí en brazos. Para ellos, Gigi no se había perdido. «Estaba tan enferma que creemos que su dueño simplemente la dejó ahí para que muriera», explica el texto del video que la organización publicó después en Instagram.

«Duele imaginar el miedo que debió sentir ahí afuera, completamente sola», escribió el equipo en la publicación.

En la clínica, los veterinarios se ocuparon de sus heridas, empezaron con la medicación y la pusieron de inmediato en tratamiento de emergencia.

Nada de eso aseguraba que fuera a salir adelante. «Cuando la rescatamos, de verdad no sabíamos si lo iba a lograr», reconoció el equipo. En el video, mientras se ven sus heridas, el texto lo dice todavía más claro: «No sabíamos si su cuerpito iba a resistir la noche, y se le estaba acabando el tiempo».

La espera

Entonces empezó la parte que no se puede apurar. Gigi necesitaba tratamiento, reposo y compañía, y el equipo se dedicó a darle las tres cosas, atento a cualquier señal.

Ese equipo nació de una historia que también empezó en la calle. Harbison fundó Happy Doggo en 2021 en Koh Samui, Tailandia, cuando comenzó a alimentar a los perros desnutridos que se cruzaba al salir a correr. Hoy la organización da de comer a perros callejeros todos los días y los esteriliza.

Harbison abrió además una clínica en honor a Tina, su golden retriever. Es ahí donde los perros enfermos y heridos que rescatan reciben la atención que necesitan para sobrevivir. Si quieres sumarte, puedes donar desde el sitio de Happy Doggo o seguir sus rescates en Instagram, YouTube y TikTok.

Mientras tanto, Gigi seguía recostada en la clínica. Le daban sus medicamentos, la dejaban descansar y la llenaban de cariño, una y otra vez, sin que nadie supiera todavía si iba a ser suficiente.

Un día distinto

Y un día, sobre la mesa de examen, Gigi se levantó. Nadie la sostenía. Lo hizo sola, con las pocas fuerzas que había ido juntando.

A su alrededor, todo el equipo rompió en aplausos. Era la misma perrita de la que nadie sabía si iba a pasar la noche.

Publicación de Instagram

«Puede parecer poca cosa, pero para esta pequeña tan valiente es un avance enorme», escribió el equipo de Happy Doggo en Instagram. «Todavía le queda un largo camino, pero hoy nos llenó de esperanza y estamos muy orgullosos de ella».

Gigi sigue en recuperación, y Harbison y su gente piensan acompañarla en cada etapa que le falta. La publicación terminaba con tres palabras para ella: «Tú puedes, Gigi».

En la selva no había nadie para verla. En la clínica, cuando por fin se levantó, tenía a un equipo entero celebrando a su alrededor. Le queda mucho por sanar, pero ya no está sola.

Imagen principal: Happy Doggo.

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