El carnívoro más amenazado de África deja la caza y hunde el hocico en las flores
En los montes Bale, donde quedan menos de 500 lobos etíopes, un equipo de investigadores vio a uno de estos cazadores de ratas topo hundir el hocico en una flor y lamer su néctar. Después fue a otra, y a otra más.

El lobo etíope vive con la nariz pegada al suelo, atento a las ratas topo y a los otros roedores de los montes Bale, por encima de los 3.000 metros. Es el carnívoro más amenazado de África y quedan menos de 500 adultos, así que ninguno sobra. Por eso importa tanto lo que hacen algunos cuando levantan la cabeza y se acercan a las flores: puede que no se lleven de ellas solo un bocado dulce.

Detrás de las manadas, cada día
En los montes Bale hay gente cuyo trabajo es no perder de vista a estos lobos. Los equipos del Programa de Conservación del Lobo Etíope salen a seguirlos cada día y conocen sus manadas una por una.
Y es que, cuando quedan tan pocos, saber dónde anda cada manada es una forma de cuidarla.
Lo que veían, salida tras salida, era a un cazador. Ratas topo y otros roedores. Su dieta era carne, y solo carne.

Un lobo frente a una antorcha
Pero un día, en los montes Bale, la investigadora Sandra Lai y sus compañeros vieron a uno de esos cazadores detenerse ante una flor.
Era una Kniphofia foliosa, una espiga de las tierras altas de Etiopía que se enciende en rojo y amarillo, como una antorcha. Estaba llena de néctar.

El lobo arrimó la nariz a las flores y empezó a lamer. Un cazador de ratas topo, con la lengua metida en una flor.

Una sola vez podía ser curiosidad, la de un animal que prueba lo que tiene enfrente y sigue su camino. Pero este lobo no siguió su camino.
Treinta antorchas en una sola salida
Cuando terminó con esa espiga, pasó a otra. Y después a otra más.
Un mismo lobo llegó a visitar hasta 30 antorchas en una sola salida, una tras otra, como quien recorre una mesa de postres de punta a punta. El carnívoro más escaso de África resultó ser goloso.

Y Lai y sus compañeros pudieron comprobar que no era el capricho de un lobo raro: lo hacían lobos de varias manadas.
En el valle Web, dentro de los montes Bale, había campos de flores con varios lobos a la vez. Junto a los adultos llegaron también algunos jóvenes.
Adrien Lesaffre, del equipo, fotografió a una hembra adulta y a una hembra joven lamiendo néctar juntas, como dos comensales en la misma mesa. Y también fotografió de cerca el hocico de uno de esos lobos.
Con polen en la punta del hocico
En esa foto, la punta del hocico está cubierta de polen. Así salían los lobos de cada antorcha cuando levantaban la cabeza.
Y con ese polen encima, cada uno seguía hacia la antorcha siguiente y volvía a hundir la nariz entre sus flores.
Nunca se había visto a un gran carnívoro beber néctar, y menos uno que saliera de las flores empolvado de polen.
El hocico del lobo hace de brocha: se empolva en una antorcha y, al hundirse en la siguiente, puede dejar ahí parte de lo que trae.
En 2024, Lai y sus compañeros publicaron lo que habían visto en un estudio cuyo título empieza con una pregunta: ¿pueden los cánidos, la familia de los lobos, ser polinizadores? La respuesta que dieron fue prudente.
Es posible que estos lobos estén ayudando a polinizar la Kniphofia foliosa. Si es así, serían el primer gran carnívoro conocido en hacerlo.
Hoy los equipos siguen saliendo cada día detrás de las manadas, que todavía suman menos de 500 adultos. Y cuando uno de esos lobos deja la caza y se acerca a una antorcha, puede que no esté perdiendo el tiempo.
Allá arriba, el lobo etíope sigue viviendo con la nariz pegada al suelo, detrás de las ratas topo. Pero cuando florecen las antorchas, levanta la cabeza, la hunde entre las flores y sale con el hocico empolvado rumbo a la siguiente. Quizá ese cazador, uno de los pocos que quedan, esté ayudando a que su montaña se siga encendiendo en rojo y amarillo.
Fotos de lobos etíopes (Charles J. Sharp / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0; Richard Mortel / Wikimedia Commons, CC BY 2.0) y de flores de Kniphofia (Ypirétis / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0; Rod Waddington / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias (7)
- Lai, S., Léandri-Breton, D.-J., Lesaffre, A., Samune, A., Marino, J. y Sillero-Zubiri, C. (2024). Canids as pollinators? Nectar foraging by Ethiopian wolves may contribute to the pollination of Kniphofia foliosa. Ecology, 105(12): e4470. doi:10.1002/ecy.4470. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11610677/
- Universidad de Oxford (2024). Sweet tooth: Ethiopian wolves seen feeding on nectar. ScienceDaily, 20 de noviembre de 2024. https://www.sciencedaily.com/releases/2024/11/241120122020.htm
- Science News (2024). Ethiopian wolves are the first large carnivores found to slurp nectar. Science News. https://www.sciencenews.org/article/ethiopia-wolves-carnivore-nectar-pollen
- WildCRU, Universidad de Oxford (s. f.). Ethiopian wolves. WildCRU. https://www.wildcru.org/species/ethiopian-wolves/
- Sillero-Zubiri, C. (2017). Battling to save the Ethiopian wolf, Africa’s rarest carnivore. The Conversation. https://theconversation.com/battling-to-save-the-ethiopian-wolf-africas-rarest-carnivore-76328
- Ethiopian Wolf Conservation Programme (s. f.). Página principal (estimación de población). Ethiopian Wolf Conservation Programme. https://www.ethiopianwolf.org/
- PROTA / Pl@ntUse (s. f.). Kniphofia foliosa. Pl@ntUse. https://plantuse.plantnet.org/en/Kniphofia_foliosa_(PROTA)
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