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Historias emotivas

Un zorro del tamaño de un gato faltó más de 50 años en Fort Belknap: dos naciones indígenas prepararon su regreso

Un cánido salvaje del tamaño de un gato faltó más de medio siglo en la pradera de Fort Belknap, tierra de las naciones Aaniiih y Nakoda. Esta es la historia de su regreso y de la pregunta que lo decidía todo.

Un zorro del tamaño de un gato faltó más de 50 años en Fort Belknap: dos naciones indígenas prepararon su regreso

Durante más de 50 años, nadie vio un zorro veloz en la pradera de Fort Belknap, al norte de Montana. No es que se escondiera bien: es que ya no estaba. En esa tierra de las naciones Aaniiih (Gros Ventre) y Nakoda (Assiniboine), quien nació en esas décadas creció sin verlo cruzar el pastizal.

En septiembre de 2020, eso empezó a cambiar. Pero la llegada de los primeros zorros solo resolvía la mitad del problema. La otra mitad, la que de verdad importaba, iba a tardar meses en tener respuesta.

Un zorro veloz (Vulpes velox)
Un zorro veloz (Vulpes velox), la especie que faltó más de medio siglo en la pradera de Fort Belknap. Foto: Tim Strater / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.

Un pariente del perro hecho para la llanura

El zorro veloz (Vulpes velox) es un cánido salvaje del tamaño de un gato. Según la ficha de Animal Diversity Web, de la Universidad de Michigan, un adulto pesa entre 2 y 3 kilos y puede correr a más de 50 km/h. Pertenece a la misma familia que los perros que duermen en nuestros sillones, pero no es una mascota: es fauna silvestre, hecha para la llanura abierta.

Y un día, la llanura se quedó sin él. Su población se desplomó a finales del siglo XIX, sobre todo por el veneno pensado para coyotes y lobos y por la pérdida de pastizales, según el Smithsonian’s National Zoo & Conservation Biology Institute. Defenders of Wildlife suma el trampeo para pieles y el arado que convirtió la pradera en cultivos: a comienzos del siglo XX, el zorro veloz había sido eliminado por completo del norte de su área histórica, en Montana, las Dakotas y Canadá. Y a principios de los años treinta, según Animal Diversity Web, todavía morían cientos por los programas de control de depredadores.

En Canadá, la ausencia se volvió oficial. En 1978, el comité que evalúa la fauna en riesgo del país, el COSEWIC, lo declaró extirpado, es decir, desaparecido del territorio canadiense, como recoge su informe de situación de 2009.

Primero Canadá, luego los Blackfeet

El camino de vuelta también empezó en Canadá, que comenzó a soltar zorros veloces en 1983, según la ficha de la especie de Defenders of Wildlife. En Montana, quienes lo intentaron primero fueron las propias naciones de la pradera.

Entre 1998 y 2002, el Departamento de Pesca y Fauna Blackfeet y Defenders of Wildlife soltaron en la Reserva Blackfeet 123 zorros criados en cautividad, llegados del Cochrane Ecological Institute de Canadá. Los investigadores D. Ausband y K. Foresman siguieron el resultado y lo publicaron en 2007 en la revista Biological Conservation: un año después de la última suelta había unos 62 zorros; dos años después, unos 93, con cachorros nacidos en libertad cada año. Las cifras están en el resumen del estudio en Conservation Evidence.

Con los Blackfeet y, según el Smithsonian, también en la Reserva de Fort Peck, el zorro veloz volvió a echar raíces en el norte de Montana. Fort Belknap todavía no estaba en esa lista.

Nueve días de septiembre

Fort Belknap tomó el relevo. El proyecto lo dirigió su Departamento de Pesca y Fauna, parte del gobierno tribal de las naciones Aaniiih y Nakoda, junto al Smithsonian Conservation Biology Institute, Defenders of Wildlife y World Wildlife Fund (WWF), según la nota de prensa del Smithsonian sobre la suelta y el reportaje de Montana Public Radio. No era su primer regreso: en esa pradera ya habían devuelto el bisonte y el hurón de patas negras.

Los zorros llegarían de Wyoming. La captura, en Shirley Basin, la coordinaron Fort Belknap, el Smithsonian y Little Dog Wildlife, con ayuda del Departamento de Caza y Pesca de Wyoming, la agencia estatal de fauna. La crónica de Defenders of Wildlife cuenta la captura, la colocación de los collares y la suelta.

Técnico de fauna visto de espaldas, arrodillado en la hierba seca de la pradera junto a una camioneta embarrada, con la luz fría de la madrugada
Antes de cada suelta hay trabajo de campo: capturar a los zorros y ponerles el collar antes del viaje.

Entre el 12 y el 20 de septiembre de 2020, la pradera de Fort Belknap recibió a 27 zorros veloces. Era el comienzo de un plan de reintroducción de cinco años, como anunció el propio Smithsonian. Por primera vez en más de medio siglo, había zorros veloces en esa tierra.

Caja de transporte de madera contrachapada, del tamaño de un transportín para gatos, sobre la hierba corta y seca de una pradera, vista a ras de suelo en el instante de una suelta
El instante de una suelta, a ras de pasto: la caja se abre y empieza lo difícil, que el animal se quede.

Lo único que importaba: si se quedarían

Soltar a un animal no es lo mismo que devolverlo a su lugar. Cada uno de los 27 llevaba un collar GPS de 57 gramos que enviaba su posición tres veces al día, para seguir sus movimientos a distancia.

Hilera de pequeños collares GPS oscuros, cada uno con un transmisor diminuto, sobre la compuerta polvorienta de una camioneta en plena pradera
Collares como estos, de apenas 57 gramos, permiten saber desde lejos dónde anda cada zorro: tres posiciones al día.

La pregunta de fondo tenía que ver con la forma de vida de la especie. A diferencia de casi todos sus parientes, el zorro veloz usa su madriguera todo el año. Para él, la pradera no es un camino: es su casa. Que se quedaran significaba que hicieran de ese suelo su hogar.

Cuántos de los 27 sobrevivieron a su primer invierno, o cómo cerró el plan de cinco años, son datos que los reportes publicados no detallan. Sí se supo que en agosto de 2021, con el programa entrando en su segundo año, los zorros veloces de la pradera iban en aumento, según un reportaje de Yellowstone Public Radio que cita a Dana Nelson, del Smithsonian. Al proyecto se sumaron después Aaniiih Nakoda College, American Prairie y el Wilder Institute/Zoológico de Calgary, como reúne el Smithsonian en su página sobre el regreso del zorro veloz a la pradera.

Cuatro cachorros que nunca vieron Wyoming

Pero la respuesta que de verdad importaba había llegado antes, en la primavera de 2021. Ese año apareció en Fort Belknap una madriguera con una pareja y cuatro cachorros: los primeros zorros veloces nacidos en esa pradera en más de medio siglo. Defenders of Wildlife lo anunció en julio en un comunicado que celebraba esa camada, junto con nuevos nacimientos de bisontes, como un hito en la restauración del hábitat.

Ahí está el giro de toda esta historia. Los 27 zorros llegaron de Wyoming con un collar al cuello. Esos cuatro cachorros no. Nunca hicieron el viaje ni conocieron otra pradera. No volvieron a Fort Belknap: nacieron allí.

Durante más de 50 años, la tierra de los Aaniiih y los Nakoda estuvo sin su vecino del tamaño de un gato, y fueron sus propias naciones las que encabezaron su regreso. Para esos cuatro cachorros, esa pradera siempre fue su hogar. Para el zorro veloz, vuelve a serlo.

¿Conocías al zorro veloz? ¿Qué animal te gustaría ver regresar al lugar donde vivía antes?

Foto del zorro veloz: Tim Strater / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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