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Historias emotivas

Corea del Sur prueba identificar a sus perros por el dibujo único de su nariz

Desde finales de 2021, varias ciudades de Corea del Sur prueban registrar perros con una foto de su nariz, cuyo dibujo sería tan único como una huella dactilar.

Corea del Sur prueba identificar a sus perros por el dibujo único de su nariz

A finales de 2021, en Chuncheon, una ciudad del noreste de Corea del Sur, varios dueños se agachan junto a sus perros y acercan el teléfono hasta casi rozarles el hocico. En la pantalla solo cabe la nariz.

No buscan un recuerdo. Buscan una identificación: que esa imagen diga, como un chip o una placa, quién es cada perro y adónde tiene que volver.

[COMPLETAR: descripción de la foto]
[COMPLETAR antes de publicar: qué se ve. Foto: fuente, licencia. El material no trae crédito y la ficha de imagen dice «portada AI de especie»: confirmar que sea una fotografía real.]

Los perros que no vuelven

Lo que está en juego se cuenta en animales que no regresan. En 2024, Corea del Sur registró 106.824 animales perdidos o abandonados, según datos del Servicio de Cuarentena Animal y Vegetal publicados por DailyVet. El 72,4% eran perros: 77.304. La cifra lleva cinco años bajando —en 2019 fueron 135.791—, pero sigue por encima de los 100.000.

Muchos llegan al refugio sin nada que diga de dónde vienen; cuántos, exactamente, no aparece en esas cifras.

No es por falta de reglas. La obligación nacional de registrarlos arrancó el 1 de enero de 2013 y las multas corren desde 2014, según Easylaw, del Ministerio de Legislación de Corea. Hoy todo perro de 2 meses o más debe registrarse con un microchip bajo la piel o con un dispositivo o placa externa.

Pero las placas se pierden o se dañan, y muchos dueños rechazan el chip por miedo a efectos secundarios, como recoge el Kyeongin Ilbo. En 2020 solo estaba inscrito el 38,6% de los perros, según Asia Kyungje.

Por eso miraron a la trufa.

Relieves y surcos que no se repiten

La nariz de un perro no es lisa: está cubierta de pequeños relieves separados por surcos finos que forman un dibujo. Un estudio de Hyeong In Choi y colegas, publicado en 2021 en la revista Animals, describe ese entramado de «cuentas y surcos» y se pregunta si puede servir como marcador biométrico, como la huella dactilar en las personas.

Primer plano de la nariz oscura de un beagle, con pequeños relieves poligonales separados por surcos finos y pelaje blanco y canela en el hocico
De cerca, la trufa muestra relieves y surcos entrelazados: el dibujo que las pruebas coreanas buscan leer.

Para averiguarlo, el equipo analizó la nariz de 70 perros de 19 razas y concluyó que el dibujo es único en cada uno. El artículo completo se puede leer en PubMed Central.

Entre ellos había 10 beagles hermanos, casi idénticos a simple vista. Sus narices los distinguieron a todos sin un solo error.

Diez beagles jóvenes tricolores, casi idénticos, apretados en dos filas sobre un piso gris frente a una pared clara, con la cabeza levantada
Así de parecidos pueden ser diez beagles hermanos; en el estudio de 2021, la nariz bastó para distinguirlos.

Del hocico a la base de datos

Empresas de Corea del Sur y de China convirtieron ese dibujo en aplicaciones que comparan la foto de una trufa con las ya guardadas.

La prueba de Chuncheon la hacían la startup coreana Pairico, con su aplicación «Peter Pet», y la propia ciudad. Se anunció en octubre de 2021, según The Asia Business Daily y AI Times, y debía durar hasta agosto de 2022, con la meta de registrar 500 perros por la huella nasal y los rasgos de la cara, todo desde el teléfono.

Una persona con chaqueta acolchada se agacha en el sendero de un parque otoñal, con árboles sin hojas y edificios bajos al fondo, y acerca un teléfono al hocico de un perro
Un teléfono pegado al hocico: el gesto con el que se registraba a cada perro en la prueba de Chuncheon.

La otra empresa coreana clave es iSciLab, que trabaja con el gobierno desde 2019, según un reportaje en video de Euronews de noviembre de 2022. En septiembre de ese año, la compañía obtuvo permiso para probar a escala nacional el registro por huella nasal con su aplicación, Anipuppy, que lee la nariz con un algoritmo de inteligencia artificial.

Las cifras que nadie más ha medido

Queda la pregunta que cualquier dueño se haría: ¿cuánto acierta? Las cifras existen, pero las dan las propias empresas. iSciLab habla de un 99,9% de precisión, según Asia Kyungje. La china Megvii, que presentó un sistema parecido en julio de 2019, aseguró entonces que acertaba un 95% al decidir si dos fotos eran del mismo perro, según Synced Review.

Ningún estudio independiente ha confirmado esos números. La Asociación de Veterinarios de Corea advirtió que la precisión «no ha sido validada académicamente», según el mismo análisis de Asia Kyungje, que ya en su título se preguntaba si la identificación por la nariz era «innovación» o «espejismo».

El estudio de 2021 también tiene letra pequeña: lo firma en primer lugar Hyeong In Choi, quien fundó iSciLab. Y se apoya en 70 perros, no en una comparación a gran escala: diez beagles sin un error es un resultado llamativo, pero también una muestra muy pequeña.

Cuatro ciudades y una prueba que dura años

Chuncheon cerró su prueba en 2022, pero vinieron otras. Hwaseong empezó en 2023 con iSciLab, que presenta ese piloto como «el primero del país», según Aju News. En abril de 2024, Changwon firmó un convenio con la misma empresa y lanzó la aplicación «Changwon Puppy», según el Gyeongnam Domin Ilbo. Y en agosto de 2026 se sumó Incheon, con una prueba hasta diciembre en los distritos de Gyeyang-gu y Michuhol-gu, según el Kyeongin Ilbo. El total de perros registrados así todavía no se ha publicado.

Pero la ley aún no acepta la huella nasal: quien participa debe registrar a su perro también por la vía oficial.

Lo que buscan, aun así, es enorme. Un perro puede perder el collar y la placa, pero la trufa va con él a todas partes. Y falta saber lo esencial: si ese dibujo sigue igual con los años, porque una huella que cambia no identifica a nadie. En Hwaseong ya lo están comprobando.

Es la misma nariz con la que reconoce el olor de su gente: Berns y colegas (2015) estudiaron con resonancia magnética cómo responde el cerebro canino al olor de personas conocidas y desconocidas.

Quizá un día sea también la que, en un refugio lleno de desconocidos, diga sin una palabra quién es y cuál es su casa.

¿Alguna vez se te perdió un perro o ayudaste a uno a volver a casa? ¿Qué fue lo que permitió encontrarlo?


Foto de [COMPLETAR: sujeto]: [COMPLETAR: fuente], [COMPLETAR: licencia]. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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