Cala se encontraba en lamentables condiciones, estaba herida, desnutrida, y atada con una cadena corta alrededor de su cuello que le impedía si quiera apoyar la cabeza en una pila de harapos debajo de ella.
Estaba siendo utilizada como perro guardián por un mecánico en Costa Rica, pero él no la alimentaba adecuadamente, ni le prestaba la atención necesaria que todo perro necesita.
Cala estuvo luchando por mantener su cabeza arriba, porque si la intentaba bajar se ahorcaría con la cadena, debido a esto, empezó a presentar problemas respiratorios, y si no hubiese sido rescatada probablemente no estaría hoy con vida.

Por fortuna, los vecinos se dieron cuenta de la situación que estaba viviendo Cala y se comunicaron con la policía y con el equipo de rescate de Territorio de Zaguates, un santuario local para perros en Costa Rica.
Lya Battle, fundadora del satuario dijo:
«Me sentí desesperadamente triste y frustrada».

Perro atado con una corta cadena es rescatado
Lya añadió:
«La imagen que vi por primera vez de ella mostraba a una criatura lamentable despojada de su dignidad y lista para rendirse: un perro cuyo espíritu se había roto y estaba esperando que llegara el final mientras vivía una pesadilla interminable».
Los rescatistas llevaron a Cala al veterinario para recibir tratamiento para la emaciación (adelgazamiento extremo) y para curar las heridas en su cuello causadas por la cadena. Cala fue trasladada posteriormente a Territorio de Zuguates para comenzar con su recuperación tanto física como emocional.

Lya dijo:
«Su proceso de curación fue lento, y las personas a su alrededor todavía tenían que causarle dolor a través de la curación de sus heridas, especialmente la herida en su cuello causada por años de colgar de una cadena de metal apretada. Cuidarla fue tan doloroso para ella como lo fue para nosotros, pero finalmente ella entendió que después del dolor llegaron el amor y las golosinas, así que aprendió a lidiar con ello como una campeona».

En un inicio a Cala se le dificultó la socialización con los demás perros del santuario, por lo que Lya deduce que ella nunca tuvo interacción con otros perros en su vida o que había sido entrenada para atacarlos, pero su actitud fue cambiando con el tiempo.
Lya dijo:
«Vimos a Cala pasar de ser un animal débil y demasiado deprimido, a una criatura más fuerte dispuesta a defenderse. Con el tiempo, también conseguimos ver a esa criatura voluntariosa que incorpora el juego y la insolencia en su rutina diaria. Con cada día que pasó, vimos más de su personalidad. Pasó de temer a los humanos a confiar en ellos e incluso ‘molestarlos’ para llamar su atención».

Cala es una luchadora
Lamentablemente, en junio personas de mal corazón se colaron y pusieron salchichas cebadas con veneno en el santuario, 16 perros murieron, pero Cala aunque comió también de las salchichas, logró sobrevivir.
Lya dijo:
«Cala todavía estaba viva cuando llegamos a ella. Probablemente su tamaño ayudó a tolerar la dosis, eso o solo la mordió un poco. En cualquier caso, Cala se salvó. Ella luchó con problemas neurológicos por un tiempo después de eso, pero volvió a recuperarse. ¡Ella es una galleta demasiado dura!».

Lya añadió:
«Creo que no hay coincidencias en la vida. Cala sobrevivió años de abandono, años de tortura, años de hambre y enfermedad. Ella se estaba aferrando a la vida por una razón y ya había descubierto que había valido la pena la larga espera… Así que, aunque estábamos devastados por la pérdida de todos los demás, el hecho de que Cala haya logrado sobrevivir era tan apropiado para su espíritu».

Actualmente, Cala se encuentra en un hogar de acogida. Ella se ha vuelto un poco traviesa, pero su madre adoptiva la comprende y le brinda la atención y el amor que merece.
Lya dijo:
«Después de años de negligencia, tortura y encarcelamiento, Cala parece estar sacando de su sistema todo el proceso de mal comportamiento de los cachorros y todos pensamos que está bien. Ella es feliz, fuerte, voluntariosa, un poco obstinada y consentida por su madre adoptiva y su familia».

Lya ha rescatado a una gran cantidad de perros a lo largo de su vida y espera poder rescatar a muchos más.
Lya añadió:
«Este centro de rescate es una batalla épica del bien contra el mal y del odio contra el amor, pero al final, como siempre ocurre, el amor gana».
Más información: The Dodo
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