Korat o gato de la suerte: historia, carácter y cuidados
En Tailandia se regalaba a las novias para darles suerte. Te contamos cómo es el korat, un gato azul de ojos verdes.

En Tailandia, se regalaba a las novias como símbolo de buena suerte y felicidad. El korat aparece en un antiguo libro tailandés de poemas sobre gatos, entre los 17 gatos de la suerte, y su aspecto casi no ha cambiado desde entonces: pelo azul con puntas plateadas que brilla al sol, ojos verdes luminosos y una cabeza en forma de corazón.
Aquí te contamos de dónde viene, cómo es, qué carácter tiene y cómo cuidarlo.
El korat en pocas palabras
| Otros nombres | Gato de la suerte |
| Origen | Tailandia |
| Tamaño | Mediano y musculoso; un macho adulto puede llegar a 4,5 kilos o más |
| Pelo | Corto, brillante y fino, azul con puntas plateadas |
| Ojos | Verde peridoto |
| Carácter | Muy inteligente, cariñoso, expresivo y algo dominante |
De dónde viene
Según la Cat Fanciers’ Association (CFA), uno de los grandes registros felinos de Estados Unidos, el korat se descubrió en Amphoe Phimai, en la provincia de Korat, en Tailandia. El registro más antiguo de la raza está en el Libro de poemas de los gatos, del período de Ayutthaya (1350-1767), que ilustra 17 gatos tailandeses «de la buena suerte», entre los que el korat es el más conocido. Tradicionalmente se regalaba a las novias como portador de suerte y felicidad.
Jean Johnson llevó los dos primeros korats a Estados Unidos en 1959. Diez años después, Daphne Negus viajó a Tailandia y volvió con nueve más para fortalecer las líneas de cría, y fue clave en el desarrollo de la raza.

Cómo es
Es un gato mediano y musculoso, sorprendentemente pesado para su tamaño. Su pelo es corto, brillante y fino, azul con las puntas plateadas. Tiene los ojos grandes, luminosos y expresivos, de un verde peridoto intenso, y la cabeza en forma de corazón, gracias a sus arcos de las cejas, sus pómulos marcados y su hocico redondeado. Las orejas son grandes, de puntas redondeadas.
Madura despacio: no alcanza su desarrollo completo hasta los dos a cuatro años. No es raro que un macho adulto llegue a 4,5 kilos o los supere, y las hembras suelen ser más pequeñas.
Korat, azul ruso y chartreux
Los tres son gatos azules, pero de razas y orígenes distintos. El korat viene de Tailandia y tiene la cabeza en forma de corazón y los ojos verdes; el azul ruso y el chartreux tienen sus propias historias, en Rusia y en Francia.
Carácter
La CFA lo describe como extremadamente inteligente: puede aprender trucos, pero solo si quiere. Como necesita estímulo, se lo motiva fácilmente con juguetes interactivos, juegos de ingenio y premios. Exige atención y se considera el jefe de la familia: crea un vínculo fuerte con sus dueños, busca su contacto y se interesa por todo lo que hacen.
Hace muchos sonidos distintos y no duda en hablar si quiere atención. Es enérgico, pero no hiperactivo, y suele llevarse bien con otras mascotas. Si llega un animal nuevo a casa, conviene seguir prestándole mucha atención al korat, para que no sienta amenazado su lugar y no aparezcan celos.
Salud y cuidados
Según la CFA, es una raza natural y suele ser bastante sana. Recomienda pedir al criador la documentación de salud del gatito y comprobar que tenga las vacunas al día.
- Pelo: tiene una sola capa y suelta poco; basta con un cepillado semanal.
- Juego: juguetes interactivos y de ingenio todos los días.
- Higiene: córtale las uñas, cepíllale los dientes y limpia sus orejas con regularidad.
- Alergias: su pelo no flota en el aire al acariciarlo, pero la CFA aclara que no es una raza hipoalergénica.
- Salud al día: sigue el esquema de vacunación y desparasítalo como te indique tu veterinario.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se lo llama gato de la suerte?
Porque en Tailandia se lo consideraba portador de suerte y felicidad, y se regalaba a las novias.
¿De qué color es el korat?
Siempre azul con las puntas plateadas, y con los ojos verdes.
¿Es un gato hablador?
Sí: hace muchos sonidos distintos y no duda en pedir atención.
El korat lleva siglos siendo un regalo de buena suerte en Tailandia, y su aspecto casi no ha cambiado desde los viejos poemas. Hoy sigue regalando lo mismo a quien lo cuida: compañía, inteligencia y un brillo plateado que no pasa desapercibido.
