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Historias Emotivas

A algunos dálmatas les falta una marca que casi todo perro lleva en la sangre

Los perros tienen más de una docena de sistemas de grupos sanguíneos. Un estudio con 206 galgos retirados explica por qué tantos donan sangre, y el caso de un dálmata con anemia reveló una marca que nadie había descrito.

A algunos dálmatas les falta una marca que casi todo perro lleva en la sangre

¿Qué grupo sanguíneo tiene tu perro? La pregunta parece sencilla, pero no tiene una sola respuesta. Los perros tienen más de una docena de sistemas de grupos sanguíneos, y dos de ellos se describieron apenas en 2016.

Detrás de esa cifra hay galgos retirados de las carreras que donan sangre acostados en una mesa, una carta que llegaba a casa de sus familias y un dálmata con anemia cuyo caso, en 2007, sumó un nombre nuevo a la lista.

Más de una docena de sistemas, y uno que manda

Cada grupo es una marca en la superficie de los glóbulos rojos, un antígeno que el perro tiene o no tiene. Según Blais y colegas (2007), en los perros se han reconocido más de una docena de sistemas. Varios llevan las siglas DEA (por dog erythrocyte antigen, antígeno eritrocitario canino), pero no todos: Kai 1 y Kai 2, fuera de ese sistema, los describieron Euler y colegas en 2016, en perros de Norteamérica.

En una transfusión, el que más importa es el DEA 1. El Merck Veterinary Manual (Blois, 2024, actualizado en 2026) lo señala como el de mayor relevancia clínica: según la región, lo lleva entre el 33 % y el 65 % de los perros. Lo que antes se llamaba DEA 1.1, 1.2 y 1.3 hoy se considera un solo antígeno con distintos grados de expresión, y el DEA 1.1 es su forma más fuerte, como explica también eClinPath, de la Universidad Cornell.

206 galgos retirados y una ventaja en la sangre

Hay una raza a la que esa forma fuerte suele faltarle. En un estudio publicado en 2010 en Veterinary Clinical Pathology, Iazbik y colegas analizaron la sangre de 206 galgos retirados de las carreras: solo el 13,1 % fue positivo para DEA 1.1. El 86,9 %, casi 9 de cada 10, dio negativo.

Más de la mitad, el 57,3 %, calificó como «donante universal», frente al 28 % de otras razas: el doble. Ojo con la etiqueta: en ese estudio significa ser negativo para todos los DEA salvo el DEA 4.

Por eso tantos donantes son galgos. Según el mismo estudio y la Universidad Estatal de Colorado, además tienen muchos glóbulos rojos y un carácter tranquilo. Donar toma unos diez minutos: el programa de donantes caninos del Hospital de Pequeños Animales de la Universidad de Florida describe al perro acostado en una mesa, sin sedación, mientras la sangre sale de la vena yugular, en el cuello, y alguien lo elogia y lo acaricia. Ese programa pide que el donante tenga de 1 a 5 años, pese más de 40 libras (unos 18 kilos), esté sano y no haya recibido transfusiones.

Galgo gris atigrado acostado de lado sobre una colchoneta azul, con un pequeño rectángulo rasurado en el cuello, en una sala de donación de sangre de un hospital veterinario
Un galgo retirado, en calma sobre la mesa de donación. La sangre se extrae de una vena del cuello, sin sedación, en unos diez minutos.

Una carta con 34 perros

Y cada bolsa cuenta. En el programa de donantes de la Universidad Estatal de Colorado, formado casi todo por galgos, cuando un perro se jubilaba su familia recibía una carta con los perros que su sangre había ayudado a salvar, según una nota de prensa de la universidad publicada en 2008.

La carta de uno de esos donantes, tras seis años, sumaba 34. Entre ellos, un bóxer con un tumor cerebral y un caniche toy operado del cerebro: pacientes muy distintos, unidos por la sangre del mismo donante.

Lo que el cuerpo recuerda

¿Y si a un perro le toca sangre del grupo equivocado? En una persona, la sangre del grupo ABO equivocado puede causar una de las complicaciones más graves de una transfusión, la reacción hemolítica aguda, porque su plasma ya trae anticuerpos contra ella, según el Manual Merck para profesionales (Sarode, 2026).

En los perros la regla es otra. Un perro sin DEA 1 no trae anticuerpos contra él, explican eClinPath y el Merck Veterinary Manual. Su primera transfusión con sangre DEA 1 positiva casi nunca desata una reacción de rechazo inmediata, y en esa primera vez no hace falta una prueba cruzada.

Pero su cuerpo toma nota. En unos 7 a 10 días empieza a fabricar anticuerpos contra el DEA 1, y una segunda transfusión puede provocar una reacción hemolítica: la destrucción de los glóbulos rojos que recibe. Por eso, desde la segunda vez, se hacen pruebas de compatibilidad.

Primer plano de una tarjeta de plástico transparente con seis microtubos estrechos, de pie en un pequeño soporte negro sobre fondo oscuro
Tarjeta de pruebas de compatibilidad en un banco de sangre veterinario. Desde la segunda transfusión, pruebas como esta deciden qué sangre puede recibir un perro.

El dálmata que ya no encajaba

Esa memoria destapó un grupo que nadie había descrito. Un dálmata con anemia recibió sangre. Cuarenta días después, ya no era compatible con ninguno de los 55 donantes que probaron. Ni siquiera con los dos que le habían donado al principio. El caso lo publicaron Blais y colegas en 2007, y el resumen del artículo original sigue disponible en PubMed.

Con otros 25 dálmatas, no emparentados con él, el resultado apenas mejoró: solo 4 eran compatibles. Le faltaba una marca que casi todos los perros llevan en sus glóbulos rojos, un antígeno común que hasta entonces no tenía nombre. En 2007, esa marca pasó a llamarse Dal.

La ausencia no es exclusiva de los dálmatas. En perros de Norteamérica, Goulet y colegas (2017) encontraron que son Dal negativos el 11,7 % de los dálmatas y el 42,4 % de los 432 dóbermans que estudiaron: más de 4 de cada 10. Entre 245 donantes, en cambio, solo 6 lo eran.

Dal explica también el «casi» de antes: eClinPath describe reacciones en perros Dal negativos desde la primera transfusión. Y marca el límite de aquella etiqueta de los galgos: su «donante universal» se definió con los antígenos DEA, y Dal queda fuera de ese sistema.

Un perro no tiene un solo grupo sanguíneo: tiene una colección de marcas, y su cuerpo recuerda las que no son suyas. Por eso importan los galgos que donan tranquilos, y por eso, a veces, la ayuda solo puede venir de muy pocos. Para aquel dálmata no existía el donante universal. Existían cuatro dálmatas.

Si tu perro cumpliera los requisitos para donar sangre, ¿lo llevarías? ¿Qué te haría decidirte, o dudar?


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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