Saltar al contenido

Historias emotivas

Pasó dos meses de invierno en una caja de cartón, y nadie sabía lo que esperaba

Durante dos meses, una perrita cobriza resistió el invierno en una caja de cartón al otro lado de una cerca en Texas. Cuando empezó a cojear, alguien decidió no esperar más.

Pasó dos meses de invierno en una caja de cartón, y nadie sabía lo que esperaba

Una perrita de pelaje cobrizo vivía al otro lado de una cerca, en un barrio residencial de Texas, y su único techo era una caja de cartón. Así pasó dos meses de un invierno muy duro.

Era una pit bull callejera. Del lado de adentro de la cerca, desde su patio, la hermana de Jennifer Lewis la cuidaba como podía.

Y es que en esa familia los animales sin hogar siempre encontraban a alguien. «Crecimos en el campo, donde la gente abandonaba animales todo el tiempo, y ellos terminaban llegando hasta nuestra casa», le contó Jennifer, fundadora y presidenta de Marleigh’s Friends Rescue, a The Dodo.

Su hermana llamó varias veces a Dallas Animal Services, el servicio de control animal de Dallas. Nadie apareció. Y la perrita seguía ahí, del otro lado.

Cuando empezó a cojear

Un día la vio cojear, y eso fue demasiado. Saltó la cerca, levantó a la perrita en brazos, la pasó por encima y la llevó adentro de la casa.

Ya adentro, a salvo del frío, se dio cuenta de algo más: esa perrita tan dulce estaba muy preñada. Y no le faltaba mucho.

Era principios de marzo, y la llamada fue para Jennifer. «De inmediato empezamos a buscar alguna organización que tuviera un hogar temporal disponible», contó. No había ninguno.

Las cuentas no daban: la hermana ya tenía dos perros y viajaba seguido por trabajo. Pero ninguna de las dos pensaba devolver a esa futura mamá al frío.

Un cuarto para Peach

Así que se las arreglaron. Le prepararon un cuarto propio, cómodo y tibio, y consiguieron a alguien que cuida mascotas para que siempre hubiera una persona cerca de ella.

Faltaba el nombre. Era tan dulce que le pusieron Peach, que en inglés quiere decir durazno.

Los primeros días fueron de a poco. Sus nuevos hermanos perrunos le daban timidez y los ruidos fuertes la ponían nerviosa. Pero no se cerró.

«Parece que vivió en la calle por un tiempo», le dijo Jennifer a The Dodo. «Me alegra muchísimo que no sea nada reactiva… Confía mucho. Tiene esos ojos tan expresivos que, cuando te mira, es como si te dijera: “Te quiero”».

Quedaba un pendiente. Una radiografía mostró que Peach tenía una pata dislocada. Con la gestación tan avanzada, anestesiarla para operarla era un riesgo demasiado grande. La pata tendría que esperar.

Dos semanas después

Un par de semanas después de cruzar la cerca, Peach tuvo a sus cachorros. Fueron nueve.

«Están todos muy bien», contó Jennifer. «Son muy charlatanes y comen de maravilla… Ella se ve completamente feliz y no ha perdido esa personalidad tan adorable».

Peach resultó una mamá de primera. Comía mucho, subió de peso y tenía leche de sobra para los nueve.

A principios de abril, los cachorros tuvieron su primer control de peso y su primera desparasitación, y ya empezaban a abrir los ojos. Jennifer buscaba hogares temporales para ellos y también para Peach: cuando sus bebés dejaran de mamar, la iban a operar de la pata, y para recuperarse iba a necesitar a alguien con experiencia.

Para entonces, a la perrita tímida del principio le encantaban los juguetes y jugar con otros perros. Jennifer la describe como «una muñeca», y lo que todos esperaban era que encontrara una familia para siempre que la tratara como la princesa que es.

Durante dos meses, su casa fue una caja de cartón del lado equivocado de una cerca. Sus nueve cachorros abrieron los ojos del lado de adentro, en un cuarto tibio, pegados a una mamá que nunca dejó de confiar.

Imagen principal: Marleigh’s Friends Rescue.

Sigue leyendo

  1. Lucky vivió meses solo en un cementerio y todavía le cuesta confiar en la gente
  2. Todos apuran el paso frente a la jaula de Frodo sin saber quién aparece cuando se abre la puerta
  3. Encadenado a un poste frente a un refugio, a una calle de la ayuda que no podía cruzar
  4. Un caballo de ojos azules asoma por la cerca, y dos dóberman lo esperan del otro lado
  5. Un perro pisó un ladrillo fresco hace 4.000 años, y después todo el poblado ardió

Conversación

Únete a la conversación

Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.

Mira más historias

Ver la lista completa