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Historias emotivas

Todos apuran el paso frente a la jaula de Frodo sin saber quién aparece cuando se abre la puerta

Durante cuatro años, Frodo tuvo una casa y una familia. Ahora, en un refugio de Florida, los visitantes pasan de largo frente a su jaula sin ver al perro que sale al sol.

Todos apuran el paso frente a la jaula de Frodo sin saber quién aparece cuando se abre la puerta

Frodo no logra quedarse quieto. Va de una punta a la otra de su jaula, ladra, jadea y vuelve a empezar. Del otro lado de los barrotes, la gente que recorre el refugio apura el paso y sigue hacia la próxima puerta.

Desde el pasillo se ve un perro grande y nervioso, de unos 30 kilos y pelaje atigrado. Lo que nadie ve es que no está enojado con nadie. Está perdido.

Y es que hasta hace poco su mundo era otro. Durante sus cuatro años, este pitbull tuvo casa, familia, juguetes para perseguir, camas donde dormir y premios por portarse bien. Entonces a alguien de la familia le dio alergia, y su gente tuvo que entregarlo a la Humane Society of Broward County, en Fort Lauderdale, Florida.

De un día para otro, las caricias antes de dormir se terminaron. En su lugar llegaron las rejas y un ruido que no para.

Lo que no se ve desde el pasillo

Lo que le pasa tiene nombre: ansiedad de encierro. Según Parade Pets, es común en perros a los que la vida se les dio vuelta, sobre todo después de años en un hogar. Y en Frodo, esos nervios son justo lo que espanta a quienes podrían adoptarlo.

Por eso, el 12 de octubre, el refugio publicó un video suyo. Debajo de esa inseguridad, escribió el equipo, hay un perro maravilloso al que nadie está viendo.

Publicación de Facebook

Basta con abrir la puerta. En el patio, con el personal y los voluntarios, Frodo deja atrás el pánico: responde a su nombre, obedece órdenes básicas y acepta la correa sin protestar. Después se sienta junto a alguien y se recuesta contra esa persona para pedir mimos, todo el tiempo que se los quieran dar.

«Hoy pasé un rato con él en mi turno de voluntariado. Como siempre, estaba feliz de salir de la jaula y ver el sol», comentó alguien del equipo de voluntarios después de ver el video.

Una lista larga de favoritos

Entre lo que ve el personal y lo que contó su familia anterior, la lista de lo que Frodo ama es larga. Arriba de todo están las pelotas: puede pasar horas persiguiéndolas, mientras alguien tenga ganas de lanzarlas.

Después viene el agua: nadar, atravesar los aspersores, cualquier plan que termine con él empapado. Y todos los días le da un ataque de carreras alocadas que solo se puede mirar con una sonrisa.

Para morder, prefiere sus huesos de nailon, y como lo mueven la comida y los juguetes, entrenarlo debería ser sencillo. Su familia anterior contó que se lleva bien con adultos, niños y otros perros, aunque el refugio recomienda que se conozcan primero allí.

Hasta el nombre le queda justo. Como el hobbit de las novelas, Frodo no eligió dejar su Comarca, y ahora cruza un terreno desconocido esperando que alguien lo acompañe hasta el final del camino.

Lo único que falta

Una parte de ese camino ya está hecha. Una persona amiga del refugio pagó completa su tarifa de adopción, así que la familia que lo elija no tendrá que cubrirla.

En la ficha del refugio, Frodo sigue disponible, y quien quiera conocerlo puede completar ahí la solicitud previa de adopción y pasar a verlo cualquier día desde las 11 de la mañana.

«Eres un perro hermoso. Eres un buen perro. No hiciste nada malo», le escribió alguien en los comentarios. Frodo no va a leerlo, pero sí notará la diferencia el día que alguien se detenga frente a su jaula.

Esa persona tendrá que quedarse un poco más que los demás y dejar que pasen los ladridos. Del otro lado está el perro que se sienta junto a ti y te apoya la cabeza, esperando una casa a la que volver.

Imagen principal: Humane Society of Broward County.

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