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Historias emotivas

El perro que firmó con su pata para salvar un tren y luego pasó 77 noches de invierno en una montaña de Gales

Ruswarp, un border collie de 14 años, firmó con su pata una objeción contra el cierre de una línea de tren en Inglaterra. Meses después pasó 77 noches de invierno en una montaña de Gales sin apartarse de un solo lugar.

El perro que firmó con su pata para salvar un tren y luego pasó 77 noches de invierno en una montaña de Gales

Ruswarp pasó 77 noches de invierno en una montaña de Gales sin apartarse del lugar donde se había quedado Graham, su dueño. Tenía 14 años, estaba solo a la intemperie y nadie sabía dónde buscarlo. Lo único que podía salvarlo era que alguien llegara hasta ese rincón de la montaña antes de que se le acabaran las fuerzas.

Estatua de bronce del perro Ruswarp en el andén de la estación de Garsdale
La estatua de bronce de Ruswarp en el andén de la estación de Garsdale. Foto: Linda Spashett / Wikimedia Commons, CC BY 2.5.

Treinta y dos mil personas y un perro

Antes de esa montaña hubo una pelea, y Ruswarp tuvo su parte en ella. Querían cerrar la línea Settle-Carlisle, un tren del norte de Inglaterra. Graham Nuttall, un hombre de Burnley, fue uno de los fundadores de los Amigos de la línea Settle-Carlisle, el grupo que salió a defenderla, y su primer secretario.

Ruswarp no era solo el perro del secretario. Era un pasajero que pagaba su boleto. Así que, cuando llegó la hora de presentar objeciones contra el cierre, él también presentó la suya, con la huella de su pata en el lugar de la firma.

Carta de objeción mecanografiada sobre una mesa de madera, con firmas a mano y una huella de pata en tinta en lugar de una firma, junto a un viejo boleto de tren
Firmas a mano y, en lugar de una, la huella de una pata: con su boleto de tren pagado, un perro también podía oponerse al cierre de la línea.

La huella se aceptó como firma válida. Y es que, para el papeleo, un pasajero con boleto es un pasajero con boleto, ande en dos piernas o en cuatro patas. Al final, se opusieron al cierre 32.000 personas y un perro.

El 11 de abril de 1989 llegó el anuncio: la Settle-Carlisle se salvaba. La salvó la campaña entera, no una sola objeción, pero en la pila de papeles que ganó esa pelea había uno firmado con una pata.

Una caminata en Gales

Nueve meses después, con el tren a salvo, el primer secretario y su pasajero de cuatro patas viajaron a Llandrindod Wells, en Gales, para caminar por las montañas. El 20 de enero de 1990 salieron juntos hacia los cerros: un hombre y su perro de 14 años, en pleno invierno.

No regresaron. Ni ese día, ni esa semana, ni la siguiente. De ellos no quedó ni rastro, y las semanas se fueron sumando sin una sola noticia: dos, cinco, ocho, diez.

Mientras tanto, en el norte de Inglaterra, los trenes seguían corriendo por la línea que Graham había ayudado a salvar. Pero en algún lugar de aquellos cerros galeses, un perro viejo seguía vivo.

Tren cruzando el viaducto de piedra de Ribblehead entre páramos dorados
Un tren cruza el viaducto de Ribblehead, en la línea Settle-Carlisle, entre páramos dorados. Foto: Kabelleger / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

El caminante del 7 de abril

El 7 de abril, un montañista llamado David Clarke caminaba solo por esas montañas. Junto a un arroyo de montaña encontró el cuerpo de Graham Nuttall y, a su lado, todavía, a Ruswarp.

Habían pasado once semanas desde aquella caminata del 20 de enero. Lo que quedaba de enero, todo febrero y todo marzo le habían pasado por encima a ese perro de 14 años, y él seguía en el mismo lugar, junto a Graham.

Nunca se supo de qué se alimentó ni de dónde sacó fuerzas para aguantar tanto. Lo que se vio de inmediato fue cuánto le había costado: Ruswarp estaba tan débil que ya no podía caminar.

Cerro abajo, en brazos

Entonces llegaron los rescatistas de montaña. Ruswarp había llegado a esos cerros caminando junto a Graham; para sacarlo de ahí, tuvieron que bajarlo en brazos, como se carga a un cachorro.

Rescatista de montaña con chaqueta roja que baja por una ladera mojada con un perro viejo blanco y negro en brazos, envuelto en una manta gris
Un rescatista de montaña baja por una ladera con un perro viejo en brazos, envuelto en una manta. Después de once semanas de invierno, Ruswarp ya no podía caminar.

Un veterinario de la zona se hizo cargo de él, y la RSPCA, la sociedad protectora de animales británica, pagó la cuenta. A Ruswarp le alcanzaron las fuerzas para una última despedida: vivió lo justo para estar en el funeral de Graham y murió poco tiempo después. Por aquella espera, la RSPCA le dio dos distinciones: un medallón y un collar por vigilancia, y una placa por inteligencia y valor. Vigilancia: la palabra justa para lo que había hecho junto a aquel arroyo.

Un 11 de abril en Garsdale

Pasaron diecinueve años. El 11 de abril de 2009, en el andén de Garsdale, una estación entre colinas sobre la misma línea Settle-Carlisle, se inauguró una estatua de bronce de Ruswarp, obra del escultor Joel Walker.

Andén y vías de la estación de Garsdale con la caseta de señales y colinas al fondo
El andén y las vías de la estación de Garsdale, con la caseta de señales y las colinas al fondo. Foto: John Lucas / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.

La fecha cerraba un círculo: un 11 de abril, exactamente veinte años antes, se había anunciado que la línea se salvaba.

La estatua se levantó en memoria de Graham, pero el que quedó en el andén es su perro. Está del lado de los trenes que van hacia el sur, y una placa le cuenta su historia a quien espera, bajo un título que solo lleva su nombre: «La historia de Ruswarp».

En una montaña de Gales, Ruswarp no se apartó de Graham durante 77 noches de invierno. En Garsdale tampoco se va: desde su andén ve pasar los trenes de una línea que sigue viva, la misma que un día defendió con la huella de su pata.

Fotos de la estatua de Ruswarp (Linda Spashett / Wikimedia Commons, CC BY 2.5), del viaducto de Ribblehead (Kabelleger / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0) y de la estación de Garsdale (John Lucas / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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