Foxy llegó al refugio sin poder caminar: tenía un año y pesaba 2,7 kilos
Foxy, una chihuahua de un año y 2,7 kilos, llegó al refugio del condado sin poder caminar. Los moretones eran apenas lo que se veía.

Foxy, una chihuahua de un año, llegó al refugio del condado sin poder caminar. Pesaba apenas 2,7 kilos y tenía el cuerpo marcado por moretones.
Todo indicaba que la había atropellado un auto. Y los golpes que se veían por fuera no eran lo peor.
Lo que no se veía
Por dentro, el daño era mucho mayor. Tenía una fractura de fémur en la pata trasera izquierda, con el hueso muy desplazado, y la pelvis rota en varios puntos.
Con esa pata fuera de servicio y la pelvis lastimada, no tenía cómo sostenerse. Era muy poca perrita para tantas fracturas.
En el refugio tenía un techo y un lugar donde esperar. Lo que le faltaba era alguien dispuesto a decirle que sí.
Entonces apareció Animalluvr’s Dream Rescue, una organización de la zona de Tampa Bay. Su equipo la recibió un jueves.
Las cosas se movieron rápido. En Harmony Vet Care le abrieron un lugar en una agenda llena, y al día siguiente Foxy ya estaba en cirugía ortopédica.
Clavo, no placa
En el quirófano, su tamaño marcó la decisión. Era tan chiquita que el cirujano prefirió repararle el fémur con un clavo en lugar de una placa.
Fue una reparación pensada para ella y para la medida exacta de su cuerpo.
La pata ya tenía arreglo. Pero quedaban la pelvis, con sus varias fracturas, y una recuperación que nadie podía apurar.
Días de yeso
Lo que sigue va despacio. Foxy pasará al menos una semana con yeso, con medicamentos para el dolor y en un reposo muy estricto dentro de su jaula.
Saltar y correr quedan prohibidos por un tiempo. Para una perrita tan joven, con toda la vida por delante, quizás sea la parte más difícil del tratamiento.
La organización contó su historia en Facebook y dejó en los comentarios la factura de la cirugía. Ahí pide donaciones para cubrir la operación y los cuidados de Foxy: cada dólar, escribió, la ayuda a seguir diciendo que sí a los animales que más la necesitan.
Queda la pregunta más grande: ¿necesitará otra operación por la pelvis?
«Por suerte, tenemos la esperanza de que sus fracturas de pelvis sanen con descanso y tiempo, sin otra cirugía», escribió el equipo en su publicación.
La perrita que llegó al refugio sin poder caminar ya tiene el fémur reparado y un equipo a su lado. Ahora, con un año de vida y menos de tres kilos, su único trabajo es quedarse quieta y dejar que sus huesos hagan el resto.
Imagen principal: Animalluvr’s Dream Rescue.
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