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Historias emotivas

Cuatro niños sobrevivieron 40 días en la selva colombiana y el perro que los buscaba nunca volvió

Wilson, un pastor belga malinois del Ejército de Colombia, entró a la selva a buscar a cuatro hermanos perdidos tras la caída de una avioneta. Los niños aparecieron vivos a los 40 días; a él no lo encontraron nunca.

Cuatro niños sobrevivieron 40 días en la selva colombiana y el perro que los buscaba nunca volvió

La última vez que alguien vio a Wilson fue el 6 de junio de 2023, entre los árboles de la selva colombiana. Era un perro del Ejército y, otra vez, se alejaba de los soldados con los que había entrado a buscar a cuatro niños perdidos. Tres días después, los niños aparecieron vivos. A él no lo encontraron nunca.

Durante semanas, muchos quisieron creer que esas dos historias se habían tocado allá adentro. La respuesta tardó mucho más que la búsqueda, y la dio la mayor de los cuatro hermanos.

Una avioneta sin niños

Para cuando encontraron la avioneta, la selva ya les llevaba dos semanas de ventaja a todos. Era una Cessna que el 1 de mayo había despegado de Araracuara rumbo a San José del Guaviare. Apareció el 15 de mayo en la vereda Palma Rosa, en Solano, Caquetá.

Avioneta Cessna 206 en vuelo sobre un cielo despejado
Una avioneta Cessna 206 en vuelo. La que cayó en la selva el 1 de mayo de 2023, con siete personas a bordo, era de este modelo. Foto: Arpingstone / Wikimedia Commons, dominio público.

Los tres adultos que viajaban en ella habían muerto. Los cuatro hermanos huitotos no estaban: Lesly, de 13 años; Soleiny, de 9; el pequeño Tien Noriel, y Cristin, que tenía 11 meses.

Con los soldados de la Operación Esperanza iba Wilson, un pastor belga malinois entrenado para lo que ningún soldado podía hacer: seguir a alguien sin verlo. Un perro rastreador va detrás de una persona como tú irías detrás del olor a pan recién horneado en un barrio que no conoces. No ves la panadería, pero en cada esquina sabes hacia dónde doblar.

Primer plano de un pastor belga malinois con correa junto a la pierna de un guía con uniforme militar
Un pastor belga malinois militar, con su correa, junto a la pierna de su guía. Wilson era de esta raza y entró a la selva con los soldados de la Operación Esperanza. Foto: Justin Connaher / Wikimedia Commons, dominio público.

El 18 de mayo

Ese día, su guía, el soldado Cristian David Lara, lo mandó a buscar dentro de la espesura. Wilson se metió entre los árboles. Y no volvió.

El 20 de mayo, los militares lo vieron de nuevo. Estaba ahí, a la vista. Y se fue.

Desde entonces, en esa selva había cinco perdidos.

Mientras tanto, aparecían señales. Los soldados hallaban huellas de los niños y, cerca de ellas, otras que podían ser de un perro. Nadie pudo comprobar que fueran de Wilson. Pero estaban ahí, al lado de los pasos de los hermanos, como si alguien caminara con ellos.

Huella borrosa de cuatro dedos y una almohadilla en el barro rojizo de un sendero de selva, junto a hojas caídas y la punta de una bota embarrada
Una huella dudosa en el barro de un sendero, junto a la punta de una bota. Cerca de los pasos de los niños, los soldados hallaron marcas que podían ser de un perro, y nunca se comprobó que fueran de Wilson.

El 6 de junio lo vieron otra vez. Y otra vez se alejó.

Cuarenta días

El 9 de junio, rastreadores indígenas y militares encontraron a los cuatro hermanos. Habían pasado 40 días desde la caída de la avioneta. Estaban vivos los cuatro, y Cristin había cumplido su primer año allá adentro.

«Están débiles», dijo el presidente Gustavo Petro al anunciarlo. Después de todo ese tiempo en la selva, débiles era la mejor palabra que podía decir.

Y la historia del perro volvió a salir de entre los árboles. Al día siguiente, el general Pedro Sánchez, comandante de la Operación Esperanza, dijo que los niños lo confirmaban: Wilson «estuvo con ellos bastante demacrado».

El general Giraldo fue todavía más lejos: «Wilson fue realmente el que encontró a los niños». Las huellas parecían encajar.

Así que la Operación Esperanza siguió, ahora con expertos indígenas y por un solo perdido.

Ahora lo buscaban a él

Ya no había niños que encontrar. Quedaba un perro que llevaba más de tres semanas solo en la selva y que, las dos veces que lo habían visto, se había alejado.

Lo buscaron más de dos semanas. El 26 de junio, el general Sánchez rindió cuentas: «Hemos hecho absolutamente todo lo que está a nuestro alcance». Ese mismo día lo dijo sin vueltas: «Creemos que ya es imposible encontrarlo».

El 10 de julio se informó que la búsqueda quedaba suspendida. Wilson llevaba casi dos meses perdido.

Lo que contó la mayor

Para un soldado, la búsqueda no terminó ahí. Cristian David Lara, el guía que lo había mandado a la espesura aquel 18 de mayo, siguió buscándolo por su cuenta. Buscaba al perro que, para muchos, había acompañado a los niños hasta el final.

Soldado de espaldas con uniforme de camuflaje frente a la selva, con una correa de rastreo vacía en una mano y la otra junto a la boca, como si llamara
Un soldado de espaldas frente a la selva, con una correa de rastreo vacía en la mano. La búsqueda oficial de Wilson se suspendió en julio de 2023, pero su guía siguió buscándolo por su cuenta.

Al año siguiente se publicó el informe final sobre el accidente de la avioneta. En él quedó el relato de Lesly. Durante toda la travesía, contó, los cuatro hermanos no se encontraron con nadie. Con ninguna persona, y con ningún perro.

El general Sánchez lo aceptó. Explicó que la idea de que habían estado con Wilson se la comentaron al principio a Narciso, el abuelo de los niños, y que después, «por diferentes interacciones, los niños han dicho que no».

Las huellas que podían ser de un perro se quedaron en eso: podían ser. Los cuatro hermanos habían pasado esos 40 días sin él. Y a Wilson, que entró a buscarlos sin conocerlos, nunca lo encontraron.

Wilson nunca conoció a los cuatro hermanos que fue a buscar, y ellos salieron de la selva sin haberse cruzado nunca con él. Fue el quinto perdido de esa historia, el único que no salió. Lo último que queda de él es aquel 6 de junio: un perro alejándose entre los árboles, tres días antes de que los niños aparecieran vivos.

Fotos de una avioneta Cessna 206 (Arpingstone / Wikimedia Commons, dominio público) y de un pastor belga malinois militar (Justin Connaher / Wikimedia Commons, dominio público). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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