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Historias emotivas

Todos sus cachorros encontraron casa; Rose espera con una manzana de peluche

Rose llegó a un refugio de Inglaterra con sus cachorros, y todos encontraron casa antes que ella. Mientras espera, una manzana verde que chilla no se separa de su lado.

Todos sus cachorros encontraron casa; Rose espera con una manzana de peluche

En un refugio de Derby, en Inglaterra, una perra de ocho años no da un paso sin su manzana. Es pequeña, verde, de peluche, y chilla. Si Rose se mueve, la manzana se mueve con ella.

Rose es una staffie, como les dicen en el Reino Unido a los staffordshire bull terrier. Para entender por qué se aferra así a un juguete, hay que volver al día en que llegó.

Uno a uno, se fueron

Fue en junio. Rose entró a la sede de Derby de la RSPCA, la organización protectora de animales de Inglaterra y Gales, y no venía sola: con ella llegaron sus cachorros. A todos los habían rescatado de un lugar en pésimas condiciones.

Con los cuidados del equipo, Rose avanzó a pasos agigantados. Mientras tanto, sus cachorros hacían lo que mejor les sale a los cachorros en un refugio: conquistar a alguien. Primero uno, después otro, hasta que no quedó ninguno.

Todos encontraron familia y hoy crecen sanos y felices en sus casas. Pero 122 días después de haber llegado, Rose seguía en el refugio.

Y es que la vida de refugio se le hacía pesada: no le gusta estar cerca de otros perros. Para que se sintiera querida y entretenida, el equipo le daba muchos juguetes.

Un juguete verde que chilla

Entre esos juguetes, un día llegó a su caseta una manzana de peluche. La había donado una persona que quiso ayudar, y Rose se encariñó con ella enseguida.

«Rose se apegó muchísimo a una manzana de juguete que estaba en la caseta con ella, y ahora este juguetito que chilla tiene que acompañarla absolutamente a todas partes», explicó Leanne Bojko, de la sede de Derby, en un comunicado que recogió The Dodo.

El apego fue tal que en el refugio empezaron a temer el día en que la manzana se perdiera. «Nos preocupaba tanto que se pusiera mal si la perdía que hasta le dimos otra de repuesto, por si acaso», agregó Bojko.

Para el equipo, esa manzana ya es su juguete de apoyo emocional: lo que la hace sentir segura mientras espera.

Rose ya tenía con quién pasar los días. Le faltaba con quién irse a casa.

Lo que le falta a Rose

El 21 de octubre, Día Mundial de la Manzana, la RSPCA la presentó en Facebook con humor: Rose solo quería mostrarte su manzana de apoyo emocional, y eso era todo. A quien siguiera leyendo le esperaba lo importante: Rose seguía buscando familia.

Publicación de Facebook

En esa publicación, el equipo la describe como una perra traviesa, lista y leal. Con la gente nueva es tímida, pero cuando alguien se gana su confianza, se vuelve su sombra.

Necesita una casa sin otros perros ni gatos, y podría vivir con niños, siempre que sean grandes. Quien quiera conocerla puede ponerse en contacto con la RSPCA.

Y hay una condición más, que Bojko dejó clara: «Quien adopte a Rose va a tener que adoptar también a esta manzana, que es la luz de sus ojos».

Sus cachorros ya crecen en sus casas. Rose sigue en Derby, con su manzana verde cerca, esperando a alguien a quien acompañar adonde vaya. Con un juguete que chilla ya demostró que, cuando quiere, no suelta.

Imagen principal: RSPCA (England & Wales).

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