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Historias emotivas

Un caballo de ojos azules asoma por la cerca, y dos dóberman lo esperan del otro lado

Un caballo blanco de ojos azules estira el cuello sobre la cerca de su corral. Del otro lado, dos dóberman tienen muy claro lo que quieren.

Un caballo de ojos azules asoma por la cerca, y dos dóberman lo esperan del otro lado

Un caballo blanco estira el cuello por encima de la cerca de su corral y deja la cabeza colgando hacia afuera. Sus ojos son de un azul tan pálido que cuesta dejar de mirarlos.

Del otro lado lo esperan dos dóberman. Y ahí mismo está por decidirse un asunto muy serio: quién se queda con él.

Besos en dos patas

El primero en lanzarse es el negro con marcas color fuego. Se para sobre las patas traseras, se estira hasta donde le da el cuerpo y empieza a besarle la cara al caballo, una vez y otra y otra.

No es un saludo de pasada. Es una declaración completa, lengüetazo a lengüetazo, para que ese amigo gigante no tenga ninguna duda de lo que siente.

Pero alguien más está mirando. Y no le gusta nada lo que ve.

Celos junto a la cerca

Es su hermano, otro dóberman, solo que blanco. Y sus ojos tienen el mismo azul pálido que los del caballo.

Ya esperó bastante. Se abre paso con el cuerpo, prácticamente saca a su hermano del lugar y reclama su turno. Aquí el cariño se comparte, claro, pero nadie quiere quedarse con la parte chica.

Y cuando quedan frente a frente, el perro blanco y el caballo blanco parecen salidos del mismo molde: el mismo pelaje claro, la misma mirada pálida, en dos tamaños que no tienen nada que ver.

La cuenta Fashandfash (@idashrs) compartió el video en TikTok el 15 de octubre, con apenas un «no puedo» en inglés y un emoji de risa. No hacía falta explicar más.

Tres caballos

En los comentarios que recogió Parade Pets, la gente se rindió igual de rápido. «Solo déjame quererte», escribió alguien, como si hablara por los perros. Otra persona fue al grano: «Ese perro está enamorado».

Y hubo quien miró a los dos dóberman estirados contra la cerca, altísimos sobre sus patas traseras, y resumió lo que veía: «Tres caballos».

Detrás de la broma queda una pregunta: ¿cómo llegan a entenderse así un caballo y dos perros? Elisabetta Palagi, especialista en comportamiento animal de la Universidad de Pisa, quiso averiguarlo después de ver en YouTube a perros y caballos jugando al mismo ritmo. Con sus estudiantes revisó cientos de videos y se quedó con 20, según contó National Geographic.

Lo que vieron: perros y caballos ponen la misma cara de juego, con la boca abierta y relajada, y cada uno copia en segundos la expresión del otro. Y eso que un caballo, por evolución, tiene motivos de sobra para temerle a cualquier animal parecido a un lobo.

La cerca, de hecho, es el lugar que la revista Equus sugiere para los primeros encuentros: el perro con correa, olfateando a través de la valla unos pocos segundos y con alguien atento, porque un casco que se mueve de golpe es un peligro, sobre todo para un cachorro.

Del otro lado, el caballo blanco sigue con la cabeza asomada y esos ojos de hielo. Tiene dos admiradores que no saben esperar su turno. Y una sola cara que repartir entre los dos.

Imagen principal: Fashandfash (@idashrs).

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