Dos perritos abandonados en una escuela dormían entre basura y volvían cada día por comida
Alguien los abandonó en una escuela. De noche dormían en un lote lleno de basura y cada día volvían por la comida que les dejaban personas amables.

Al caer la noche, dos perritos hacían siempre el mismo recorrido. Dejaban atrás la escuela, cruzaban y se metían en un lote pequeño, tapizado de desperdicios.
Ahí, entre los desechos, se hacían un ovillo y se dormían. No era una cama para nadie, y mucho menos para dos perritos tan asustados.
Alguien los había abandonado en esa escuela. Estaban sucios, tenían el pelo enredado en nudos y vivían con miedo. Eran dos machitos, y todavía nadie les había puesto nombre.
Siempre de vuelta a la escuela
Cuando llegaba el día, deshacían el camino. Con una puntualidad que ya quisiera más de un alumno, regresaban a la escuela.
No volvían por nostalgia. Volvían porque ahí había personas amables que les dejaban comida, y ellos lo tenían bien aprendido.
Así se sostuvieron: el lote para dormir, la escuela para comer. Pero un plato de comida no es un lugar seguro, y cada noche el camino terminaba otra vez en la basura.
Hasta que un día esa rutina se rompió. Suzette Hall, rescatista, consiguió por fin ponerlos a salvo. A los dos.
«Jamás voy a olvidar la felicidad que sentí el día en que por fin los tuve a salvo a los dos», escribió Suzette en Facebook.
Dos nombres nuevos
Suzette les puso nombre: Wren y Payton. Dejaron de ser «los dos perritos de la escuela» y pasaron a tener, cada uno, el suyo.
Hoy están con Alix Levy Smith, una amiga de Suzette a la que ella describe como maravillosa, en la organización Second Leash On Life. Ahí empezó la otra mitad del cambio.
Agua tibia
El 20 de octubre, a Wren y a Payton les tocó baño con agua tibia, que para dos perritos acostumbrados a dormir a la intemperie no es poca cosa. Y hubo cariño, mucho cariño.
Al día siguiente, Suzette volvió a hablar de ellos en Facebook. Empezó por preguntarles a sus seguidores si se acordaban de los dos perritos que alguien había dejado en la escuela. Y después no se cansó de presumirlos: «Miren lo hermosos que están».
En la misma publicación puso frente a frente los dos mundos: el lote sucio donde dormían y la vida que tienen ahora, limpios, a salvo y rodeados de cariño.
«Mis dulces Wren y Payton, ya nunca tendrán que regresar a esa escuela ni volver a dormir en ese lote horrible», les escribió.
Mientras tanto, en Second Leash On Life, los dos ya se preparan para lo que sigue: empezar a buscar su hogar para siempre.
«Les espera una vida preciosa, bebés. Y se la merecen toda», les prometió Suzette.
Antes, cada noche, su camino terminaba entre la basura. El que les queda por recorrer termina en una casa.
Imagen principal: Suzette Hall.
Sigue leyendo
- Dos días después de perder en Germantown, Washington le escribió al general enemigo por un perro
- Miles de coyotes viven entre la gente de Chicago y casi nadie los ve
- Una perrita que fue maltratada se niega a acostarse en el piso hasta que su papá entiende lo que pide
- Abandonada entre buitres en un basurero de Brasil, Jasmin necesitaba más que un rescate
- Lucky vivió meses solo en un cementerio y todavía le cuesta confiar en la gente

Conversación
Únete a la conversación
Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.