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Historias emotivas

La primera loba de Flandes en más de un siglo esperaba crías. Después, las cámaras dejaron de verla

Naya fue la primera loba en vivir en Flandes en más de cien años. Esta es la historia de su llegada, de las cámaras que la siguieron y de lo que se supo cuando dejaron de verla.

La primera loba de Flandes en más de un siglo esperaba crías. Después, las cámaras dejaron de verla

En los primeros días de enero de 2018, un collar GPS colocado en Alemania empezó a marcar posiciones en un lugar donde ningún lobo había vivido en más de cien años: la provincia de Limburgo, en Flandes, Bélgica.

Lo llevaba una loba joven, y con ella volvía a Flandes una especie entera. Casi todo lo que se sabe de ella lo contaron ese collar y, después, las cámaras del bosque.

Un lobo gris, la especie de Naya
Un lobo gris (Canis lupus), de la misma especie que Naya; la foto no la muestra a ella. Foto: JP Bennett / Wikimedia Commons, CC BY 2.0.

Una loba que ya traía nombre

Se llamaba Naya, y ese nombre no se lo pusieron en Bélgica: ya lo tenía en Alemania, según informó VRT NWS en enero de 2018. Allí, la Universidad Técnica de Dresde le había colocado el collar en 2016, cuando tenía unos seis meses, detalló el mismo medio en octubre de 2018. Su llegada a Limburgo, recoge la cronología de la asociación Welkom Wolf, puso fin a más de un siglo sin lobos viviendo en Flandes.

Durante meses caminó sola. En agosto de 2018 apareció en la zona un macho, al que llamaron August. Por primera vez en un siglo, Flandes tenía una pareja de lobos, como recordaría después VRT NWS.

Cincuenta cámaras en lugar de un collar

Un mes después, en septiembre de 2018, la batería del collar se agotó y se lo quitaron. La Agencia de Naturaleza y Bosques de Flandes (Agentschap Natuur en Bos, ANB) decidió no ponerle otro: desde entonces la siguió solo con unas 50 cámaras instaladas en su territorio, según VRT NWS (2018).

Un trabajador de campo con ropa verde, agachado junto a un pino, abre una cámara trampa atada al tronco y retira la tarjeta de memoria
Un trabajador de campo retira la tarjeta de memoria de una cámara trampa atada a un pino. Sin el collar, las cámaras eran la única manera de seguir a la loba.

Las cámaras cumplieron. El 2 de mayo de 2019, imágenes de la propia agencia mostraron que Naya estaba preñada; ese mismo día, Onze Natuur publicó la noticia a partir de esas imágenes de Natuur en Bos. La loba que había llegado sola a Limburgo esperaba crías.

Fotograma infrarrojo en blanco y negro: una loba de vientre abultado y sin collar camina en primer plano por un camino arenoso entre brezos, con otro lobo detrás
Una loba preñada camina delante de su pareja en la imagen infrarroja de una cámara trampa, el mismo tipo de registro que en mayo de 2019 confirmó que Naya esperaba crías.

La primera pareja de lobos de Flandes en un siglo estaba a punto de convertirse en familia.

El 10 de mayo, la última imagen

Ocho días después, el 10 de mayo de 2019, una cámara volvió a captarla. Nadie lo sabía entonces, pero esa sería su última imagen.

Después, nada. Las cámaras ya no la encontraban. A finales de mayo, August dejó de llevar presas a la madriguera, reconstruyó más tarde la agencia, según VRT NWS. Él seguía en la zona y estaba sano. Ella no volvió.

Cámara trampa de camuflaje atada con una correa al tronco de un pino, apuntando a un sendero arenoso vacío entre brezos
Un sendero vigilado y vacío. Desde mediados de mayo de 2019, ninguna cámara volvió a registrar a Naya.

Una conclusión sin cuerpo

El 30 de septiembre de 2019, la unidad de inspección de la naturaleza del ANB, la Cel Natuurinspectie, dio a conocer su conclusión, recogida por VRT NWS: Naya había muerto antes del verano y la habían matado a propósito. Los investigadores descartaron el envenenamiento y la enfermedad.

Llegaron a esa conclusión por la investigación, sin el cadáver, que según la cronología de Welkom Wolf nunca se encontró. En la zona sí había indicios: se halló un lazo y se sorprendió en flagrancia a un cazador furtivo y a dos cazadores armados, detalló The Brussels Times. La prensa resumió la autoría en dos expresiones: «presumiblemente cazadores» y «profesionales».

Una frase de la conclusión cambió lo que se sabía de las crías. Según la agencia, alguien entró deliberadamente en la zona de la madriguera para buscar y matar a la loba «con sus crías en el nido». Lo más probable, entonces, es que Naya no muriera preñada, sino cuando sus cachorros ya habían nacido. Ellos tampoco sobrevivieron. Cuántos eran, la información publicada no lo dice.

El 1 de octubre, tres organizaciones ofrecieron una recompensa por información: Animal Rights puso 5.000 euros; el Natuurhulpcentrum de Oudsbergen, otros 5.000, y Vogelbescherming Vlaanderen, dedicada a la protección de las aves, 10.000. En total, 20.000 euros, según VRT NWS; más tarde la cifra subió a 30.000.

Llegaron pistas. El Natuurhulpcentrum recibió unas diez, y Vogelbescherming Vlaanderen pasó a la fiscalía siete que consideró útiles, informó VRT NWS. Aun así, nunca se identificó a los culpables y nadie fue condenado.

Su especie había tardado más de cien años en volver a Flandes. A quienes la mataron, probablemente cazadores, les bastaron unos 16 o 17 meses desde su llegada.

El territorio que August no abandonó

August no se fue. Hacia la Navidad de 2019 llegó a su territorio otra loba, Noëlla, procedente de una manada cercana a Dresde, según el boletín Roofdiernieuws del Instituto de Investigación de la Naturaleza y los Bosques (INBO). Noëlla parió el 27 o el 28 de abril de 2020.

En mayo, VRT NWS confirmó que había cachorros, aunque todavía no se sabía cuántos. Habían nacido en el territorio de August en Limburgo, el mismo que él había compartido con Naya. El lugar exacto de la madriguera no se ha hecho público.

La cifra llegó el 3 de octubre de 2020, cuando una cámara grabó a August y a Noëlla con cinco cachorros. Ese video de 25 segundos puedes verlo en el boletín del INBO, que puso el momento en su dimensión histórica: es la primera reproducción con éxito de lobos en Flandes desde 1779.

Naya no llegó a ver crecer a sus crías. Un año y medio después, en la misma tierra de Limburgo donde ella las esperaba, cinco cachorros aparecieron frente a una cámara junto a August. Los lobos ya habían hecho su parte, que era volver; lo que decide si se quedan nunca dependió solo de ellos.

¿Crees que los lobos pueden volver a convivir con las personas en los lugares de donde desaparecieron? ¿Qué haría falta para que lo logren?

Foto del lobo gris: JP Bennett / Wikimedia Commons, CC BY 2.0. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de Naya, August ni Noëlla.

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