Los perros que hacían girar la cena: casi 300 años corriendo sin avanzar un metro
Desde 1570, en las cocinas de Gran Bretaña hubo perros que corrían el día entero dentro de una rueda para hacer girar el asador. Esta es la historia de los turnspit, de sus domingos en la iglesia y de lo que pasó cuando la rueda se detuvo.

El fuego cruje en una chimenea enorme. A un lado, colgada de la pared, hay una rueda de madera, y dentro de ella trota un perro de patas cortas. Corre sin parar bajo el calor de las brasas, pero no avanza ni un metro: cada paso viaja por una correa hasta el asador, y frente al fuego la carne gira despacio.
Esa escena se repitió durante casi 300 años en las cocinas de Gran Bretaña. De las patas de esos perros dependía la cena. Y de esa cocina, aunque entonces nadie lo pensara, dependía también otra cosa: que su raza siguiera existiendo.

Un perro con nombre de herramienta
La primera descripción escrita llegó en 1570. El médico John Caius los incluyó en De Canibus Britannicis, su libro en latín sobre los perros británicos. Los llamó Veruversator, el que hace girar el asador, y anotó cómo se los nombraba en inglés: Turnespete, de turne (girar) y spete (asador). En 1576, Abraham Fleming tradujo la obra como Of Englishe Dogges; el texto latino y la traducción, con el pasaje del «Turnespete», se pueden leer completos en Project Gutenberg.
No fue su único nombre. Según el reportaje que The Kitchen Sisters publicaron en 2014 para NPR, también se los conocía como vernepator cur, «el perro que hace girar la rueda», e incluso como Canis vertigus, «perro mareado». Cuándo empezó a usarse cada nombre, las fuentes no lo precisan. En inglés se los llama, simplemente, turnspit.
Nadie los criaba por belleza. El mismo reportaje los describe como pequeños y bajos, con patas delanteras cortas y torcidas, cabeza pesada y orejas caídas. En 1846, Edward Jesse los retrató en su libro Anecdotes of Dogs como «extremadamente patizambos», de cuerpo largo y cabeza bastante grande.
Turnos de trabajo frente a las brasas
El mecanismo era sencillo, según la ficha del Museo de Abergavenny: junto al fuego colgaba una rueda de madera, el perro entraba y trotaba dentro, y una correa llevaba el movimiento hasta el asador. Mientras el perro corría, la carne giraba.
El museo señala que a menudo se tenían parejas para trabajar por turnos: mientras uno corría, el otro esperaba. Jesse cuenta incluso casos de un perro que obligaba a otro a tomar su turno en la rueda.

¿Cuántos llegaron a existir? Las fuentes no dan una cifra. El historiador Jan Bondeson, citado por NPR, solo afirma que hacia 1750 había turnspits por todas partes. Y explica que se los veía más como «utensilios de cocina», piezas de maquinaria, que como perros.
Un domingo en la abadía de Bath
Su jornada no terminaba en la cocina. Según Bondeson, los domingos los perros acompañaban a la familia a la iglesia, y no por su educación espiritual: servían para calentar los pies de sus dueños.
Esa costumbre es el escenario de una vieja anécdota. Jesse la recogió en 1846 en su capítulo «The Turnspit», aunque advirtió que era una historia antigua y que no respondía por ella. Contaba que los turnspits de Bath se reunían en la abadía durante el oficio y que un día, en plena lectura, sonó la palabra spit, «asador». Los perros salieron corriendo del templo.

Versiones posteriores cambiaron «asador» por «rueda». Es una leyenda, no un hecho documentado. Pero retrata bien cómo los veía la gente: perros cuya vida entera cabía en una palabra de cocina.
Cuando la rueda se detuvo
En el siglo XIX, la rueda empezó a detenerse. Llegaron los clock jacks, asadores mecánicos de cuerda, más baratos y que no se cansaban. Según el reportaje de NPR, la disponibilidad de esas máquinas baratas fue lo que acabó con el turnspit.

La dureza del oficio tampoco pasó inadvertida. Según el mismo reportaje, en la década de 1850 Henry Bergh quedó horrorizado al ver cómo se trataba a los turnspits en hoteles de Manhattan, y esa impresión terminó llevándolo a fundar, en 1866, la ASPCA, la sociedad protectora de animales que creó en Estados Unidos.
Para los perros, la máquina fue un alivio. Y también su final.
Sin trabajo, casi nadie quiso conservarlos. Los veían como utensilios de cocina, no como perros de compañía. Según NPR, en 1850 ya escaseaban y en 1900 no quedaba ninguno. La ficha del museo galés lo resume así: la raza desapareció tras la mecanización de las cocinas.
Ninguno vivo.
Whiskey, en la vitrina del castillo
En los terrenos del castillo de Abergavenny, en Gales, un edificio de estilo Regencia se levanta sobre la antigua mota normanda. Es el Museo de Abergavenny. En una vitrina de su Keep Gallery hay una perra disecada de patas cortas. Se llama Whiskey.
Es un ejemplar del siglo XIX y, según la ficha del museo, que incluye una fotografía suya tomada en 2002, es el único turnspit que se conserva. De toda una raza que hizo girar los asadores británicos durante casi tres siglos, solo queda ella. Si visitas el museo, puedes verla de cerca.
Su raza dio millones de pasos sin avanzar un metro, y el día en que por fin pudo detenerse, ya nadie le hizo lugar. Whiskey descansa quieta en su vitrina, y ninguna rueda la espera.
¿Conocías la historia de los turnspit? ¿Qué otra raza crees que nació para un trabajo que hoy ya no existe?
Grabado del turnspit en su rueda: Henry Wigstead (1799), Wikimedia Commons, dominio público. Foto de Whiskey: Abergavenny Museum / People’s Collection Wales. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Caius, J. (1570). De Canibus Britannicis; trad. de A. Fleming (1576), Of Englishe Dogges. Project Gutenberg #27050 (ed. Cambridge, 1912). https://www.gutenberg.org/cache/epub/27050/pg27050-images.html
- The Kitchen Sisters / NPR The Salt (2014). Turnspit Dogs: The Rise And Fall Of The Vernepator Cur. Vermont Public. https://www.vermontpublic.org/2014-05-13/turnspit-dogs-the-rise-and-fall-of-the-vernepator-cur
- The Kitchen Sisters / NPR (2014). Turnspit Dogs: The Rise And Fall Of The Vernepator Cur. GBH News. https://www.wgbh.org/news/2014-05-23/turnspit-dogs-the-rise-and-fall-of-the-vernepator-cur
- The Kitchen Sisters (2014). Turnspit Dogs. Hidden Kitchens. https://kitchensisters.org/hiddenkitchens/turnspit-dogs/
- Abergavenny Museum / People’s Collection Wales (s. f.). «Whiskey» the turnspit dog, 19th century (GTJ01748). People’s Collection Wales. https://www.peoplescollection.wales/items/9729
- MonLife, Monmouthshire County Council (s. f.). Abergavenny Museum & Castle. MonLife. https://www.monlife.co.uk/heritage/abergavenny-museum-castle/
- Jesse, E. (1846; ed. 1870). Anecdotes of Dogs, «The Turnspit», pp. 418-420 (transcripción). Elfinspell. https://elfinspell.com/DogsTurnspit.html
- Jesse, E. (s. f.). Anecdotes of Dogs. Project Gutenberg #26500. https://www.gutenberg.org/files/26500/26500-h/26500-h.htm
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