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Historias emotivas

Un pequeño armadillo huía del fuego en Mato Grosso y unos bomberos se detuvieron por él

Entre el humo de un incendio forestal en Mato Grosso, un pequeño armadillo sin quemaduras pero aturdido buscaba una salida. Entonces se cruzó con una cuadrilla de bomberos.

Un pequeño armadillo huía del fuego en Mato Grosso y unos bomberos se detuvieron por él

Un armadillo pequeño avanzaba a tropezones por un terreno cubierto de ceniza. Detrás de él, un incendio forestal crecía y se comía el monte en una zona apartada de Mato Grosso, en el interior de Brasil.

Las llamas no habían llegado a tocarlo. Su caparazón seguía entero, sin una sola quemadura. Pero en un incendio el fuego no es lo único que lastima.

El humo y el calor ya lo tenían aturdido. Daba un paso y luego otro, sin rumbo claro, buscando un rincón donde se pudiera volver a respirar.

Era demasiado chiquito para tanto humo. Y el fuego seguía avanzando.

Una cuadrilla en el camino

A esa misma zona remota habían llegado los bomberos de Mato Grosso. Los habían enviado para enfrentar un incendio que no paraba de crecer, y entre ellos estaba J. Marcos Maia.

Publicación de Instagram

Mientras él y sus compañeros peleaban contra las llamas, algo pequeño se movió cerca del frente de fuego. Era el armadillo, que intentaba dejar atrás la zona como podía.

Los bomberos tenían un incendio entero por delante y cada minuto contaba. Pero también tenían enfrente a un animalito que, a ese paso, no iba a resistir mucho más.

Hicieron una pausa. «Después de verlo salir de la zona, decidimos ayudarlo, dadas las circunstancias», le contó Maia a The Dodo.

Una botella de agua

Lo levantaron con cuidado y lo llevaron a un lugar seguro, lejos del calor más fuerte. Ahí, uno de ellos destapó una botella de agua.

Cualquiera habría esperado que el armadillo se encogiera dentro de su caparazón o se pusiera a escarbar para esconderse de esos desconocidos. Es lo que suelen hacer cuando alguien se les acerca. Esta vez no.

Se quedó quieto frente al chorrito, alzó la cabeza y empezó a beber. Una gota, otra, otra más. No se hizo de rogar: tenía la sed de quien acaba de cruzar un incendio.

Publicación de Instagram

«En medio de las llamas, un poco de agua para quien también lucha por la vida», escribió Maia en Instagram, junto al video de ese momento.

Bebió hasta que el cuerpo empezó a responderle. Para los bomberos quedaba una duda: si eso alcanzaba para devolverlo a su casa o si había que llevarlo a otro lado.

Unos minutos después

El armadillo, ya más fresco, se plantó firme sobre sus patas. Ya no se tambaleaba.

Según Maia, el pequeño «no mostraba heridas ni señales de debilidad». No había que llevarlo a ningún lado: su lugar era el monte.

Lo soltaron monte adentro, en un sector al que las llamas no iban a llegar. Esta vez, lejos del humo.

Después, la cuadrilla volvió al frente. Maia y sus compañeros lograron apagar el incendio, y con eso salvaron mucho más que árboles: protegieron el hogar de los animales que viven ahí, incluido el pequeño por el que se habían detenido.

«Fue una sensación gratificante, porque esto también es parte de nuestro deber», contó Maia al mismo medio.

Ese deber, por unos minutos, cupo en una botella de agua. «En medio de las llamas, fue un encuentro que refuerza que cada vida importa», dijo.

El monte que defendieron sigue siendo su casa. La de aquel armadillo que llegó tambaleándose entre la ceniza y se fue con la panza llena de agua y el camino despejado.

Imagen principal: MAIA 👨🏻‍🚒/ BOMBEIRO MILITAR (@jmarcosmaia).

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