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Historias emotivas

Una persona hirió a Slava en el cuello y esperaba que muriera

Una herida profunda en el cuello, una tos que preocupaba a los veterinarios y meses de tratamiento: así ha sido el camino de Slava desde junio.

Una persona hirió a Slava en el cuello y esperaba que muriera

En junio, toser era un riesgo para Slava. Cada vez que tosía, el esfuerzo forzaba los tejidos de una herida profunda que le rodeaba el cuello, y sus veterinarios no querían quitarle los ojos de encima.

Lo que tenía en el cuello no fue un accidente. Fue obra de una persona.

Un camino largo

Slava estaba al cuidado de Good World Animal Rescue and Protection (GWARP), que lo trataba con medicamentos. Por el lugar y la gravedad de la lesión, los médicos pidieron vigilarlo sin pausa, y la tos áspera que le había aparecido hacía poco era una preocupación más.

No la única. Una herida alrededor del cuello podía hacer que comer, beber y tragar le resultara incómodo mientras sanaba. Los veterinarios veían probable una cirugía reconstructiva y advertían que, aun con ella, podían quedarle cicatrices de por vida.

«Quien le hizo esto a Slava esperaba que muriera. Pero sobrevivió. Ahora nos toca a nosotros asegurarnos de que nunca vuelva a sentir dolor», escribió el equipo en Facebook el 11 de junio. Y prometió hacer todo lo que estuviera en sus manos para evitar complicaciones y aliviarlo.

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Quedaba por ver cómo respondería su cuello a tanto cuidado.

Muy cerca de la tráquea

Tres meses después, a mediados de septiembre, el equipo tuvo algo bueno que contar: las heridas del cuello de Slava se veían mucho mejor.

Ese cambio era el resultado de meses de trabajo minucioso. Había que proteger una zona muy frágil, mantener a raya las complicaciones y darle tiempo al cuerpo para sanar antes del siguiente gran paso.

Porque todavía faltaba uno. La herida había dejado tejido cicatricial profundo, y estaba tan pegado a la tráquea que, si no se corregía bien, con el tiempo podía llegar a interferir con su respiración. La solución era una cirugía plástica, y GWARP esperaba programarla en pocas semanas.

Mientras tanto, Slava se ganaba a todos. Para sus cuidadores, a lo largo de ese proceso largo y difícil siguió siendo dulcísimo y de una paciencia enorme. Paciente, en los dos sentidos de la palabra.

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Pero tantos meses de medicamentos, controles y atención veterinaria tenían un costo. Y la operación, la parte más importante, seguía pendiente.

El siguiente paso

Las semanas pasaron. El 16 de octubre, GWARP volvió a contar cómo estaba Slava, y empezó por lo bueno: está bien.

Pasa los días a gusto, tranquilo, y se le ve feliz después de todo lo que soportó su cuerpo. Tan bien está que, según escribió el equipo, verlo así hace fácil olvidar que a su tratamiento le falta una parte muy importante.

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Esa parte es la cirugía reconstructiva, y todavía no ha llegado. Con tantos animales en estado crítico que dependen de la organización, el costo de los tratamientos se volvió abrumador, y el equipo no puede operar a Slava hasta reunir lo necesario.

A su favor juega cómo llegó hasta aquí: mucho más fuerte. El equipo quiere terminar lo que empezó, corregir el tejido cicatricial y, con suerte, que después pueda vivir todavía más cómodo.

«Slava ya esperó suficiente», escribió el equipo. Quien quiera ayudar puede donar para su operación en el sitio de la organización, gwarp.org.

En junio, una tos bastaba para poner en riesgo su cuello. Hoy Slava pasa los días tranquilo, con la misma paciencia de siempre. Quien lo hirió contaba con que no sobreviviera; Slava lleva meses sanando, y entre él y el final de esa historia queda una sola cirugía.

Imagen principal: Good World Animal Rescue and Protection.

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