Sophia Hanson dejó a sus dos perros Laila y blake en el patio de su casa en el 2009. Ellos desaparecieron y Blake fue encontrado un año después, pero Laila permaneció extraviada durante 8 largos años.
Sophia dijo:
«Todavía no estamos seguros de si fueron robados porque no había una puerta abierta, no había nada. Ambos se habían ido».
Fue gracias a una publicación en Craigslist, que la mujer logró encontrar a su pitbull Blake después de que alguien que vivía cerca a su vecindario en San Antonio, Texas, lo intentara vender por $500, según The Dodo.
Perrita perdida se reúne después de 8 años con su mamá

Ella dijo:
«Entramos fingiendo como ‘Oh, solo vamos a comprar un perro’. Teníamos nuestro dinero listo. Cuando regresamos allí y confirmamos que era él, lo tenían con la cadena más grande que jamás había visto».

«Estaba bastante descuidado. Toda la rehabilitación fue un proceso, pero ahora es el oso de peluche más grande».
La alegría de haber encontrado a Blake, fue enorme, pero no podía dejar de pensar en su perrita Laila. Sophia la estuvo buscando durante años, revisó en varios refugios con la esperanza de verla nuevamente, pero no la encontró.
Por fortuna, una persona de buen corazón, Janice Rackley vio a la perrita extraviada en 2018, sus huesos resaltaban, por lo cual resulta lógico pensar que permaneció sola durante todo este tiempo.

Janice dijo:
«Solo necesitaba ayuda, y nadie iba a ayudarla. Siento que estuve allí por una razón y esa razón fue para ayudarla. Ella dependía de mí».
Desde entonces, Janice se encargó de conducir todos los días hacia el campo con grandes jarras de agua y comida para Laila. Ella se encontraba aterrorizada e intentaba huir cuando la mujer intentaba acercarse, pero poco a poco fue cediendo hasta brindarle por completo su confianza.

Janice dijo:
«Creo que fue alrededor de seis meses cuando finalmente comenzó a acercarse más y más, y finalmente me dejó acariciarla. Así que pensé, ‘Tal vez podría agarrar una correa ya que me está dejando acariciarla, y puedo sostener la correa mientras la estoy alimentando’. Pero cada vez que ella veía esta correa, salía corriendo».
La víspera de año nuevo se estaba acercando, y el clima se tornaba frío. Entonces, Janice sabia que esa sería su última oportunidad para salvar a la perrita, así que sin pensarlo más, decidió hacerlo.

Ella dijo:
«Simplemente la levanté, la cargué sobre mi hombro y caminé unos 40 pies por este campo para llevarla a mi auto. Ella estaba realmente muy tranquila cuando la levanté, fue muy dulce al respecto».
Cuando la personalidad de Laila comenzó a brillar, Janice se dio cuenta de que ella no era una perrita sin hogar, sino que tenía varios secretos de su pasado.
Janice dijo:
«Le tomó un tiempo adaptarse, pero una vez que lo hizo, ella fue la perra más dulce. Sabía cómo sentarse, sabía cómo moverse, sabía cómo acostarse. Yo estaba como, ‘Hombre, alguien realmente puso algo de tiempo en ella. Alguien tiene que extrañarla».

Gracias al microchip de Laila, Janice pudo confirmar sus sospechas de que pertenecía a una familia, la cual se encontraba a solo 40 millas de distancia.
Sophia dijo:
«Mi esposo y yo estábamos caminando por la casa, apagando las luces y asegurándonos de que los perritos estuvieran en la cama. Justo antes de que apagáramos nuestra luz, recibimos una llamada. Mi esposo estaba como, ‘¿Qué? ¿Puede repetir eso?’ Y lo puso en el altavoz del teléfono y dijimos, ‘De ninguna manera'».
El reencuentro entre Laila y su familia fue muy emotivo
Puede que hayan pasado ocho años, pero Sophia no pudo esperar un minuto más para ver a Laila, así que corrió a su auto y fue por ella. Cuando Janice llevó a Laila afuera, y ésta puso los ojos en su madre, todos los presentes se conmovieron con la emotiva reunión.
«Ella simplemente me respondió de inmediato, como, ‘¿Eres tú?’. Y entonces, oh Dios mío, todos lloraban y fue un desastre».
Puede que hayan pasado varios años y que Laila haya cambiado en diversos aspectos, pero el sentimiento hacia su familia no se había perdido.

Sophia dijo:
«Solíamos llamarla Scooby Doo porque ella hacía los sonidos más locos que jamás hayas escuchado. Mi marido era como, ‘Scooby Doo! ¡Scooby Doo!’ y ella los hacía enseguida».
Ahora Laila vive junto a otros tres perros rescatados, incluyendo a su hermano Blake.

Por el momento la perrita, se encuentra adaptándose de nuevo a su antigua vida, la felicidad de estar en su hogar es gigante, tanto para ella como para su familia.

Sophia dijo:
«Todavía no podemos creerlo. A veces caminamos y tenemos que hacerlo dos veces. Es extremadamente surrealista. Ella está en la misma silla, en el mismo lugar, recostada en su misma posición. Y es gracioso verla tan cómoda, ni siquiera puedo imaginar lo que ha vivido».
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