Tom Michell es un profesor británico que encontró a un peculiar Pingüino sobreviviente de un vertido de petróleo en Uruguay en el año 1976, Michell limpió al ave y cuando decidió regresarla al mar curiosamente ella decidió seguirlo y desde ese momento comenzó una grandiosa historia entre los dos. Desde pequeño, Tom Michell se vio influenciado por el gusto de su madre hacia lo exótico, ella tenía tres cocodrilos que tuvieron que ser entregados a los dueños de Chessington Zoo debido a su gran tamaño y peligrosidad.
Este hombre decidió irse en 1973 a dar clases en un internado de Argentina y en 1976 en la época de vacaciones de invierno fue a Punta del Este, una ciudad peninsular vecina a Uruguay.
Él decidió en su último día de vacaciones realizar un paseo en la playa y en medio de éste, quedó totalmente cautivado por una escena en la que dos pingüinos perseguían a una gran cantidad de peces espadines, en ese momento le pareció muy curioso el hecho de que no hubiesen más pingüinos a la vista con semejante festín tan accesible.

La parte más triste de la historia fue cuando él siguió su recorrido a lo largo de la orilla del mar y se encontró a una gran cantidad de pingüinos tirados en la arena y sin vida, la causa de la muerte de estos pingüinos fue el derrame de petróleo proveniente de un buque tanque.

De un momento a otro, Michell vio como algo se movía entre los cadáveres y se sorprendió al ver que era un pingüino luchando por sobrevivir.
Él decidió acercarse a ayudarlo y lo envolvió en un red, posteriormente lo llevó a su apartamento y una vez allí, limpió su cuerpo cubierto de petróleo con aceite de oliva, jabón, champú, detergente y mantequilla.

El pingüino agarró con su pico uno de los dedos de Michell, causándole una herida profunda y dolorosa con hemorragia, aún así, esperó a que el flujo de sangre se detuviera y siguió limpiándolo, pero esta vez cerró su pico con una bandas de goma para evitar ser lastimado de nuevo.
Tom Michell decidió ayudar a este pingüino que terminó siendo su mejor amigo

Después de un rato, el agresivo pingüino se calmó y parecía cooperar, el hombre no sabía qué hacer con él porque al día siguiente debía viajar de nuevo a Buenos Aires, así que después de analizar la situación, optó por devolverlo al mar en la noche.
Debido al baño y a los productos utilizados, el pingüino perdió su impermeabilización natural, así que el hombre decidió cubrirlo con mantequilla y aceite de oliva intentado asemejar el engrasado de su cuerpo, luego decidió llevarlo a la playa, cuando llegó allí se dio cuenta de que los cadáveres de los otros pingüinos ya habían sido recogidos.

Cuando el hombre acercó al pingüino a la orilla del agua, pensaba que éste iba a irse libremente, pero no fue así.
Michell dijo:
«Vamos, ve y encuentra a tus compañeros pingüinos. No puedes venir conmigo!».
Pero el pingüino lo miraba intentado decirle:
«No puedo volver! No puedo nadar ahora que he perdido mi impermeabilización».
El hombre decidió acercarlo al agua una vez más y aparentemente una ola se lo llevó, pero cuando se dio la vuelta, vio a el pingüino fuera del agua, seguramente nadó en círculos y no logró ir al mar abierto. Michell volvió a intentarlo y al ver que no funcionó, él decidió retirarse y permitir que él solo encontrara su camino hacia el mar, pero cuando miró hacia atrás, el ave estaba corriendo detrás de él.
Tom Michelll y este pingüino se hicieron los mejores amigos

Fue ahí cuando el hombre decidió llevarlo con él a Argentina, planeando dejarlo en el zoológico de Buenos Aires para así visitarlo de vez en cuando.
Lo tomó en sus brazos y lo llevó de nuevo a su apartamento, allí lo dejó encerrado en el baño y luego salió a comer algo en un restaurante, mientras comía, decidió leer un poco del libro «Juan Salvador Gaviota» de donde sacó el nombre de su nuevo amigo pingüino «Juan salvador pingüino».
Cuando regresó al apartamento, escuchó como Juan Savaldor Pingüino corría de arriba a abajo en el baño mientras aleteaba dándole la bienvenida.

Cuando entró al baño, Juan Salvador Pingüino lo miró con la alegría y fue ahí cuando se dio cuenta de que él ahora era su pingüino y de que todo lo que pasara desde ese momento en adelante lo enfrentarían juntos.
Tom Michell decidió plasmar su historia en un libro llamado «lo que aprendí de mi pingüino» y éste fue oficialmente publicado el 18 de febrero del presente año.
Si te gustó este relato y quieres tener este libro puedes dar click aquí.
Más información: Daily Mail
Visita también:
Fotos: Este perro cumplió su deseo de navidad, encontrar un hogar para siempre