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Historias Emotivas

En 1994 la Antártida echó a todos sus perros: no fue por algo que hicieran

En 1991 un tratado firmado en Madrid fijó el fin de una era: para 1994 no debía quedar un solo perro de trineo en la Antártida. La historia empieza con casi tres mil focas muertas sin explicación.

En 1994 la Antártida echó a todos sus perros: no fue por algo que hicieran

El 1 de abril de 1994 venció un plazo que un tratado internacional le había puesto a los perros: ese día, ninguno debía seguir pisando la Antártida.

No fue nada que ellos hicieran. Fue algo que llevaban en la sangre, sin que nadie lo supiera, desde mucho antes de que alguien lo notara.

Cien años de huellas en el hielo

El 17 de febrero de 1899, el noruego Carsten Borchgrevink desembarcó en Cabo Adare con setenta y cinco perros y con dos jóvenes samis, Per Savio y Ole Must, encargados de cuidarlos, según relata el Canterbury Museum. Fueron los primeros perros que pisaron el continente.

Desde entonces, el trineo tirado por perros fue la maquinaria de la exploración polar. Los británicos se sumaron en 1945 con veinticinco huskies de Labrador, y entre esos animales y sus descendientes llegaron a superar los novecientos, arrastrando trineos por unos 541.544 kilómetros —trece vueltas y media al planeta—, de acuerdo con un estudio publicado en Polar Record. Su alimento salía del mismo hielo: carne de foca, según documentó el investigador R. J. F. Taylor en un estudio de 1959 publicado en el British Journal of Nutrition.

Un hombre con parka roja engancha un husky a las cuerdas de un trineo cargado, con una base antártica y un avión de esquís al fondo
Durante casi un siglo, enganchar los perros al trineo fue el primer paso de cada jornada de trabajo en el hielo.

Casi tres mil focas muertas sin explicación

En 1955, cerca de una base en la península Antártica, unas tres mil focas cangrejeras quedaron atrapadas lejos del mar abierto y murieron a lo largo de dos o tres meses. El hallazgo original, de Laws y Taylor (1957), quedó documentado en un capítulo sobre enfermedades de las focas antárticas y subantárticas publicado por Springer, sin que se estableciera una causa.

La foca cangrejera no tiene depredadores naturales en tierra ni motivo evidente para alejarse tanto del hielo marino. Durante más de tres décadas, la mortandad quedó como una pregunta sin respuesta.

Lo que la sangre reveló treinta y cuatro años después

En 1989, treinta y cuatro años después de la mortandad, un equipo encabezado por John L. Bengtson tomó muestras de sangre a focas cangrejeras vivas en esa misma zona. El resultado, publicado en Marine Mammal Science en 1991, mostró anticuerpos contra el moquillo canino: la enfermedad viral que afecta a los perros.

Los anticuerpos no demuestran que el moquillo matara a las focas de 1955; demuestran que la enfermedad había llegado hasta ellas, probablemente transportada por los propios perros de trineo que convivían junto a las bases y compartían esas mismas costas. Fue el dato que necesitaban los países firmantes del Tratado Antártico: en 1991 firmaron en Madrid el Protocolo sobre Protección del Medio Ambiente, y su Anexo II fijó el 1 de abril de 1994 como fecha límite para retirar del continente hasta el último perro. El texto del Protocolo, archivado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, prohibió además introducir cualquier perro nuevo en tierra, barreras de hielo o hielo marino de la zona del tratado.

La salida, país por país

El repliegue fue escalonado y no esperó al vencimiento del plazo. Argentina sacó a los últimos trece perros de la Base Esperanza en febrero de 1993 y los entregó a la Gendarmería Nacional en Ushuaia, según registra la Fundación Marambio.

Australia retiró a sus últimos seis huskies de la base Mawson el 15 de diciembre de 1993: los mayores de seis años se jubilaron con familias australianas y los más jóvenes volaron a un centro en Minnesota, de acuerdo con el Programa Antártico Australiano y el National Museum of Australia.

Los británicos dejaron para el final a catorce huskies de la base Rothera. La semana anterior a su salida completaron la última travesía del programa británico: dos hombres y los perros cruzando la isla Alejandro I, una extensión de hielo del tamaño de Dinamarca. El 22 de febrero de 1994 —cinco semanas antes de que venciera el plazo del Anexo II— los subieron a un avión Dash 7 con jaulas construidas a medida para el vuelo, según cuenta el British Antarctic Survey. Cinco horas después aterrizaron en las islas Malvinas, y de ahí siguieron rumbo norte, hasta comunidades inuit de Canadá, donde volvieron a tirar de trineos.

Cabina de carga de un avión pequeño con cuatro jaulas de madera para perros sujetas al piso con correas, una de ellas abierta y vacía
Las jaulas del último vuelo se construyeron a medida: una por perro, ancladas al piso de la cabina de carga.

Noventa y cinco años y cinco días después de aquella primera huella en Cabo Adare, la Antártida quedó como el único continente de la Tierra donde ningún perro puede poner una pata —no por algo que hubieran hecho, sino por lo que, sin saberlo, llevaban encima.

¿Te parece justo sacar a los perros de un continente entero para proteger a sus focas, o había otra salida?

Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

Referencias

  • Secretaría del Tratado Antártico (1991). Anexo II del Protocolo sobre Protección del Medio Ambiente, Artículo 4. documents.ats.aq.
  • U.S. Department of State (1991). Protocol on Environmental Protection to the Antarctic Treaty, Annex II. 1997-2001.state.gov.
  • Bengtson, J.L., Boveng, P., Franzén, U., Have, P., Heide-Jørgensen, M.P. y Härkönen, T.J. (1991). Antibodies to canine distemper virus in Antarctic seals. Marine Mammal Science 7(1): 85–87. onlinelibrary.wiley.com.
  • Bossart, G. et al. Diseases and Parasites of Antarctic and Sub-Antarctic Seals. Springer. link.springer.com.
  • British Antarctic Survey. The British Antarctic Survey Husky Sledge Dog Monument unveiled. bas.ac.uk.
  • National Museum of Australia. Defining Moments: Dogs leave Antarctica. nma.gov.au.
  • Australian Antarctic Program. Huskies. antarctica.gov.au.
  • Canterbury Museum. Breaking the Ice: Antarctica’s first dogs. breakingtheice.canterburymuseum.com.
  • Fundación Marambio. El perro polar argentino. marambio.aq.
  • Presence and performance of sledge dogs in Antarctic Exploration, 1897–1994. Polar Record. researchgate.net.
  • Taylor, R.J.F. (1959). The diet of sledge dogs. British Journal of Nutrition. cambridge.org.

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