Quedan menos de cien ocelotes en Estados Unidos, y unos ganaderos de Texas guardaron una parte de ellos
Quedan menos de cien ocelotes en Estados Unidos, y en el sur de Texas cerca de cuatro de cada diez de sus muertes conocidas son atropellos. Una fundación ganadera guardó una parte de ellos para que sus crías tengan, algún día, un monte donde quedarse.

Un ocelote pasa frente a una cámara escondida en el monte de un rancho del sur de Texas, en las mismas tierras donde pasta el ganado, y la cámara lo retrata. Ese vecino manchado de las vacas es uno de los menos de cien que le quedan a todo Estados Unidos.
Para él y los suyos, lo que está en juego es un lugar donde vivir. Cuando un ocelote sale de estas tierras, la carretera más cercana puede costarle la vida. Y el sitio donde sus crías podrían quedarse está, en parte, dentro de un rancho.

Más de mil fotos entre las vacas
El rancho se llama El Sauz y ocupa 113 kilómetros cuadrados en los condados de Willacy y Kenedy. Su dueña, la East Foundation, lo maneja a la vez para criar ganado y para cuidar la fauna silvestre.
Entre mayo de 2011 y marzo de 2018, un equipo de investigadores mantuvo ahí 28 estaciones de cámaras trampa. En esos casi siete años, los ocelotes las hicieron disparar más de mil veces. Por el mismo monte pasaban también linces rojos y coyotes.

Y es que al ocelote se le acabó el espacio. Hubo un tiempo en que andaba hasta Luisiana y Arizona. Hoy, de cada veinte pedazos de su hábitat natural en Texas, queda menos de uno, y ranchos como El Sauz son uno de los dos últimos lugares donde todavía vive en el país.

Machos jóvenes frente al asfalto
Pero un ocelote no pasa toda la vida en el mismo rancho, y el sur de Texas está cruzado por carreteras.
Cuando los investigadores juntaron los casos de ocelotes muertos en el sur de Texas, cerca de cuatro de cada diez habían muerto atropellados.
Y los atropellados tenían un rasgo en común: casi siete de cada diez eran machos. Es posible que muchos fueran jóvenes que habían dejado el lugar donde crecieron para buscar un territorio propio.
Para un macho así, buscar dónde vivir es como buscar casa en una ciudad donde quedan muy pocos terrenos libres, y para llegar a cualquiera de ellos hay que cruzar una avenida a pie.
Un embudo bajo la ruta 100
Entonces el Departamento de Transporte de Texas y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos pusieron la mira en la carretera estatal 100. Bajo su asfalto construyeron o mejoraron cinco pasos de fauna.
Un paso solo sirve si el animal lo encuentra. Por eso, a lo largo de casi 12 kilómetros, levantaron una cerca continua que funciona como las paredes de un embudo: el ocelote que camina pegado a ella termina en la boca del paso y cruza por debajo, mientras los vehículos pasan por arriba.

El paso le abre un camino por debajo del peligro. Pero un túnel solo lleva de un lado al otro; no le da a un ocelote un lugar donde quedarse. Para eso hacían falta más ocelotes, y tierra donde liberarlos.
Lo que guardaron los ganaderos
La primera pieza estaba en el mismo rancho de las cámaras. En El Sauz, la East Foundation aprendió a sacar y guardar semen de ocelotes machos silvestres, y durante años fue juntando ese material de los machos de Texas.
Es como guardar las semillas de una planta que casi desapareció del campo: mientras estén a salvo, la planta puede volver a sembrarse.
En noviembre de 2021, la fundación unió fuerzas con Texas A&M, la Universidad de Tennessee, el Zoológico de Cincinnati y las agencias de vida silvestre de Texas y del gobierno federal. Juntos empezaron a estudiar cómo devolver ocelotes a partes de Texas donde ya no vivían.
El plan junta dos mitades. Las hembras que van a criar vendrán de zoológicos de Estados Unidos. Los machos silvestres de Texas pondrán su parte con ese semen guardado o con su ADN. Así, las crías llevarían la herencia de los ocelotes silvestres de Texas.
De Kingsville a San Antonio Viejo
Esas dos mitades se van a encontrar en Kingsville, en el Centro de Conservación del Ocelote. Ahí se levantan 16 recintos de cría y 4 de readaptación a la vida silvestre, una casa de paso donde los jóvenes van a dejar atrás el cuidado humano antes de salir al monte.
Y cuando esos jóvenes estén listos, ya tienen adónde ir. El sitio elegido es un monte de unos 470 kilómetros cuadrados en los condados de Jim Hogg y Starr, más de cuatro veces el tamaño de El Sauz. Más del 30 % está dentro de San Antonio Viejo, otro rancho de la East Foundation, y el resto son tierras vecinas.
Así, la misma fundación que guardó la herencia de los machos silvestres es dueña de buena parte del monte donde podrían vivir sus crías. Y hoy, en todo ese monte, no hay ningún ocelote.
Desde que arrancó el proyecto, en noviembre de 2021, han pasado casi cinco años. En julio de 2026, el centro de Kingsville todavía estaba en obra, con la meta de terminarlo este año y recibir entonces a los primeros ocelotes reproductores. Las crías que nazcan ahí recorrerían el camino completo, del recinto al monte.
En El Sauz, un ocelote sigue pasando frente a una cámara, entre las vacas, sin saber que parte de los suyos quedó guardada como una semilla. Si el plan sale como se trazó, algún día un hijo de esos machos silvestres podría pisar el monte de San Antonio Viejo y encontrar ahí, esperándolo, lo que tantos jóvenes de su especie salieron a buscar: una tierra donde quedarse.
Fotos de un ocelote macho (Miguelrangeljr / Wikimedia Commons, CC BY 4.0) y de un sendero del refugio Laguna Atascosa (U.S. Fish and Wildlife Service Headquarters / Wikimedia Commons, dominio público). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Texas A&M Natural Resources Institute (2026). New Kingsville breeding facility aims to give Texas ocelots a second chance. https://nri.tamu.edu/blog/2026/february/new-kingsville-breeding-facility-aims-to-give-texas-ocelots-a-second-chance/
- Texas A&M Natural Resources Institute (2021). Study investigates reintroduction of ocelots to native Texas range. https://nri.tamu.edu/blog/2021/november/study-investigates-reintroduction-of-ocelots-to-native-texas-range
- Caesar Kleberg Wildlife Research Institute (2026). Ocelot Conservation Facility Update. https://www.ckwri.tamuk.edu/news-events/ocelot-conservation-facility-update
- Caesar Kleberg Wildlife Research Institute (2022). Research Partner Spotlight: East Foundation. https://www.ckwri.tamuk.edu/news-events/research-partner-spotlight-east-foundation
- Recover Texas Ocelots (s. f.). Some questions and answers. https://recovertexasocelots.org/ocelot-faqs
- Recover Texas Ocelots (s. f.). The reintroduction process. https://recovertexasocelots.org/ocelot-project-process
- Texas Parks and Wildlife Department (2024). USFWS, East Foundation Sign Safe Harbor Agreement to Aid Ocelot Recovery in Texas. https://tpwd.texas.gov/newsmedia/releases/?req=20240405a
- Lombardi et al. (2020). Co-occurrence of bobcats, coyotes, and ocelots in Texas. Ecology and Evolution. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7297750/
- Blackburn et al. (2022). If you build it, will they come? A comparative landscape analysis of ocelot roadkill locations and crossing structures. PLOS ONE. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9064106/
- Lehnen et al. (2024). Highway Crossing Rates of Wild Felids Before, During, and After Wildlife Crossing Structure Installation. Ecology and Evolution. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11666422/
- Maharjan et al. (2025). Assessing the effects of design modifications on the use of wildlife exits designed for endangered Texas ocelots. PLOS ONE. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0323705
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