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Historias emotivas

Un gatito se escondió bajo un puente de Fort Lauderdale, con los autos rugiendo encima

Con el tráfico tronando sobre su cabeza, Ponti se metió en un hueco bajo un puente de Fort Lauderdale. Esta es la historia de cómo salió de ahí y de todo lo que vino después.

Un gatito se escondió bajo un puente de Fort Lauderdale, con los autos rugiendo encima

En marzo, Ponti era apenas un gatito diminuto en el lugar equivocado: el puente de la calle 17, en Fort Lauderdale, Florida. Estaba demasiado cerca de los autos, en uno de los tramos más transitados de la zona.

Un hombre que pasaba lo vio. Y el pequeño, asustado, hizo lo que haría cualquier gatito en su lugar: buscar dónde esconderse.

Lo único que encontró fue un hueco estrecho debajo del puente. Ahí se encajó, con el tráfico tronando justo encima de su cabeza.

Ese hueco lo alejaba de las ruedas. Pero era tan apretado que llegar hasta él se volvió urgente y, al mismo tiempo, peligroso. Alguien tenía que entrar.

Ahí abajo, entre el ruido

Ese alguien fue Karen, voluntaria de Good Karma Pet Rescue y hogar temporal de la organización. Con los autos pasando sobre el puente, se metió en ese espacio diminuto y empezó a arrastrarse hacia el gatito.

Era un paso apretado y riesgoso, y el estruendo no paraba. Pero Karen siguió avanzando hasta alcanzarlo y lo sacó de ahí, a salvo.

Una vez fuera, Ponti se instaló en un hogar temporal. Y ahí, poco a poco, el gatito asustado empezó a convertirse en otro.

Cero noción de límites

Unos meses después, Ponti dejó atrás para siempre lo que la organización llamó su etapa de trol bajo el puente.

«Ahora, con seis meses, es un bromista profesional con más o menos cero idea de lo que es el espacio personal», le contaron desde Good Karma Pet Rescue a LoveMeow.

Y no exageran. Quiere estar en el centro de todo, reparte cariño aunque nadie se lo pida y, en cuanto tiene la oportunidad, se mete de cabeza en el frasco de los premios. En esa casa, casi nada se salva de su curiosidad.

Entre una travesura y otra, pelea con sus juguetes, patrulla la casa y se tira panza arriba en un rayo de sol, como si nunca hubiera sabido lo que es tener miedo.

«Es travieso, juguetón, sociable, y le encantan las personas, los gatos y los perros», escribió el equipo en Facebook.

Publicación de Facebook

Y en su hogar temporal, Ponti no era el único animal.

Lo que Ponti necesita

En esa casa vive un perro. Y con él, Ponti hizo la amistad que menos esperaban sus rescatistas.

Se volvieron compañeros de verdad: se lamen el uno al otro para asearse y atraviesan la casa a toda velocidad, uno junto al otro. Según el equipo, Ponti se pasó estos meses de espera prácticamente entrenando con ese perro.

Todo ese tiempo con su compañero canino le dejó claro al equipo lo que necesita: un amigo de juegos en su futuro hogar, ya sea un gato inquieto o un perro amistoso, con quien correr y revolcarse.

Ya está castrado, tiene sus controles veterinarios al día y espera en el sur de Florida a una familia con la energía suficiente para seguirlo. Quien quiera conocerlo puede encontrar su ficha en la sección de gatos del sitio de Good Karma Pet Rescue.

Mientras tanto, el ruido cambió de dueño. El gatito que en marzo se encogía bajo el estruendo de los autos ahora es quien arma el alboroto en la casa, a toda carrera y con un perro pisándole los talones.

Imagen principal: Good Karma Pet Rescue of South Florida.

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