Sophie Moore recientemente se mudó de casa y ha tenido que ajustarse a muchos cambios. Hace poco pasó por una ruptura y su perro se quedó con su ex pareja, lo que le hacía sentir un poco triste, pero una mañana apareció en su puerta un visitante inesperado que le ayudaría a Sophie a adaptarse a su nueva vida.
Cada mañana, a la hora del desayuno, Edith como se llama el adorable labrador, espera a la mujer en la puerta de la cocina para poder entrar a saludar y recibir algunas caricias. Esta rutina ha sido muy positiva y le ha servido a la mujer para evitar sentirse un poco sola.
Sophie le dijo a The Dodo:
«Llegué y ella estaba un poco recelosa de mí al principio, pero después de algunas galletas y amores, pronto se convirtió en mi amiga».
Perro visita a su vecina a la hora del desayuno

Pronto, las visitas de Edith se convirtieron en una agradable rutina diaria, y cuando Sophie se acercaba a su cocina; la encantadora perrita estaba ansiosa esperando por ella para recibir golosinas y algunos mimos.

Las visitas de su nueva amiga la hacen muy feliz, y cada mañana le roba muchas sonrisas.
Sophie cuenta:
“La mayoría de los días está sentada fuera de la puerta de mi casa. Abro la puerta y ella viene y me saluda. Ella se queda mientras yo esté en la cocina».

Edith suele deambular por el vecindario con libertad, y es posible que en su itinerario diario visite algunas otras casas, pero para Sophie tener a Edith cada mañana esperándola con un poco de amor, le ha sido de mucha ayuda para aprender a adaptarse a su nueva vida.
Sophie dice que el no tener a su mascota a su lado ha sido muy difícil para ella; siempre ha tenido perros y este cambio no le ha sido fácil de sobrellevar.

Ella agregó:
«Así que ver a Edith ciertamente me ha ayudado a llenar el vacío sin perros de mi vida. Ver su pequeña cola menearse cuando me ve es muy reconfortante».