Ben Johnson conoció a Dash cuando era voluntario en un refugio. Él asumió que el perro desconfiaba de los extraños, pero todo lo que Dash quería de Ben era un abrazo largo y agradable.
Ben dijo a The Dodo:
«Lo conocí en la trastienda de la Humane Society. Me puse en cuclillas para no parecer intimidante. Se acercó a mí, puso su cabeza en mi pecho… Puse mis brazos alrededor de él para darle un abrazo durante unos 10 minutos. Cada vez que lo veía después de eso, me empujaba contra el pecho hasta que lo abrazaba».
Perro no desayuna hasta que papá le de un abrazo

Ben decidió patrocinar a Dash para la caminata de caridad del refugio local ese año. Afuera estaba haciendo mucho calor, por lo que el refugio le dio permiso para llevar a Dash a casa para pasar una noche tranquila fuera de la perrera.
El perro estaba muy agradecido de estar en una casa tan serena, que pasó la noche acurrucado en el sofá junto a Coltrane, el perro de Ben.

A la mañana siguiente, Ben no pudo encontrar a Dash para darle su desayuno, así que buscó y buscó hasta que se asomó a la sala de juegos de su hijo de 5 años. Allí lo encontró en la posición más inesperada.
Ben dijo:
«Nuestro hijo tenía una herramienta Fisher-Price y le estaba dando a Dash un examen dental con un destornillador de plástico. Dash se acostó de espaldas con la boca abierta mientras nuestro hijo le daba un examen completo. Fue en ese momento que nos dimos cuenta de que nunca dejaría nuestro hogar».

Dash ahora tiene la familia que siempre anheló, y todos estos años ha buscado la manera de agradecerles por haberlo adoptado.

El perro ha seguido siendo amable y amoroso. A Dash le gusta comenzar su día con un abrazo antes de tomar su desayuno.

Ben dijo:
«Ha participado en la rutina del abrazo antes del desayuno durante un par de años. Al dejar su tazón, espera para comer, menea la cola y te mira hasta que lo abraces. Requiere al menos un abrazo, a veces dos, y ocasionalmente se detiene a mitad de la comida para un abrazo adicional».
Mira la adorable rutina de desayuno de Dash:
Ben y su familia está feliz de darle a Dash tantos abrazos como él necesite antes de las comidas. Sin duda, el dulce perro les demuestra tanto amor a cambio que parece algo justo.


Lo mejor de todo esto es que Dash es feliz, y no volverá a estar en una perrera nunca más.