El husky que nadie mandó y que no dejó sola a una excursionista herida en Alaska
En junio de 2018, una joven sorda quedó herida y en shock en una ladera nevada de Alaska, y de algún lado apareció un husky que nadie había mandado. Se quedó a su lado, y la pista de quién era colgaba de su collar.

Un husky andaba solo por las montañas de Alaska, sin nadie que le sostuviera la correa y con una placa de metal colgando del collar. En junio de 2018 se quedó dos días junto a una muchacha herida que no conocía. Y en uno de esos días se lanzó por ella a un río de agua de glaciar.
Nadie se lo había pedido. Y la primera pista de qué hacía ese perro en la montaña la llevó colgada del cuello todo el tiempo.
Sin bastones, ladera abajo
Amelia Milling caminaba sola por el sendero Crow Pass, en las montañas de Chugach. Tenía 21 años, era sorda y era de Tennessee; estudiaba en el Instituto de Tecnología de Rochester.

En una bajada cubierta de nieve perdió sus bastones de caminata. Sin ellos, intentó bajar sentada, deslizándose sobre la nieve. Pero en el camino había una roca, y el choque la lanzó por el aire.
Después siguió resbalando otros 60 a 90 metros, casi el largo de una cancha de fútbol. Cuando por fin se detuvo, estaba golpeada, en shock y sola en medio de la ladera. Entonces, de algún lado, apareció un husky.
Una noche afuera de la carpa
El perro no venía con nadie. Y se quedó.
Amelia había terminado fuera del sendero, y fue él quien la guió de regreso al camino, como quien acompaña a una visita hasta la puerta.
Esa noche, ella se metió en su carpa. El husky durmió afuera, junto a la tela. En la mañana seguía ahí.

En algún lugar, ese perro tenía adónde volver. Esa mañana, en vez de irse, siguió con Amelia rumbo al río Eagle.
Agua de glaciar
En el río Eagle, Amelia buscó otro lugar para cruzar. Pero ahí el agua era demasiado honda. Se cayó, y la corriente se la llevó.
Llevaba la mochila desabrochada y se aferró a ella mientras el río la arrastraba. El agua bajaba de un glaciar: era el hielo de la montaña convertido en río.

Entonces el husky se lanzó al agua. Agarró la mochila, la misma a la que Amelia se sostenía, y la usó como una manija. Tiró hasta sacarla del agua helada y llevarla a la orilla.
Un pasajero de cuatro patas
El miércoles, pasadas las seis y cuarto de la tarde, despegó un helicóptero de la Policía Estatal de Alaska con el teniente Eric Olsen y el piloto Tab Burnett. Cuando se fue de la montaña, llevaba a bordo a la joven y al perro.

Olsen lo dijo sin rodeos: «Ella resbaló y se cayó, y el perro logró salvarla y llevarla a la orilla». Y agregó: «Es la versión de Lassie en Alaska».
Faltaba saber quién era. La respuesta había estado colgando de su collar desde el principio. Se llamaba Nanook, tenía 7 años y en la placa decía que era el perro guía de Crow Creek. También traía un número de teléfono para llamar a su dueño.

Un guía, como si alguien le hubiera dado el trabajo.
La casa al pie del sendero
El dueño era Scott Swift. Vivía al final de la Crow Creek Road, cerca del extremo sur del sendero Crow Pass, que de punta a punta mide unos 39 kilómetros: un poco menos que un maratón, entre nieve, rocas y un río de glaciar.
Swift había adoptado a Nanook unos seis años antes. El perro no tenía ningún entrenamiento de búsqueda y rescate. Tampoco era un trabajo: cuando salía de la casa, salía solo, se juntaba con los excursionistas que encontraba y los acompañaba hasta el centro de visitantes. Llevaba años haciéndolo.
«Lo hace por su cuenta», dijo Swift.
Y Amelia no era la primera. Swift contó que era la segunda vez que sabía que su perro salvaba a alguien de ahogarse en ese río. La primera había sido unos años antes, cuando Nanook ayudó a sacar del agua a una niña.
Días después, cuando la historia se conoció, la cuenta ya no era de dos. Aparecieron más excursionistas con relatos parecidos: aquel husky también los había rescatado a ellos. El perro que nadie había entrenado llevaba años acompañando a los desconocidos de ese sendero.
Nanook nunca tuvo un título de guía. Lo único que lo acreditaba era esa placa de metal en el collar, con el nombre de un arroyo y el teléfono de su dueño. Tenía adónde volver. Lo que eligió, año tras año, fue caminar ese sendero al lado de desconocidos, y meterse al río cuando alguno no podía salir.
Fotos del sendero Crow Pass (National Park Service, Alaska Region / Wikimedia Commons, CC BY 2.0), de una carpa en el Parque Estatal Chugach (Paxson Woelber / Wikimedia Commons, CC BY 2.0) y del río Eagle (Diego Delso / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Tunseth, M. (2018, 21 de junio). ‘I’ll never forget him’: Alaskan husky rescues injured hiker crossing frigid Eagle River along Crow Pass Trail. Anchorage Daily News / Alaska Star. https://www.adn.com/outdoors-adventure/2018/06/21/alaskan-husky-rescues-injured-hiker-crossing-a-frigid-eagle-river-on-crow-pass-trail/
- CBS News (2018). After husky saves deaf hiker on Alaska trail, others come forward saying he rescued them, too. CBS News. https://www.cbsnews.com/news/husky-saves-deaf-hiker-on-alaska-trail-others-come-forward-saying-he-rescued-them-too/
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