A finales de octubre del año pasado, fueron encontrados dos gatitos en muy mal estado, los felinos fueron llevados a un refugio en Las Vegas (Estados Unidos) y necesitaban ayuda urgente pues tenían llagas en la boca que no les permitía comer.
Patricia Lika, quien no dudó en acoger a los pequeños gatitos, empezó a trabajar de manera urgente en su recuperación, a sabiendas de que la posibilidad de supervivencia dependía de los cuidados intensivos que se les dieran.
Los pequeños llegaron con graves problemas de salud, e inmediatamente se les suministraron medicamentos y se alimentaron con jeringa, también, se mantuvieron en incubadoras para darles calor y comodidad.
Gatito atigrado solo quiere ser el centro de atención

Con pocas posibilidades de sobrevivir, los pequeños fueron saliendo adelante. Fue una dura lucha y demandaban bastante tiempo y atención.

Con el pasar de los días los gatitos fueron ganando fuerzas, y pedían comida más seguido.
El gato atigrado fue llamado Hampton y a su hermano lo nombraron Hudson. Hampton era muy consentido, quería atención constante y que lo cargaran en todo momento.

Patricia compartió con Love Meow:
«Rápidamente comenzó a ganar peso y realmente se animó».

Hudson necesitó más tiempo para curarse; su estado de salud era un poco más delicado. Hampton se aprovechaba de eso y utilizaba su capacidad vocal para ser alimentado y consentido primero que su hermano.

Con cuidados las 24 horas, los hermanos felinos salieron adelante y empezaron a ganar peso. Hudson se contagió de la energía de su hermano y progresó bastante en un par de días.
Con la edad necesaria para ser destetados, Hampton no quería soltar el biberón ni a su madre adoptiva; era muy feliz y consentido, y después de comer se acurrucaba en los brazos de su madre y lo disfrutaba mucho.

Patricia dijo:
«Es un niño de mamá, en grande. Incluso, cuando no está comiendo, está amamantando del biberón y disfrutando de su tiempo con mamá».

Finalmente, como cualquier otro gatito, Hampton empezó a comer por su cuenta en su propio plato, pero nunca cambió la costumbre de estar cerca de su madre adoptiva; era un gatito faldero.

Con el tiempo, empezaron las exploraciones por la habitación y los juegos, Hampton siempre estaba buscando juguetes e inspeccionando; el pequeño Hudson seguía los pasos de su hermano.
Patricia agregó:
«Son tan felices, juguetones y ambos pequeños bichitos».

El pequeño Hampton solo disfruta el tiempo con su madre adoptiva, siempre quiere acurrucarse con ella, se aferra a su pierna mientras ella hace labores y se frota con tal de demostrar su amor.

Ya estos hermosos gatitos se han convertidos en unos buenos jóvenes y están listos para ser adoptados por una familia.

Patricia agregó:
«Con todas las probabilidades en su contra, están prosperando y viviendo su mejor vida. De esto se trata la crianza».

Finalmente, una familia se enamoró de este par de hermanos y decidieron que debían formar parte de su hogar.

Agradecemos a todas esas familias que deciden adoptar a estos animales que tuvieron un inicio difícil en sus vidas, gracias a ustedes son animales felices y tienen la vida que merecen.
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