El navegante Scott Thompson se encontraba en su bote en alta mar y accidentalmente por una mala maniobra terminó cayendo en medio del Canal de Santa Bárbara en California. En ese momento, a pesar de ser un excelente buceador, en medio de las heladas aguas, Scott pensó que no lograría salir a salvo de la situación.
Era más que claro para el hombre que necesitaba de un milagro para sortear la situación que estaba viviendo en aquel momento, sin tierra a la vista, intentó regresar al bote, pero desafortunadamente el motor estaba encendido y no logró alcanzarlo; en ese momento lo único que sostenía el espíritu de Scott era el amor por su familia.
Scott dijo en una entrevista a ABC7:
«Pensé, Genial, así es como voy a morir. Hoy es el día en que voy a morir. Me sentía devastando, a través de mi mente, solo imaginándome a mis hijas y mi hijo creciendo sin mí, y mi esposa…».
Foca guía a un hombre que cayó al océano helado

Luego de un rato en el agua, Scott escucho un chapoteo cerca de él, y en aquel momento supuso en que ocurriría lo peor, pero en realidad las cosas estaban por mejorar.
El hombre recuerda:
«Cuando escuché ese chapoteo, mi corazón saltó de mi pecho, y yo estaba como, ¡F ***! ¡Un tiburón!».

Cuando observó detenidamente, pudo darse cuenta de que se trataba de una animada foca que lo empujó en repetidas oportunidades para que continuara moviéndose. Parecía que la pequeña foca estaba resuelta a ayudar a Scott y lo presionaba a continuar nadando.
Scott cuenta:
«Una pequeña foca asomó la cabeza fuera del agua justo a mi lado y me miró como diciendo: ‘¡Amigo! ¿Qué estás haciendo aquí?’. Era como mi perro. ‘¡Ven aquí, amiguito!’ Dije. Se mecía arriba y abajo mirándome, luego desaparecía bajo el agua, volvía a aparecer y me miraba».
Durante las siguientes cinco horas, Scott habló con la foca, le contaba los chistes que le dice a sus hijos y cantó canciones de Grateful Dead. Hasta que finalmente llegó a una plataforma petrolera.

Allí, los miembros de la tripulación de la plataforma le brindaron primeros auxilios y posteriormente fue transportado por la guardia costera a un hospital para ser tratado por hipotermia.
Agradecido por superar aquella terrible experiencia y por la ayuda de la adorable foca, Scott finalmente dijo:
«No sé qué es, pero hay un poder superior a mí. Eso me fue mostrado y nunca lo dudaré por el resto de mi vida».