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Historias Emotivas

Llegó con la pelvis rota y sin dueño: la cachorrita que terminó cambiando las reglas de un refugio en Misuri

Bumblebee llegó a un refugio de San Luis, Misuri, con el fémur desconectado de la cadera. Su cirugía terminó transformando la forma en que el refugio salva a decenas de animales heridos cada año.

Foto dividida: a la izquierda se ve la foto del cachorro adorable y a la derecha su radiografía
Créditos: Stray Rescue of St. Louis | Facebook

Llegó a la sala de urgencias tan pequeña que cabía en dos manos, temblando, sin nadie que respondiera por ella. El refugio que la había recibido primero no tenía los medios para tratarla, así que la transfirieron de inmediato al Stray Rescue of St. Louis, en Misuri, Estados Unidos. Los veterinarios la bautizaron Bumblebee.

Cuando revelaron la radiografía, el diagnóstico fue contundente: el fémur izquierdo estaba completamente fracturado y desconectado de la pelvis. Para una cachorrita callejera, sin dueño ni historial médico, esa clase de lesión suele significar una sola cosa. Pero en ese quirófano nadie estaba dispuesto a aceptarlo todavía.

Un diagnóstico que en otros lugares sería una sentencia

La fractura de cuello femoral que sufría Bumblebee es, según relató el propio refugio en su página de Facebook, una lesión relativamente común en animales rescatados de la calle. También es tratable. El problema nunca fue si podían salvarle la pierna, sino si el refugio anterior contaba con el equipo y el presupuesto para intentarlo. No los tenía. Por eso Bumblebee terminó en la clínica del Stray Rescue of St. Louis, donde el equipo aseguró que este tipo de cirugía era pan de cada día para ellos.

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Martillo, alambre y una idea que lo cambiaría todo

Lo que la doctora Oliver, la veterinaria a cargo del caso, describió después fue menos alentador de lo que suena. Para reparar fracturas como la de Bumblebee, el equipo venía trabajando con un martillo, un cincel y un alambre de Gigli, una herramienta delgada y afilada, parecida a una sierra de alambre, que se usa para cortar hueso a mano. Funcionaba, pero tomaba tiempo, y cada minuto extra bajo anestesia es un riesgo adicional para un animal ya debilitado.

La doctora Oliver sabía que una sierra quirúrgica para hueso resolvería el problema de raíz: cirugías más cortas, anestesia más segura, recuperaciones más rápidas. El obstáculo era el precio, cerca de 5.000 dólares, una cifra que un refugio sin fines de lucro no podía sacar de la nada.

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La lista de los 41

Para explicar por qué valía la pena ese gasto, el refugio no habló solo de Bumblebee. Publicó una lista con los nombres de más de 40 perros y gatos que, solo en el último año, habían pasado por una cirugía de cadera o una amputación que se habría beneficiado de esa misma sierra: Sunny Bun, Choco Eclair, Lady Lucy, Blossom Belle y decenas más, incluida la propia Bumblebee. Casi una cirugía de pierna por semana, calculó el equipo.

La foto de la cachorrita, diminuta y vulnerable sobre la mesa de examen, hizo el resto. Las donaciones de la comunidad cubrieron en tiempo récord la meta de 5.000 dólares de la campaña de recaudación, y el refugio pudo hacer el pedido antes incluso de que Bumblebee entrara a cirugía.

[IMAGEN: Bumblebee en la clínica antes de su cirugía, la foto que impulsó la campaña de recaudación]

Despertar en un regazo, no en una jaula

La cirugía, una osteotomía de cabeza femoral, salió bien. Pero lo que el refugio quiso destacar no fue la técnica, sino el momento en que Bumblebee abrió los ojos. No lo hizo en una jaula de recuperación fría y metálica, sino en el regazo de la doctora Oliver, que se quedó con ella hasta que despertó por completo.

Una convalecencia que se volvió hogar

Esa cercanía no se quedó en el quirófano. La doctora Oliver decidió llevarse a Bumblebee a su propia casa para supervisar la recuperación, y lo que empezó como una medida práctica se convirtió en otra cosa. Semanas después, la cachorrita crece fuerte, corre sin dolor y, según cuenta el refugio, no da ninguna señal de querer irse de ahí.

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Su historia terminó siendo apenas una de casi 40 cirugías de este tipo que el Stray Rescue of St. Louis realiza cada año, gracias en parte a una comunidad que respondió a tiempo. La sierra ya está en la clínica, y cada nuevo paciente que la necesite tendrá una recuperación un poco más corta y un poco más segura que la de Bumblebee.

Quizás la sanación de Bumblebee nunca dependió solo del bisturí, sino de que alguien decidiera no soltarla ni siquiera después de que la cirugía terminara.

Imágenes: Stray Rescue of St. Louis / Facebook.

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