18 perros iban a ser vendidos como carne en la India, pero la ayuda llegó de donde nadie la esperaba
Quince perros esperaban atados en un patio de Nagaland, en la India, destinados al comercio ilegal de carne de perro. Lo que pasó después empezó con una decisión inesperada.

Quince perros esperaban atados en el patio de una casa en Nagaland, un estado del noreste de la India. Entre ellos había tres cachorros y tres hembras preñadas.
Venían de tres aldeas distintas. Los habían capturado y metido en sacos para venderlos como carne.
Y es que en la India ese comercio está prohibido, pero no se detiene. Según Humane World for Animals, solo en Nagaland caen en él cada año más de 30.000 perros de la calle y mascotas robadas, que terminan sacrificados y vendidos en mercados de animales vivos.
Ese era el destino que les esperaba a los quince del patio. Y la mujer que los tenía ahí conocía muy bien ese negocio.
Veinte años después
Lo conocía desde adentro. Ella y otras dos mujeres llevaban 20 años vendiendo perros para carne.
Pero en un programa llamado Models for Change, las tres aprendieron que podían sostenerse con otros trabajos. Y decidieron dejar el negocio.
Quedaban los perros que ya tenían atrapados. Esos ya no irían al mercado: las tres pidieron ayuda para rescatarlos.
El pedido llegó a Humane World for Animals en la India. Su equipo armó el operativo con dos grupos locales, Pro Rural y Dimapur SPCA, y con el apoyo del departamento veterinario de Chumoukedima.
La organización reconoció en ellas «valentía, compasión, determinación y gran presencia de ánimo» para que los perros pudieran salvarse.
Un coro de ladriditos
El rescate tomó dos días, a principios de julio, según el comunicado de la organización que recogió People.
Cuando el equipo entró al patio, no lo recibió el silencio. Lo recibió, contaron los rescatistas, «un coro de ladriditos, colas meneándose y saltos».
En la casa de otra mujer esperaban, a salvo, los tres que faltaban. Con ellos, la cuenta llegó a 18.
Uno por uno, los revisó el doctor Piyush Patel, director del programa de perros callejeros de Humane World for Animals India. Algunos tenían heridas; uno llegó con una pata rota. Otros se veían traumatizados por lo que habían vivido.
Todos recibieron sus vacunas y quedaron listos para viajar hacia una vida lejos del comercio que los había atrapado.
Otras manos
Para las mujeres también empezaba otra vida. «Quiero que otras vendedoras sepan que nosotras también podemos vivir de un trabajo humanitario», le contó una de ellas a la organización.
En su blog, Humane World for Animals escribió que este rescate mostró lo que puede pasar cuando a la gente se le ofrecen alternativas compasivas al comercio de carne de perro: que las mismas personas que lo manejaban «se conviertan en quienes le pongan fin».
Y los perros también cambiaron de manos. Quince de ellos habían esperado atados en un patio a que alguien les pusiera precio. Hoy, al menos ocho tienen familia en Nagaland, el mismo estado donde iban a ser vendidos.
Esta vez, quien llegó por ellos se los llevó a casa.
Imagen principal: Humane World for Animals.
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