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Historias emotivas

El Titanic tenía una exposición canina para el día en que se hundió: solo tres perros sobrevivieron

Al menos doce perros viajaban en el Titanic, con perrera en cubierta y una exposición canina programada para el 15 de abril de 1912. Solo tres llegaron a los botes, y los tres tienen algo en común.

El Titanic tenía una exposición canina para el día en que se hundió: solo tres perros sobrevivieron

Es la madrugada del 15 de abril de 1912 y el Titanic se hunde. En la cubierta, una joven de 24 años envuelve a su perro en una manta. Se llama Margaret Hays, y el perro es un pomerania. Con él en brazos, sube al bote salvavidas 7.

Ese pomerania sería uno de los tres únicos perros que sobrevivieron al naufragio. La escena de la manta la conserva el Merseyside Maritime Museum en su página sobre los perros del Titanic. El número del bote figura en el recuento de J. Reisen para el American Kennel Club (2020). Para entender cómo llegaron a los botes esos tres perros, primero hay que conocer el barco en el que viajaban.

Fotografía de 1912 del bote salvavidas número 6 del Titanic acercándose al barco de rescate Carpathia
El bote salvavidas n.º 6 del Titanic se acerca al Carpathia el 15 de abril de 1912. A bordo iba uno de los tres perros que sobrevivieron. Foto: The National Archives (Reino Unido), COPY 1/566, sin restricciones de derechos de autor conocidas.

Al menos doce perros con pasaje

En el Titanic viajaban al menos doce perros. Según National Museums Liverpool, tenían una perrera al pie de la cuarta chimenea, y el pasaje de un perro costaba lo mismo que el de un niño.

Ilustración en blanco y negro de una hilera de perreras de madera con puertas de barrotes al pie de una gran chimenea de barco, con una puerta abierta, una correa y una manta doblada colgando del pestillo y un tazón de agua sobre la cubierta
Una perrera de cubierta como la que tenía el Titanic al pie de su cuarta chimenea, con la correa todavía colgada de la puerta.

Los perros salían a ejercitarse en cubierta todos los días. Hasta tenían un acontecimiento propio en el viaje: una exposición canina programada para el 15 de abril, según el American Kennel Club.

Ilustración en blanco y negro de un joven botones con uniforme y gorra que pasea a tres perros de razas distintas por la cubierta de un transatlántico por la mañana
Los perros del Titanic salían a ejercitarse en cubierta cada día. Esa rutina terminó la noche del 14 de abril.

La exposición que nunca se celebró

A última hora del 14 de abril, el Titanic chocó con un iceberg, como consigna la ficha del documento COPY 1/566 de The National Archives del Reino Unido. Según Royal Museums Greenwich, el barco se hundió a las 2:20 de la madrugada del 15 de abril, el mismo día previsto para la exposición.

Con él murieron al menos nueve perros. Entre ellos estaba un campeón: Gamin de Pycombe, un bulldog francés, según el recuento del AKC. La exposición nunca se celebró. Pero otros dos perros, además del pomerania de Margaret Hays, sí llegaron a los botes.

Un pequinés en el bote 3

Henry Sleeper Harper era editor y viajaba con su esposa, Myra, y con su pequinés. El perro se llamaba Sun Yat-sen, como el primer presidente de la República de China. Según National Museums Liverpool, esa república se había fundado el 1 de enero de 1912, pocos meses antes del viaje.

La pareja subió con el perro al bote salvavidas 3. «Parecía haber mucho espacio, y nadie puso objeciones», contó Harper después, en palabras que cita el American Kennel Club.

Era cierto, y es una de las tragedias de esa noche: muchos botes bajaron al mar con asientos vacíos. Según Royal Museums Greenwich, los 20 botes salvavidas del Titanic tenían lugar para 1178 personas, y muchos se lanzaron por debajo de su capacidad.

Un pomerania escondido en el bote 6

El tercer perro llegó a escondidas. Elizabeth Rothschild, de 54 años, subió al bote salvavidas 6 sin su esposo, Martin. Él no sobrevivió al naufragio, como registran las fichas de Elizabeth y de Martin Rothschild en Encyclopedia Titanica. Ella llevaba oculto a su pomerania y lo mantuvo así hasta el rescate, según National Museums Liverpool y el AKC. Según los relatos que reúne Encyclopedia Titanica, nadie en el bote lo notó.

Por la mañana, el bote llegó al Carpathia, el barco de rescate. Una fotografía de The National Archives registra el bote mientras se acercaba, y se puede ver completa en Flickr Commons. Según Encyclopedia Titanica, al principio la tripulación se negó a subir al perro. Ella respondió que no se movería sin él. Como cuenta National Museums Liverpool, la izaron a bordo con el pomerania apretado contra el pecho.

Ilustración en blanco y negro de un pomerania pequeño y alerta, con las orejas paradas, en primer plano dentro de un bote salvavidas lleno de gente, visto desde la borda de un barco sobre un mar en calma
La llegada del bote 6 al Carpathia, imaginada desde la borda. El perro que había pasado la noche oculto estaba a punto de ser descubierto.

Tres perros pequeños, tres pares de brazos

Las tres historias tienen algo en común. Un pomerania envuelto en una manta. Un pequinés que subió con una pareja a un bote donde parecía sobrar espacio. Otro pomerania escondido hasta el final. Los tres eran perros pequeños, y los tres llegaron a los botes en brazos de sus dueños, como resume National Museums Liverpool.

No todos tuvieron que enfrentarse a alguien. A Harper, según su propio relato, nadie le puso objeciones, y solo en el caso de Elizabeth Rothschild consta una negativa. Pero ninguno de los tres llegó solo. Los tres se salvaron porque alguien los llevó en brazos hasta los botes.

Solemos decir que un perro nunca abandona a los suyos. Esa madrugada, en el Atlántico helado, se vio que también la lealtad cambia de dirección.

¿Alguna vez viviste una emergencia en la que lo primero que hiciste fue tomar a tu perro en brazos? Cuéntanos qué pasó.


Foto del bote salvavidas n.º 6 del Titanic: The National Archives (Reino Unido), COPY 1/566, sin restricciones de derechos de autor conocidas. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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