En la naturaleza suelen crearse relaciones un poco inusuales entre animales de diferentes especies y, aunque parezcan un poco improbables, logran convertirse en un vínculo extremadamente especial.
Shannon Emmel siempre ha sido una fanática de las aves, pero la cerceta de alas verdes es uno de sus patos favoritos, así que no pierde la oportunidad para verlos y fotografiarlos.
Un día, se enteró de que un pato esa especie se había instalado en el embalse de Loch Raven, ubicado en la ciudad de Baltimore, Maryland. Emocionada, Shannon se apresuró para ver al patito de cerca, y cuando llegó al lugar se dio cuenta de que el pequeño no estaba solo.
Pequeño pato obsesionado con una patita

El patito encantador tenía novia, pero para la sorpresa de todos, se trataba de un ánade real, una pata tres veces más grande que él. Al patito parecía no importarle su tamaño y, por el contrario, estaba trabajando muy duro para mantener a los demás patos alejados de su amada.
Shannon dijo a The Dodo:
«Encontré con facilidad a la cerceta de alas verdes, que era fácil de ver entre los ánades reales porque es mucho más pequeña».

Lo más curioso era que el patito no dejaba de seguir al ánade real, la seguía por la tierra y la hierba, y ahuyentaba a los otros machos.
Aunque la cerceta de alas verdes es uno de los patos más pequeños de américa del norte, todo parece indicar que este pequeño no se deja intimidar por su tamaño. Por lo general, los patos de este tipo son muy rápidos, ágiles y cortejan a sus parejas con bailes elaborados y exhibiciones vocales.

Son mucho más innovadores y empelan mejores métodos que los ánades reales para enamorar a las hembras, así que tenía un poco de ventaja. Sin embargo, es común que los patos se cortejen con las hembras de su misma especie, pero Shannon observó que esta pareja tenía algo especial.
Al parecer, la conexión que tiene esta pareja de patitos trasciende la raza o su especie y es más fuerte que su voluntad.

Shannon agregó:
«Fue lo más dulce que he visto en mucho tiempo. El patito verde azulado realmente parecía 100 por ciento enamorado de esta ánade real, así que dondequiera que iba, él la seguía. Entraron al agua y él se quedó muy cerca».
Además, la patita parecía estar muy feliz con su pequeño pretendiente y solo disfrutaba de pasar el tiempo con él, en todo el embalse.

La extraña pareja pronto se volvió una atracción para las personas y, como Shannon, otros entusiastas de las aves pudieron observar a los patitos.
Si bien, la mezcla de dos especies no es absurdo, sí es muy raro, pero esta adorable pareja demuestra que el amor no tiene límites. Tal vez, con un poco de suerte, estas aves comprometidas pondrán una nidada de huevos y darán a luz a unos bebés especiales y adorables.