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Historias emotivas

Los apodaron «ratas siberianas» y llevaban un pariente de la Edad de Hielo en los genes

En 1909, en Nome, las apuestas iban 100 a 1 contra unos perros livianos traídos de Siberia. Más de un siglo después, su ADN contó una historia mucho más antigua.

Los apodaron «ratas siberianas» y llevaban un pariente de la Edad de Hielo en los genes

En la salida de la carrera aguarda un equipo de perros que nadie mira dos veces. Es 1909, en Nome, Alaska, y esos animales acaban de llegar de Siberia para correr el All Alaska Sweepstakes. Junto a los perros más pesados y de patas largas de sus rivales, parecen poca cosa.

Nadie los toma en serio. Y nadie sospecha lo que llevan en los genes: la huella de un pariente de la Edad de Hielo que la ciencia tardaría más de un siglo en encontrar.

Cien a uno contra las «ratas siberianas»

Según el repaso histórico del American Kennel Club (2025), esos perros llegaron a Nome traídos desde Siberia precisamente para aquella carrera. La historia de la raza del Siberian Husky Club of America conserva los detalles del debut: pesaban entre 40 y 52 libras, de 18 a 24 kilos, mucho menos que sus rivales. No impresionaron a nadie y se ganaron el apodo de «ratas siberianas». Las apuestas llegaron a estar 100 a 1 en su contra. Terminaron en tercer lugar.

El desquite llegó al año siguiente. En 1910, uno de los equipos siberianos de Fox Maule Ramsay, con John «Iron Man» Johnson en el trineo, ganó el All Alaska Sweepstakes en 74 horas, 14 minutos y 37 segundos, el mejor tiempo que ha registrado esa carrera, según las mismas fuentes. El Nome Kennel Club lo anota como un récord que sigue en pie.

Fotografía de época en blanco y negro de un equipo de perros siberianos enganchado a un trineo en la salida de una carrera en Nome, Alaska, en 1910
Salida de uno de los equipos de perros siberianos de Fox Maule Ramsay en el All Alaska Sweepstakes de abril de 1910, en Nome; no es el equipo que impuso el récord. Foto: Lomen Bros., University of Washington Libraries, Special Collections (AL+CA 1045), vía Wikimedia Commons, dominio público.

Esos perros livianos, menospreciados en la línea de salida, eran los antepasados del husky siberiano.

Criados para tirar rápido y comer poco

No habían aparecido de la nada. Según el Siberian Husky Club of America, la raza la desarrollaron los chukchi, un pueblo del noreste de Siberia, para tirar de cargas ligeras a gran velocidad y a grandes distancias, con temperaturas bajísimas y con la menor cantidad posible de comida. El estándar oficial de la raza le reconoce, además, un pelaje doble. En Nome no corrían unas «ratas»: corrían perros criados exactamente para ese trabajo.

Imagen en blanco y negro tomada desde muy abajo, a la altura de los perros, de un equipo de perros de trineo en la línea de salida
Una salida de trineo vista a la altura de los perros: cuerpos livianos, criados para correr lejos comiendo poco.

Más de un siglo después, el ADN de esos perros empezó a contar su propia historia, y traía varias sorpresas. La primera estaba en los ojos.

Un trozo de ADN repetido junto a un gen del ojo

En 2018, el equipo de P. E. Deane-Coe analizó las pruebas genéticas de venta directa al público de 6.070 perros, con datos que aportaron sus dueños mediante encuestas y fotos. El hallazgo, publicado en PLOS Genetics, fue un tramo de ADN de 98,6 kilobases (unos 98.600 pares de bases, las «letras» del ADN) repetido dos veces seguidas en el cromosoma 18, justo antes del gen ALX4, importante en el desarrollo del ojo.

Esa variante es casi exclusiva del husky siberiano: no apareció en 195 de las 201 razas estudiadas. Y se asocia con dos rasgos muy reconocibles de la raza: los ojos azules y la heterocromía completa, es decir, tener un ojo de cada color, una combinación que el estándar acepta.

¿Les sirven de algo los ojos azules en el Ártico? Los propios autores reconocen que no se sabe si dan alguna ventaja a los perros de latitudes altas, y sugieren que pudo influir la selección sexual. Esa mirada azul hielo, por ahora, es una pregunta abierta, no una adaptación demostrada al frío.

Husky siberiano con la cara, las pestañas y los bigotes cubiertos de escarcha, asomando la cabeza de un hueco en la nieve de la tundra helada
Un husky asoma la cara escarchada del hueco donde durmió. Si el color de sus ojos le da alguna ventaja en ese frío, nadie lo ha demostrado.

Un perro de 9.500 años en la isla de Zhokhov

La segunda sorpresa fue la edad del linaje. Hasta 2020 se creía que los perros de trineo habían surgido hace apenas 2.000 o 3.000 años, como explicó Shyam Gopalakrishnan en el comunicado de la Universidad de Copenhague. Ese año, el equipo de M.-H. S. Sinding publicó en Science el ADN de un perro de unos 9.500 años hallado en la isla siberiana de Zhokhov, junto a rastros arqueológicos de trineos.

El husky siberiano, el malamute y el perro de trineo de Groenlandia comparten con aquel perro la mayor parte de su genoma: el husky viene, en gran parte, de ese mismo linaje. El estudio mostró además que los perros de trineo están adaptados a una dieta rica en grasa, con mecanismos parecidos a los del oso polar y los pueblos del Ártico, y, según el comunicado, probablemente absorben mejor el oxígeno.

Lo que guardaba un pedacito de hueso de Taimyr

Pero lo más asombroso había salido de un pedacito de hueso recogido en una expedición a la península de Taimyr, en el norte de Siberia. La datación por radiocarbono le dio 35.000 años: había pertenecido a un lobo que vivió en plena Edad de Hielo.

Orilla erosionada de un río en la tundra ártica, con capas de limo gris y barro helado, y en primer plano una libreta de campo, una pala de mano y una bolsa de muestras vacía sobre una roca
Una orilla de permafrost en la tundra siberiana, con libreta y pala listas para el trabajo de campo. De una expedición a Taimyr salió el hueso que conecta al husky con la Edad de Hielo.

En 2015, el equipo de P. Skoglund leyó el genoma de ese lobo. El resumen del estudio en Current Biology señala que las razas actuales del noreste de Siberia y de Groenlandia llevan una mezcla de ese linaje arcaico. El comunicado de Cell Press lo dice sin rodeos: los huskies siberianos y los perros de trineo de Groenlandia comparten con el lobo de Taimyr una cantidad inusualmente grande de genes.

En ese mismo comunicado, Skoglund juntó dos imágenes que parecen de mundos distintos: el husky que ves por la calle y el lobo que recorría el norte de Siberia. Entre uno y otro hay 35.000 años y un parentesco que en Nome nadie habría podido imaginar.

En Nome vieron «ratas». Eran perros con la Edad de Hielo en la sangre: les bastó una carrera para empezar a demostrarlo, y su ADN se encargó del resto.

Si convives o conviviste con un husky, ¿qué rasgo suyo te hizo pensar que todavía lleva el Ártico dentro?

Foto de la salida de un equipo siberiano de Fox Maule Ramsay en Nome, 1910: Lomen Bros., University of Washington Libraries, Special Collections, vía Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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