Bailey es una perrita que siempre se ha caracterizado por tener un carácter dulce y sabe que ofrecer amor a los demás es su propia recompensa. Todos los días se encarga de demostrarle a su familia lo amorosa que es, y a pesar de que fue rescatada de una difícil vida, está dispuesta a dar mucho amor.
Cuando solo tenía dos años, Bailey fue rescatada por Arthur y su familia en el año 2007, ya que la perrita era utilizada para la cría. Posiblemente, la perrita dio a luz a muchas camadas de cachorros, pero siempre era obligada a separarse de ellos, porque estaba en un criadero.
Pero hoy, con 17 años, la dulce perrita demostró que todavía tienen amor de madre en su corazón y que aún puede brillar por su lealtad.
Perrita cuida de un gato sin hogar

Todo empezó cuando Bailey y su familia se mudaron a una nueva casa de campo hace pocos meses, para empezar una nueva vida.

Al poco tiempo de haberse mudado, la familia de Bailey notó a un pequeño gato salvaje que vivía en la parte trasera de la casa. Ellos decidieron dejarle un poco de comida, pero nunca más volvieron a ver al gatito deambulando por los alrededores del jardín.

Sin embargo, seguían ansiosos por saber qué había pasado con el felino y, al parecer, Bailey también estaba prestando guardia en el patio trasero.
Arthur dijo a The Dodo:
«Bailey estaba frecuentando el patio trasero para ver cómo estaba todo».
Su comportamiento era extraño, ya que sus visitas al patio eran constantes y largas, así que su familia decidió mirar por la ventana para saber lo que pasaba.

Cuando miraron, Bailey estaba acurrucada en el porche, pero no estaba sola, a su lado estaba el gatito salvaje. Todo parece indicar que el gatito era el nuevo amigo de Bailey y que se sentía seguro en compañía de su nueva “madre adoptiva”.
Arthur agregó:
«Bailey nunca se había hecho amiga de un animal salvaje antes. Simplemente demuestra lo cariñosa que es. Ella siempre ha sido extremadamente dulce».

Al notar que la perrita se había ganado la confianza del gatito, decidieron seguir su ejemplo y le dieron la bienvenida en sus corazones. La familia llamó al gatito Kitten-Kitten, y no dudaron en convertirlo en un nuevo miembro del hogar, para brindarle toda la atención que necesitaba.

Arthur comentó:
«Kitten-Kitten, ahora vive adentro con todos. Sigue a Bailey casi como un cachorro. ¡Es seguro decir que ahora es parte de la familia!».
Tal vez, por primera vez en su vida, Bailey no solo sería madre temporal, sino que finalmente lo sería por el resto de sus días.

Bailey por fin cumpliría su sueño de ser madre a sus 17 años y, al parecer, su amor por el gatito salvaje resultó ser un salvavidas. Debido a que los fuertes climas de invierno se acercaban, era poco probable que el gatito sobreviviera, por suerte apareció Bailey en su vida.

Gracias al adorable gesto bondadoso de Bailey, ahora Kitten-Kitten puede tener una segunda oportunidad en su vidas.