En un jardín del sur de Londres, en la zona de Brockwell, algo diminuto temblaba escondido entre las plantas. No hacía ruido y apenas se movía, pero un vecino que pasaba cerca alcanzó a distinguir una silueta pequeña entre las hojas. Al acercarse, descubrió a un gatito de pelaje blanco y negro, tipo esmoquin, que parecía no tener fuerzas ni para levantarse.
Lo que el vecino no podía ver todavía era que, sobre el techo de un cobertizo cercano, otro par de ojos vigilaba la escena desde la distancia: una gata callejera, inmóvil, como si custodiara algo. Y lo que tampoco era evidente a simple vista era lo que se escondía en el pelaje del gatito, algo que en cuestión de días podía resultarle mortal.
Escondido entre las plantas
El vecino llamó de inmediato a Stray Cat Club, una organización dedicada al rescate de gatos callejeros que opera en el sur de Londres. Según relató la propia organización en la publicación donde compartió el caso, un miembro de la comunidad los contactó tras encontrar al gatito solo en su jardín, en el área identificada con el código postal SW2. Cuando el equipo llegó al lugar, confirmó lo que el vecino ya había notado: sobre el tejado del cobertizo vecino, una gata parecía observarlo todo sin acercarse.
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¿Nació ahí o se separó de su familia?
De acuerdo con Stray Cat Club, el gatito tenía apenas seis semanas de vida. Estaba asustado, pero se dejaba tocar con una tranquilidad que no terminaba de encajar con la de un animal nacido y criado en plena calle. Esa calma dejó una duda que el equipo no pudo resolver de inmediato: ¿había nacido en ese mismo jardín o se había separado de una familia que ya lo había socializado?
Lo que sí resultó evidente en cuanto lo revisaron de cerca fue otra cosa: su pelaje estaba cubierto de pulgas. Cientos de ellas, aferradas a un cuerpo que apenas pesaba nada.
Una amenaza que no se ve a simple vista
En un gatito tan pequeño, una infestación de esa magnitud no es un simple detalle incómodo. Las pulgas se alimentan de sangre, y en un cuerpo tan diminuto esa pérdida puede derivar en anemia severa. A esa edad, sin tratamiento, la afección puede volverse mortal en cuestión de días, según explicó la organización en su relato del rescate.
Contra el reloj en la clínica veterinaria
Lo llevaron directo al veterinario. Ahí recibió un chequeo completo, un baño antipulgas y tratamiento contra pulgas y parásitos internos. Con el paso de las horas, el temblor que lo acompañaba desde que lo encontraron empezó a ceder. Hoy está a salvo detrás de escena: caliente, cómodo y, por primera vez, sin una sola pulga encima. El equipo le puso un nombre: Jujube. «Bienvenido al club, pequeño», escribió Stray Cat Club al anunciar su rescate.
Un plato de comida para ganarse su confianza
Mientras Jujube empezaba su nueva etapa, el vecino que lo encontró no se olvidó de la gata del tejado. Empezó a dejarle comida cada día, con la esperanza de ganarse poco a poco su confianza y, eventualmente, poder acercarla con seguridad. Stray Cat Club cree que se trata de una gata callejera ya conocida en la comunidad de Brockwell, y espera poder acogerla pronto para confirmar si en verdad es la madre de Jujube. La organización también pidió a quienes vivan cerca que avisen si han visto otros gatos callejeros en la zona, o si creen que puede haber más gatitos escondidos cerca de ahí.
Jujube todavía no sabe si esa gata del tejado lo está esperando, ni si en verdad es la mamá que perdió o nunca tuvo. Pero por primera vez en su corta vida, alguien lo está esperando a él, y eso ya cambió su historia.
Imágenes: Stray Cat Club.

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