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Historias emotivas

El primer perro que pisó los dos polos no era un husky: pasaba el día solo en Londres

Antes de la expedición Transglobe, Bothie pasaba trece horas al día solo en una casa de Londres. Lo que vino después lo llevó a los dos extremos del planeta sin tirar de un solo trineo.

El primer perro que pisó los dos polos no era un husky: pasaba el día solo en Londres

Durante casi un siglo, los perros que llegaron a los extremos del planeta compartieron oficio: eran huskies y tiraban de trineos. Por eso desconcierta el primer perro del que consta que pisó los dos polos. Era pequeño, no tiró de nada para llegar y, antes del viaje, pasaba el día solo en una casa de Londres.

Se llamaba Bothie (en algunos archivos figura como Bothy) y era un jack russell de pelo largo. Lo que lo llevó al hielo no fue su fuerza, sino una razón mucho más doméstica.

Trece horas con los gatos del vecino

Vivía en Hammersmith, un barrio de Londres. Según escribiría después Ranulph Fiennes en su crónica de la invernada antártica, el perro se quedaba solo de 7 de la mañana a 8 de la noche, sin más compañía que los gatos del vecino. Hoy sabemos que tantas horas de soledad le hacen daño a un perro.

Un pequeño terrier de pelo largo, solo, sentado en el alféizar interior de una ventana de guillotina, con la nariz casi pegada al cristal en un día gris y lluvioso
Un terrier junto a una ventana de Londres. Antes del viaje, Bothie pasaba solo trece horas al día.

Su dueña, Virginia «Ginny» Fiennes, había ideado la expedición Transglobe, un viaje para llegar por tierra a los dos polos. Según la necrológica que le dedica el Transglobe Expedition Trust, ella eligió a los equipos, organizó rutas y horarios, dirigió las bases polares y llevó las comunicaciones por radio. La expedición, con Ranulph Fiennes como jefe, salió de Greenwich el 2 de septiembre de 1979. Bothie iría con Ginny.

Ocho meses en cabañas de cartón

En 1980, cuatro personas y Bothie pasaron ocho meses de invernada en Ryvingen, en la Tierra de la Reina Maud, a 200 millas (unos 320 km) tierra adentro en la Antártida, según el reportaje de Bowring en Geographical (2024). En su crónica, Fiennes describe cabañas de cartón fino con una sola capa de aislante, enterradas en la nieve, y túneles de hielo para los suministros que estaban siempre a -27 °C: más fríos que el congelador de tu casa.

Un abrigo acolchado para perro pequeño, con correas y hebillas, sobre una caja de madera en un túnel de hielo lleno de cajas de suministros y bidones de combustible
Un abrigo polar de talla terrier en un túnel-almacén de hielo. Los de Ryvingen estaban siempre a -27 °C.

Bothie tenía su propio equipo polar, con abrigo y pasamontañas. Bajo una foto en la que lo lleva puesto, la expedición escribió: «rara vez necesario y despreciado por él». Lo suyo era jugar: se metía en un bidón de combustible Mobil de 10 galones que hacía de cubo de basura, se colaba en las cajas de embalaje, se enredaba en un generador y ayudaba a Ginny a desenterrar el cable de la radio. Ocho fotos de aquel invierno lo muestran así.

El perro que nunca había estado tan bien

En la historia polar, Bothie era una rareza: no tiraba de nada, era un compañero. Y Fiennes dejó escrito en su crónica que el perro nunca había estado tan bien: en Londres pasaba el día solo, y en Ryvingen jugaban con él hora tras hora.

Mientras Fiennes, Charles Burton y Oliver Shepard cruzaban el continente, Ginny y Bothie se quedaron en la base, manteniendo el contacto por radio con el mundo exterior, según un despacho de UPI de abril de 1981. Ella era el hilo que unía la expedición con el resto del planeta, y él estaba a su lado.

Una mujer con parka acolchada y gorro de lana, arrodillada en la nieve, desentierra con una pala un cable de antena junto a un pequeño terrier de pelo largo, con una cabaña nevada y un mástil de radio al fondo
Por un cable como este pasaba el contacto de una base polar con el resto del mundo.

Dos polos, dos vuelos

A las 04:35 del 15 de diciembre de 1980, Fiennes, Burton y Shepard llegaron al Polo Sur en motos de nieve, según la crónica de la expedición. Bothie llegó después, en avión, con Ginny, y estuvo en el campo durante el primer partido de críquet jugado allí: una foto de aquel partido lo muestra plantado delante del bateador.

Luego vino el invierno ártico. Según el Transglobe Expedition Trust, Ginny condujo el Land Rover de la expedición de Vancouver a Dawson con Bothie como único acompañante, y el equipo llegó el 26 de septiembre de 1981 a Alert, la base canadiense, donde pasó casi cinco meses.

En la Pascua de 1982, Fiennes y Burton alcanzaron el Polo Norte en motos de nieve, a -25 °C y cuatro días antes de lo previsto, según el despacho de UPI del 12 de abril de 1982, que ya anunciaba el vuelo de Bothie. Guinness World Records fecha la llegada el 10 de abril; la expedición y UPI, en junio de ese año, el 11. Bothie voló después desde el campamento canadiense en el avión de apoyo para celebrarlo.

Una marca que ningún perro podrá repetir

Bothie fue el primer perro del que consta que pisó los dos polos, como lo presenta la web de la expedición. Según Mental Floss, el Guinness Book of Pet Records de 1984 lo registró como «el único perro que ha visitado los polos Norte y Sur», y a los dos llegó en avión. Con «único» conviene ser prudente: relatos de primera mano, como el de Paul Schurke sobre Sam, un perro de trineo, invitan a no darlo por cerrado.

La expedición terminó a finales de agosto de 1982, tras tres años y dos días y unas 52.000 millas (unos 84.000 km): según Guinness World Records, la primera circunnavegación de superficie por los dos polos geográficos. Ranulph y Virginia Fiennes contaron la historia del perro en el libro Bothie the Polar Dog (1984). Qué fue de Bothie después de 1982 no aparece en los documentos citados aquí.

Y es una marca que ya no se puede repetir. Según el British Antarctic Survey Club, los últimos huskies salieron de la Antártida en enero de 1994, en aplicación del Protocolo sobre Protección del Medio Ambiente del Tratado Antártico, cuyo anexo sobre fauna y flora se adoptó en 1991 y entró en vigor en 1998, según la Secretaría del Tratado Antártico. Desde entonces, los perros tienen prohibida la Antártida.

Bothie no llegó a los polos tirando de un trineo, sino como compañero de la mujer que conectaba la expedición con el mundo. Y en el lugar más solitario del planeta, por fin, dejó de estar solo.

¿Hasta dónde ha llegado tu perro contigo? Cuéntanos el viaje más increíble que han hecho juntos.

Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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