Saltar al contenido

Historias emotivas

Las patas de tu perro huelen a nachos, y ese olor está vivo

Ese olor a nachos que sale de las patas de tu perro no es imaginación tuya: nace en un mundo diminuto que vive entre sus dedos, y la ciencia sigue su rastro hasta una molécula inesperada.

Las patas de tu perro huelen a nachos, y ese olor está vivo

Es de noche y tu perro se acomoda a tu lado en el sillón. Da un par de vueltas, se deja caer con un suspiro y estira una pata delantera hasta dejarla casi pegada a tu cara. Entonces te llega un olor tibio y familiar. Huele a nachos.

No es tu imaginación ni el plato que quedó en la mesa. Ese olor tiene un origen preciso y, aunque suene raro, está vivo.

Inquilinos entre los dedos

Entre los dedos de tu perro viven bacterias y levaduras. Detrás del olor a nachos, los veterinarios señalan sobre todo a dos bacterias: Pseudomonas y Proteus. Jerry Klein, que encabeza el área veterinaria del American Kennel Club (AKC), lo explica en un artículo del club: cuando las patas tienen estas bacterias, pueden desprender un olor como a levadura, parecido al de los chips de maíz. En PetMD, Jennifer Coates, profesional de la medicina veterinaria, suma a la lista una levadura: Malassezia.

Que vivan ahí no es una mala noticia: en pequeñas cantidades, son parte normal de la piel de un perro sano. El problema llega, según Dwight Alleyne en el mismo texto del AKC, si se multiplican sin control: el olor cambia o se intensifica, y la piel puede enrojecerse o hincharse. PetMD coincide: si el olor de pronto se vuelve fuerte y aparece enrojecimiento, toca visitar al veterinario.

Persona con uniforme clínico, arrodillada en el piso de una consulta veterinaria, separa los dedos de la pata delantera de un perro mediano que la observa sentado y tranquilo
Revisar la piel entre las almohadillas es parte de la consulta: el enrojecimiento, la hinchazón o un olor que cambia de pronto son las señales de alerta.

El único lugar donde suda como tú

¿Por qué justo en las patas? Por el sudor. Según el Manual Veterinario Merck (Merck Veterinary Manual), las glándulas atriquiales —antes llamadas ecrinas, el tipo que usamos los humanos para sudar— solo están en las almohadillas. En todo el cuerpo de tu perro, ese es el único lugar con glándulas de sudor como las tuyas.

Ese sudor casi no lo refresca. El mismo manual explica que esa sudoración limitada podría tener un papel menor en el enfriamiento: perros y gatos regulan su temperatura sobre todo jadeando.

Perro mestizo de pelo corto jadea con la boca abierta y la lengua afuera en primer plano, sobre un piso de cemento gris, con un rastro de huellas de patas detrás
En un día de calor, la lengua afuera hace casi todo el trabajo de enfriar; el sudor, en cambio, se queda en las almohadillas.

Pero ese poco de sudor sí cambia las cosas: según PetMD, deja entre los dedos un rincón tibio y húmedo, perfecto para que prosperen los microbios.

Doce perros, doce zonas de piel

Y ese rincón está muy concurrido. En 2014, un equipo de la Universidad de Texas A&M encabezado por Rodrigues Hoffmann tomó muestras de 12 zonas de la piel de 12 perros sanos, entre ellas la piel entre los dedos, del lado superior de la pata. El estudio, que se puede leer completo en PLoS ONE, concluyó que esa piel alberga comunidades microbianas mucho más ricas y diversas de lo que se creía.

El equipo también analizó a 6 perros con alergias, y su piel tenía menos variedad de especies. Con tan pocos animales, es una asociación observada, no una prueba de causa. Pero deja una idea clara: la piel de un perro sano es un ecosistema poblado, no una superficie vacía.

Un olor famoso en el laboratorio

Ahora, un salto a los laboratorios de hospital. Ahí, la especie más conocida del grupo, Pseudomonas aeruginosa, es famosa por su aroma: Scott-Thomas y colegas le atribuyen, en un artículo de 2010 en BMC Pulmonary Medicine, un olor dulce, parecido a la uva.

En un reportaje de UCHealth de 2023, Zoe Austin, especialista de laboratorio clínico del UCHealth University of Colorado Hospital, cuenta que Pseudomonas puede oler a totopos o a uva artificial, según quién la huela. Y Austin hace la conexión con tu sillón: según su testimonio, esa bacteria es la razón de que las patas de un perro huelan a Fritos, los conocidos chips de maíz.

Ese olor, además, tiene utilidad. El resumen del artículo de Cox y Parker publicado en 1979 en el Journal of Clinical Microbiology señala que el olor a uva suele tener importancia diagnóstica para detectar el crecimiento de P. aeruginosa en cultivos y en heridas por quemaduras. Es decir: ayuda a reconocerla.

Mano enguantada levanta la tapa de una placa de Petri con colonias bacterianas brillantes sobre una mesa de laboratorio, con más placas al fondo
Placas de cultivo en un laboratorio clínico: con algunas bacterias, el olor que despiden es una pista más para identificarlas.

De la placa de cultivo a la tortilla

¿Qué molécula produce ese olor? En 1979, Cox y Parker confirmaron que es la 2-aminoacetofenona. Confirmaron, no descubrieron: según la revisión de Scott-Thomas y colegas, Mann ya la había identificado en 1966. El propio título del artículo de 1979 habla de usar su producción para identificar la bacteria, y en 2010 el equipo de Scott-Thomas la estudió como posible marcador en el aliento para detectar P. aeruginosa en los pulmones de personas con fibrosis quística.

Y aquí llega el giro. En 1995, Buttery y Ling analizaron los compuestos volátiles de las tortillas de maíz y productos relacionados. Según el resumen de su trabajo en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, entre los compuestos con alta probabilidad de contribuir al aroma de las tortillas está, precisamente, la 2-aminoacetofenona.

Es posible que ahí esté el secreto: tu perro y un plato de nachos podrían deber su olor a la misma molécula. Conviene decirlo con cuidado. Cada eslabón está documentado por separado —los veterinarios atribuyen el olor de las patas a Pseudomonas, P. aeruginosa produce 2-aminoacetofenona y esa molécula contribuye al aroma de la tortilla—, pero en la investigación para este artículo no apareció ningún estudio que haya medido esa molécula en las patas de un perro. Es una pista sugerente, no una conclusión.


Una piel sana no es una piel sin bacterias: es un mundo diminuto en equilibrio. Tu perro lo lleva en cada pisada, de la calle al sillón. Y cuando ese mundo está en paz, a veces huele a nachos.

¿A qué te huelen las patas de tu perro: a nachos, a tortilla recién hecha o a algo que todavía no sabes describir?

Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

Referencias

Sigue leyendo

Conversación

Únete a la conversación

Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.

Mira más historias

Ver la lista completa