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Historias emotivas

Nueva York, 1928: un periodista retó a un joven ciego a cruzar una avenida con su pastora alemana

En junio de 1928, un periodista desconfiado retó a Morris Frank, ciego desde los 16, a cruzar West Street con su pastora alemana. El camino hasta ese borde de la acera había empezado con un artículo leído en voz alta.

Nueva York, 1928: un periodista retó a un joven ciego a cruzar una avenida con su pastora alemana

Es el 11 de junio de 1928. Un joven ciego de 20 años baja de un barco en Nueva York con una pastora alemana a su lado, y en el muelle lo esperan periodistas. Uno de ellos, desconfiado, quiere pruebas: lo reta a cruzar con la perra West Street, una avenida de «tráfico traicionero», según el reportaje que Vanderbilt Magazine, de la Universidad Vanderbilt, publicó en 2010.

El joven se llama Morris Frank y es ciego desde los 16 años. La perra aún no cumple los dos. Para entender cómo llegaron juntos al borde de esa avenida, hay que volver unos meses atrás, a un artículo de revista leído en voz alta.

Fotografía de prensa en blanco y negro de Morris Frank y su pastora alemana Buddy cruzando una calle con tráfico en Nueva York, en 1928
Morris Frank y Buddy cruzan una calle muy transitada de Nueva York, en 1928. Foto: The New York Times, dominio público en EE. UU.

Un artículo leído en voz alta

Frank había nacido en 1908. Según Vanderbilt Magazine, perdió la vista por un accidente a caballo a los 6 años y un combate de boxeo a los 16. En el otoño de 1927, cuando tenía 19, su padre le leyó ese artículo.

Lo firmaba Dorothy Harrison Eustis y se titulaba «The Seeing Eye» («El ojo que ve»); salió en The Saturday Evening Post el 5 de noviembre de 1927, según el National Women’s Hall of Fame. Eustis, una estadounidense de Filadelfia, criaba y entrenaba pastores alemanes en Suiza. En el texto contaba lo que había visto en una escuela de Potsdam, en Alemania: pastores alemanes que guiaban a soldados que habían quedado ciegos en la Primera Guerra Mundial, como recoge la biografía que le dedica The Seeing Eye.

Frank le escribió. La frase de su carta que cita The Seeing Eye va al grano: «¿Es verdad lo que usted dice? Si es así, ¡quiero uno de esos perros!».

Anotado como un paquete

En abril de 1928 viajó a Suiza en barco. Por ser ciego, en la lista del barco lo anotaron como un paquete, cuenta Vanderbilt Magazine; el Salón de la Fama del American Printing House for the Blind precisa que lo enviaron «como un paquete» a través de American Express. Eso lo enfureció.

El 25 de abril llegó a Vevey. Allí lo esperaba una pastora alemana nacida en esa misma ciudad suiza el 15 de octubre de 1926, según la ficha que The Seeing Eye dedica a la perra. Tenía año y medio y se llamaba Kiss, «beso» en inglés.

Frank no se imaginaba sobresaltando a la gente en plena calle al gritar «¡Ven, Kiss!», relata la Biblioteca Pública de Nashville (Nashville Public Library). Así que la perra pasó a llamarse Buddy. Entrenaron juntos cinco semanas.

Tres minutos en West Street

Ahora, de vuelta en Nueva York, Frank tenía que demostrar ante los periodistas del muelle que Buddy podía guiarlo. La historia de The Seeing Eye recuerda ese 11 de junio como el día de la prueba en un cruce peligroso.

Casco remachado de un trasatlántico negro que llena casi todo el encuadre, visto desde abajo en un muelle de madera, con ojos de buey y cabos de amarre inclinados
Un trasatlántico atracado en un muelle de Nueva York a finales de los años veinte. Junto a esos cascos, cualquier viajero que volvía de Europa parecía diminuto.

Llevaban apenas cinco semanas de entrenamiento juntos, y el cruce que había escogido el periodista no era una calle tranquila.

Joven ciego de pie en el borde de piedra de la acera de una avenida portuaria con tráfico, en una fotografía de época en blanco y negro
Un joven ciego en el borde de la acera de una avenida portuaria: el instante que precede al primer paso.

Frank lo contó con estas palabras, que recoge Vanderbilt Magazine: «Perdí todo sentido de la orientación y me entregué por completo a la perra». Luego vinieron «los tres minutos siguientes»: camiones de 10 toneladas que pasaban como cohetes, taxis que les tocaban la bocina en los oídos, conductores que les gritaban.

Al otro lado, Frank abrazó a Buddy y le dijo que era una buena, buenísima chica.

Lo que Frank describe no es valentía a solas: es confianza. En medio del estruendo renunció a orientarse por sí mismo y le confió su vida a una perra joven. Dos meses antes, la lista de un barco lo había reducido a un paquete. En West Street volvía a ser un peatón.

Una sola palabra por telégrafo

Frank telegrafió a Eustis una sola palabra, según The Seeing Eye y Vanderbilt Magazine: «ÉXITO». En el original, «SUCCESS».

Formulario de telegrama arrugado sobre el mostrador de madera gastada de una oficina de telégrafos de los años veinte
Un formulario de telegrama en una oficina de los años veinte: el papel donde una noticia enorme podía caber en una sola palabra.

En enero de 1929, Frank y Eustis fundaron en Nashville The Seeing Eye, la primera escuela de perros guía de Estados Unidos, como recuerda la Biblioteca Pública de Nashville. Según la propia escuela, quedó constituida el 29 de enero; su primera clase, en febrero de ese año, tuvo dos alumnos, y en 2024 la escuela sumaba más de 18.000 parejas de persona y perro.

Buddy murió en mayo de 1938 y la despidieron como una heroína nacional, recuerda Vanderbilt Magazine. Todos los perros que guiaron a Frank después también se llamaron Buddy, y en 1978 él fue la primera persona en cumplir 50 años con perros de The Seeing Eye, según el American Printing House for the Blind.

Al joven que un barco había anotado como un paquete, una perra le devolvió la calle. Su libertad no empezó con el telegrama ni con la escuela: empezó en el borde de West Street, el día en que confió por completo en Buddy.

¿Alguna vez sentiste que tu perro te cuidaba a ti más de lo que tú lo cuidabas a él? ¿Qué pasó ese día?


Foto de Morris Frank y Buddy: The New York Times, dominio público en EE. UU. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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