Es de noche en el desierto de Strzelecki, en el interior de Australia. Un haz de luz recorre la arena y quien sostiene el foco cuenta a cada animal que aparece en ella. De un lado de la cerca que corta el paisaje, la luz casi nunca encuentra un canguro.
Del otro lado, los canguros no dejan de aparecer. Y entre uno y otro no hay un río, ni una montaña, ni un clima distinto que lo explique. Solo alambre.

14 salidas con un foco y 1.500 km de arena
Esa escena se repitió una y otra vez. El ecólogo Mike Letnic, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW Sydney), y su estudiante Timothy Morris contaron animales de noche a ambos lados de la cerca, según la nota de la universidad (2017). Entre mayo de 2012 y junio de 2016 hicieron 14 salidas y recorrieron unos 1.500 kilómetros con focos, como detalla el artículo de Morris y Letnic (2017) en Proceedings of the Royal Society B, cuyo texto completo, con métodos y datos, se puede leer en abierto.
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El resultado cabe en dos líneas. Dentro de la cerca, el lado que se cercó para mantener fuera a los dingos, los perros salvajes de Australia, avistaron 3.245 canguros y un solo dingo. Fuera, donde los dingos siguen viviendo, 85 dingos y apenas 8 canguros. Son avistamientos a lo largo de los recorridos de muestreo, no un censo de todos los animales de la zona; aun así, por cada canguro avistado entre los dingos hubo más de 400 del otro lado.

Lo llamativo es lo que no hay entre ambos lados. En ese tramo de Nueva Gales del Sur, la cerca «no representa ningún límite físico natural» y sigue fronteras entre estados, escriben Morris y Letnic. Las dos reservas donde trabajaron tienen elevación, clima, relieve y vegetación similares. Lo que las separa es la cerca.
5.600 km de alambre contra un perro
Es la valla dingo, también llamada Dog Fence: unos 5.600 kilómetros de alambre según el estudio, o 5.614 según Australian Geographic (2022). Es casi la distancia en línea recta entre Nueva York y Londres, que ronda los 5.570 kilómetros.
Se levantó para impedir que los dingos entraran a las tierras de ovejas, y la financian gobiernos estatales y ganaderos, según Australian Geographic. El trabajo histórico de Sansom y colegas (2025) reconstruye cómo las pérdidas de ovejas en Australia del Sur llevaron a construirla y describe la Ley de la Cerca para Perros de 1946. Sobre el año exacto de construcción, las fuentes no se ponen de acuerdo.
La cerca dejó del lado de afuera a un animal que llevaba milenios en el continente. El dingo más antiguo fechado directamente tiene entre 3.348 y 3.081 años, y la datación molecular sugiere que llegó hace unos 5.500, según el Australian Museum.
Un experimento que nadie diseñó
Quienes levantaron la cerca querían proteger ovejas. Sin querer, partieron el desierto en dos y lo convirtieron en un experimento gigante: de un lado, un depredador tope; del otro, casi su ausencia. Y donde faltan los dingos, sobran canguros. Los canguros comen.
Para medir cuánto pesaba eso, entre 2013 y 2016 el equipo cercó parcelas donde los canguros no podían entrar: cuatro pares en cada reserva, cada parcela cerrada junto a un terreno abierto para comparar. Las reservas no tenían ganado, así que las ovejas no entran en la cuenta.

Del lado donde los dingos son raros, las parcelas cercadas guardaban más cobertura de plantas que el terreno abierto a su alrededor, y un suelo con más carbono total, más nitrógeno total y más fósforo disponible, la reserva de nutrientes de la que vive el desierto. Del lado de los dingos, con pocos canguros, la diferencia fue despreciable, informan Morris y Letnic.
Los autores lo describen como una cascada trófica: quitar al depredador de arriba desata un efecto que baja por los herbívoros hasta la vegetación y los nutrientes del suelo. También reconocen sus límites: no midieron la conducta de los canguros y no pudieron mantener parcelas de control del procedimiento, las que sirven para descartar que el cercado mismo, y no la falta de canguros, explique la diferencia.
La línea que se ve desde el espacio
Años después, Fisher y colegas, con Letnic entre ellos, revisaron 32 años de imágenes del satélite Landsat, de 1988 a 2020, sobre el Strzelecki. Según la nota de UNSW (2021), aparece una línea que sigue la cerca: del lado con pocos dingos, la vegetación creció peor a largo plazo. Los autores lo cuentan en su propio artículo en The Conversation; el estudio se publicó en Landscape Ecology.

Los mismos autores reconocen que la lluvia y el uso de la tierra también contribuyen, y no todos los científicos le atribuyen el cambio a los dingos. Ya en 2013, una revisión crítica de Allen y colegas, resumida por la Sociedad Ecológica de Australia, había señalado fallas de método, sesgos de muestreo y límites de diseño en la investigación sobre el papel ecológico del dingo hecha hasta entonces.
Para zanjar la discusión, en 2015 un grupo de 19 autores, con Newsome como primer firmante, propuso usar la propia cerca como experimento en el Parque Nacional Sturt, en Nueva Gales del Sur, según la ficha del artículo en Restoration Ecology. Como se explicó en The Conversation y en un comunicado de la Universidad de Sídney, la idea era mover el trazado con unos 275 kilómetros de cerca nueva para que el parque quedara del otro lado, el de los dingos. Estas fuentes no cuentan si la mudanza llegó a hacerse.
Letnic lo resume a su manera: tras más de un siglo de reducir a los dingos, según recoge Eos, casi se perdió la memoria de cómo era el paisaje con ellos.
La cerca se levantó para que un perro no pasara. Hoy, a cada lado del alambre, el desierto cuenta una historia distinta, y desde el espacio todavía se ve el lado donde falta.
Si vivieras junto a esta cerca, ¿qué harías: proteger las ovejas o dejar que el dingo vuelva a recorrer el desierto?
Foto de la valla dingo en el Parque Nacional Sturt: Peter Woodard / Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Morris, T. y Letnic, M. (2017). Removal of an apex predator initiates a trophic cascade that extends from herbivores to vegetation and the soil nutrient pool. Proceedings of the Royal Society B 284: 20170111 (copia en PubMed Central). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5443940/
- UNSW Sydney (2017). Dingo fence study shows dingo extermination leads to poorer soil. UNSW Sydney Newsroom. https://www.unsw.edu.au/newsroom/news/2017/05/dingo-fence-study-shows-dingo-extermination-leads-to-poorer-soil
- UNSW Sydney (2021). Dingo effects on ecosystem visible from space. UNSW Sydney Newsroom. https://www.unsw.edu.au/newsroom/news/2021/02/dingo-effects-on-ecosystem-visible-from-space
- Fisher, A., Mills, C., Letnic, M., Lyons, M. y Cornwell, W. (2021). The dingo fence from space: satellite images show how these top predators alter the desert. The Conversation. https://theconversation.com/the-dingo-fence-from-space-satellite-images-show-how-these-top-predators-alter-the-desert-155642
- Eos (AGU) (s. f.). A Reminder of a Desert’s Past, Before Dingo Removal. Eos. https://eos.org/articles/a-reminder-of-a-deserts-past-before-dingo-removal
- Newsome, T. y otros 18 autores (2015). Resolving the value of the dingo in ecological restoration. Restoration Ecology 23(3): 201-208 (ficha en Charles Darwin University). https://researchers.cdu.edu.au/en/publications/resolving-the-value-of-the-dingo-in-ecological-restoration/
- Universidad de Sídney (2015). Time for a bold dingo experiment. EurekAlert. https://www.eurekalert.org/news-releases/541549
- The Conversation (2015). Let’s move the world’s longest fence to settle the dingo debate. The Conversation. https://theconversation.com/lets-move-the-worlds-longest-fence-to-settle-the-dingo-debate-37155
- Ecological Society of Australia (s. f.). Demise of the dingo. Resumen de la revisión de Allen y otros (2013), Biological Conservation 159: 158-174. https://www.ecolsoc.org.au/?hottopic-entry=demise-of-the-dingo
- Sansom, G., Ostendorf, B. y Taggart, D. (2025). Historic accounts of the impact of dingoes on South Australia’s sheep industry that led to the construction of the Dog Fence. Wildlife Research (CSIRO). https://connectsci.au/wr/article-lookup/doi/10.1071/WR25039
- Australian Geographic (2022). The Dog Fence: what future for this iconic but contentious barrier? Australian Geographic. https://www.australiangeographic.com.au/nature-wildlife/2022/05/the-dog-fence/
- Australian Museum (s. f.). This month in Archaeology: When did dingoes first come to Australia? Australian Museum. https://australian.museum/blog/amri-news/this-month-in-archaeology-when-did-dingoes-first-come-to-australia/
- Travelmath (s. f.). Distancia ortodrómica Nueva York-Londres (5.570 km). Travelmath. https://www.travelmath.com/distance/from/New+York,+NY/to/London,+United+Kingdom


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